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20 Nacional EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN JUEVES 1 6 2006 ABC (Viene de la página anterior) sí o no como por la participación Escasas expectativas de participación, por tanto, son las que tienen las instituciones catalanas, sobre todo si se compara esas cifras con anteriores referendos estatutarios. Así, el Estatuto de Núria fue sometido a consulta el 2 de agosto de 1931, fecha coincidente con la convulsa segunda República en la que el 75 de los catalanes acudió a las urnas. El proyecto sería aprobado con un 90 de los votos. Participación similar es la que se registró en el referéndum del Estatuto de Sau de 1979, en el que el sí alcanzó un 88 En esta ocasión, el momento histórico es muy distinto y el consenso político, mínimo. Todas las opciones diferentes al sí serán interpretadas como un rechazo al Estatuto, es decir, el no el voto nulo, el voto en blanco y la abstención. De ahí la agresiva campaña de los socialistas catalanes, que han apelado al voto del miedo para fomentar la participación en la próxima consulta. Los referendos de la reforma política, en 1976, y de la Constitución española, en 1978, obtuvieron en Cataluña un nivel de participación del 60 y del 75 respectivamente. Los catalanes votaron masivamente en favor de esos proyectos: más del 91 dijo sí Cifra que, según admiten los partidos catalanes, no se repetirá el 18- J. Aunque los partidos catalanes quieren evitar que el referéndum del Estatuto se convierta en unas primarias, algunos lemas de campaña fomentan el voto de castigo, lo que puede convertir el 18- J en un plebiscito previo a las adelantadas elecciones de otoño Las primarias catalanas M. J. CAÑIZARES BARCELONA. Los partidos catalanes, especialmente los que promueven el sí quieren evitar que el referéndum se convierta en un plebiscito e intentan convencer a los ciudadanos de que no es el momento de recurrir al voto de castigo, pues para ello están las elecciones de otoño. Pero a juzgar por algunos lemas de campaña, la consulta del 18- J tiene visos de convertirse en unas primarias. Encabeza esa línea agresiva el PSC, cuyo eslogan Sí gana Cataluña. No gana el PP demuestra el desespero de los socialistas catalanes por lograr que Pasqual Maragall recupere un liderazgo muy cuestionado, sobre todo desde que se produjo el pacto entre el líder de CiU, Artur Mas, y el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. Un liderazgo que no garantiza que Maragall vuelva a ser candidato a la Generalitat. Los socialistas catalanes contarán con el apayo de Zapatero, que el próximo domingo asistirá a un mitin en Lérida. Está previsto que Maragall protagonice un acto al día en las dos semanas de campaña. Los lemas de campaña: -PSC: Sí gana Cataluña. No gana el PP -CiU: Sí al futuro. Sí al Estatuto. Sí a Cataluña ¿1979 o futuro? -ERC: Ahora toca no Cataluña merece más -PP: Piensa en Cataluña. Di no Piensa en tu libertad. Di no Piensa en tu familia y tus valores. Di no Piensa en tu economía. Di no -ICV- EuiA: Sí al Estatuto de izquierdas, catalanista y ecologista Igualmente beligerante en su campaña, aunque no en su lema, es ICV, el actual socio de Maragall en el Gobierno. Su líder, Joan Saura, ha sido uno de los principales impulsores de un proyecto, cuyo modelo social está inspirado en las tesis ecosocialistas. ICV enfoca la consulta desde la clásica dua- lidad izquierda- derecha Y advierten que, al igual que el PSC, su enemigo será el PP. CiU también ha activado toda su maquinaria electoral para apoyar el sí E incluso está dispuesta a participar en algún acto social favorable al Estatuto conjuntamente con el PSC, algo impensable en el caso de estas formaciones tradicionalmente antagónicas, unidas ahora por una causa común y, posiblemente, por una posible alianza de futuro. Es precisamente esa sociovergencia concebida en los pactos de la Moncloa la principal arma arrojadiza de ERC, que a lo largo de su campaña hablará de autodeterminación y acusará a Maragall de haber finiquitado el tripartito para satisfacer al PSOE. Finalmente el PP será coherente con la postura mantenida a lo largo de todo este atribulado proceso estatutario y, apoyado por la presencia de su presidente, Mariano Rajoy, pondrá el acento en el intervencionismo político y la inconstitucionalidad del texto.