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6 Opinión JUEVES 1 6 2006 ABC AD LIBITUM SUPERCHERÍA PARLAMENTARIA LLEGAN LA FATIGA Y EL DESCONCIERTO ¿H AY alguien que, ayer y anteayer, tuviera la sensación de que sus inquietudes políticas dominantes fueran sustancia principal en el debate sobre el estado de la Nación? Si ese alguien existe, que dé un orgulloso paso al frente: tiene, para sí solo, 350 representantes en el Congreso de los Diputados. Los demás, por el contrario, estamos huérfanos de un paladín capaz, aunque no defienda nuestros intereses concretos, de hablar sobre las cuestiones que más nos inquietan y, con más fuerza, moldean el futuro de España. Creo que fácilmente podemos ponernos de acuerdo en que, independientemente de un discutible orden de prioridaM. MARTÍN des, hay cuatro grandes FERRAND problemas que nos afectan mayoritariamente a los españoles: la anunciada negociación con ETA, la fiebre revisionista de los estatutos de Autonomía, la seguridad ciudadana y la familia de conflictos que se derivan de la inmigración ilegal. Pues bien, las dos jornadas transcurridas en la presente edición del más significativo debate político del año fueron una gigantesca pirueta, casi circense, para evitar entrar de lleno en ninguno de esos cruciales y polémicos asuntos. El escamoteo de la discusión sobre las conversaciones con ETA, por mucho que se anuncie un debate específico para la próxima semana, es consecuencia de un pacto entre las grandes fuerzas políticas; pero, ¿cabe el chequeo a la salud nacional sin el análisis de la situación terrorista? Sólo por la ausencia de tan significativo y doloroso problema común ya cabe sospechar la superchería de tan largo e insustancial debate y debe insistirse que esa responsabilidad debe repartirse entre el Gobierno, sus aliados y el partido monopolista de la oposición. Tampoco la marcha de las reformas estatutarias, en vísperas del referéndum catalán y estando en el horno otros despropósitos equivalentes, mereció la atención de quienes, en listas cerradas y bloqueadas, dicen ser nuestros representantes. Como brillantemente definió ayer en su crónica Gonzalo López Alba, el líder socialista arrancó el debate con un discurso aritmético y presidencial en el que se evitaron, o minimizaron, las cuatro grandes patas del problema nacional. Por ese camino siguieron todos los demás. Hacía mucho tiempo en que la España real, la de los ciudadanos, no se evidenciaba tan distante de la oficial; la que integran un Gobierno desorientado, un único partido en la oposición dividido y confuso y varios grupitos y grupúsculos que, salvo IU, tienen, de tener alguna, una idea descompensada de la Nación objeto del debate. Así, con fantasmagorías democráticas, será difícil alcanzar una voluntad colectiva para resolver los problemas en curso. Sin ella, ya puede Zapatero lucir su insensato optimismo o Rajoy su impreciso enfado. El sentido común se ha dado a la fuga. S tienen la virtud barométrica de plantear una escenifiIN tensiones no existiría la política, muchas tencación y atisbar directa o indirectamente estados de siones desconciertan al ciudadano. Improvisar ánimo colectivos, por mucho que el debate se enfrasun exceso de frentes políticos como ha hecho Zaque en cuestiones de orden o en elusión de la realidad. patero puede llevar la vida pública a la fatiga y el desEn su primera jornada, el debate de 2006 fue fatigoso, concierto. Se vio en el debate sobre el estado de la Nadescorazonador, elementalmente partidista. El tiempo ción. Por razones muy distintas, sus dos protagonistas dirá si Rajoy cumplió con su deber no tratando la cuesprincipales incurrieron en elisiones y añagazas que se tión de ETA o si Zapatero actuó como hombre de alejaban astronómicamente de la vida de la cagobierno concentrándose en el pasado del PP. lle. No fue ésa una jornada de gloria para la hisLa impresión de las bancadas es que sus señotoria del parlamentarismo español. Lo grave es rías también acusan la fatiga general y que toque esa fatiga sea previa a los grandes esfuerzos dos estamos esperando la catarsis de las vacaciocolectivos por hacer: acabar con ETA, contrones de verano. El tempo de la vida política eslar la inmigración, garantizar la seguridad de pañola es ahora mismo incierto, con ojeras. No la ciudadanía o defender los intereses nacionaes sano estar pendientes de un referéndum catales en el mundo ancho y ajeno. En el caso de la VALENTÍ lán que, según todos los indicios, nada va a soluinmigración- -por ejemplo- -la saturación de PUIG cionar. No anima sospechar que Zapatero prelos centros de acogida en Canarias es un desastende capitalizar el hipotético final de ETA más allá de tre para la sociedad canaria: para toda España es tan lo que la moral de lo público le permite a un presidente solo un indicio o un síntoma de lo que está por venir. de gobierno. El margen de confianza entre el Gobierno La avalancha africana está en formación, como las y la oposición es mínimo, pero Rajoy arriesgó parte de grandes olas. El efecto llamada de las regularizaciones su capital político en aras de aportar lo que le correspracticadas por el gobierno Zapatero causa alarma en ponde al encauzamiento correcto de una cuestión de toda Europa. Los demógrafos calculan que en el año Estado. Es de suponer que su sueño nocturno se sobre 2050 la población de África se habrá multiplicado por salta al preguntarse si Zapatero también está en ello. dos. Para entonces Europa será tan sólo un 7 por cienLa naturaleza a veces tan caprichosa de la política en to de la población mundial y África habrá superado el no poca medida corresponde a las veleidades y estados 20 por ciento. Ni las predicciones más optimistas presuperficiales de opinión en una sociedad. Es sintomátivén un futuro en el que África pueda salir del atraso co el mimetismo que lleva a adoptar irreflexivamente atávico. Miles, millones de africanos emprenderán el términos como proceso de paz negociación autoéxodo, votando con los pies, no pocas veces arriesgandeterminación y otros. Uno comienza imitando palado la vida en el viaje. En la actualidad, un 40 por ciento bras y acaba asumiendo conceptos. Desde el punto de de quienes intentan llegar a las Canarias mueren por vista de la consistencia del Estado, ésa es la frontera el camino. Ante esta perspectiva, la impericia del Goque Zapatero no debiera traspasar. Para marcar ese bierno socialista es patente, aunque también ahí falímite incuestionable, seguramente puede contar con llan no pocos mecanismos de la sociedad civil y de la Rajoy. Para filmar públicamente una huida hacia deopinión pública, desinformada, en proceso constante lante, las cosas no serán lo mismo. Eso significaría una de sedación, reacia a inquirir sobre las grandes cuesfatiga aún más honda, un desconcierto público más intiones de nuestro tiempo. quietante. Sabemos que los debates sobre el estado de la Nación vpuig abc. es pasan y los problemas quedan. Aún así, tales debates -Aprovechémonos; sólo gente con tanta necesidad de reelección decide negociar con nosotros, sin que antes hayamos hecho entrega de las armas.