Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
46 Madrid MIÉRCOLES 31 5 2006 ABC El 061 arremete contra Senderowicz y confirma que hallaron muerta a Déborah Tenía las vías aéreas obstruidas y estaba sin pulso, según el responsable de la ambulancia b La recepcionista, secretaria y a la vez auxiliar de la clínica preparó esa tarde anestésicos en el office del centro guiándose por un papel que, dijo, no entendía SARAH ALLER MADRID. En situación de muerte clínica Así encontró el 061 a la paciente del doctor Senderowicz, Déborah Catalán, cuando acudió a su auxilio el 25 de enero de 2002 a las instalaciones de la clínica de estética Icema. No tenía pulso, ni respiración espontánea, sus pupilas no se contraían y estaba totalmente inconsciente, con livideces y palidez intensa. Su cuadro clínico lo dibujó ayer con nitidez Mohamed Ajjah, el médico responsable de la ambulancia que la atendió, y lo hizo ante la sala que juzga la actuación del doctor Senderowicz y de su ayudante, la doctora María Victoria Bonné. Pieza a pieza, desmontó la versión del médico argentino, para el que se piden 4 años de cárcel y 6 de inhabilitación. Habló de muerte cerebral, de coágulos de sangre que obstruían las vías aéreas de la joven y de un masaje cardiaco que resultó inútil. Déborah llevaba muerta al menos quince minutos. Una denuncia por falso testimonio Fue su demoledora respuesta a las acusaciones de Senderowicz, que el lunes dejó boquiabierta a la sala cuando hizo al 061 responsable de la muerte de su paciente, sometida a una intervención de obesidad aún no aclarada. Aquel día, el médico estético- -sin título homologado- -tachó a los servicios de urgencia de desidia y criticó que no utilizaran todos los medios a su alcance para reanimar a la joven. El médico de la ambulancia, sin embargo, declaró que hallaron a Déborah semisentada en una camilla, con una cánula en la boca y recibiendo aire de un ambú sin conectar a ninguna fuente de oxígeno El aspirador de secre- El doctor Senderowicz, a su entrada al juzgado de lo Penal número 21 ciones no funcionaba, así que Déborah se ahogaba en sus propios coágulos. Cuando se monitorizó a la joven, ya no tenía actividad en el corazón y los masajes cardiacos fueron en vano. Senderowicz tampoco fue de gran ayuda. Le pedimos 4 o 5 veces que se retirara, pero estaba nervioso y quería que la trasladáramos a un hospital. Tropezó y le arrancó la vía. Le dije que mientras no estuviera estabilizada no la movería Si la declaración del 061 fue contundente, las palabras de la recepcionistaauxiliar de clínica tampoco fueron EFE tranquilizadoras. Senderowicz le encargó esa tarde preparar una solución de anestésicos guiándose por un papel Ella, dijo, no entendía lo que ponía jamás lo había hecho y la doctora Bonné le ayudó. Su versión de los hechos nunca ha sido la misma, así que la acusación particular piensa denunciarla por falso testimonio La familia de Déborah, mientras tanto, ha hecho un anuncio: si recibe una indemnización la donará a la ONG IntermónOxfam. Si bien una muerte debe pagarse- -dicen- no debe cobrarse