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ABC MIÉRCOLES 31 5 2006 11 Un grupo de afectados de Fórum se querella contra los auditores externos de la empresa ERC propone eliminar la Audiencia Nacional y la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo LAS CLAVES DEL DEBATE ZAPATERO TERRORISMO Lo dejó para el final de su discurso: Desde el recuerdo sentido y el apoyo a las víctimas comprometo nuevamente mi disposición al máximo diálogo para recorrer el camino de la paz ESPAÑA España no es el sueño excluyente de nadie. Mi idea es la España constitucional de la descentralización real del poder EL VEREDICTO Lo más clamoroso de su discurso es que no ha hecho ni una sola propuesta RAJOY TERRORISMO Lo abordó al principio de su discurso: Espero que (con el diálogo) se trate de comprobar si existe una decisión irreversible de abandonar las armas, disolver la banda y pedir perdón a las víctimas ESPAÑA El Gobierno lleva dos años intentando desbordar el dique de la Constitución y desfigurar la Nación. Está desguazando la Constitución EL VEREDICTO Menosprecia las creencias, alteras las reglas del juego y quebranta los consensos El choque Rajoy- Marín fue la anécdota de un pleno con un Gobierno sin discurso y una oposición que pedía tiempo. Faltaba lo fundamental que afecta al futuro de la Nación El Congreso, ni de oyente en el proceso ÁNGEL COLLADO MADRID. Me gustaría conocer cuándo al líder de la oposición, en un debate de estas características, se le expulsa de la tribuna preguntó Mariano Rajoy enojado con Manuel Marín, que era la tercera vez que le interrumpía en su réplica a Zapatero. No le expulso, le pido que termine respondió el presidente del Congreso. Ya he terminado, señor presidente Rajoy recogió sus papeles de la tribuna y se volvió al escaño. Se había quedado en el relato de sus alternativas a la crisis de la seguridad ciudadana y el reproche a Zapatero de que se dedicara a hablar del pasado en vez del estado de la Nación. La anécdota, el choque entre la oposición y el presidente de la Cámara a cuenta del tiempo que podía intervenir Rajoy, retrata lo que fue todo el debate, el más pobre de ese tipo celebrado en la Cámara desde que Felipe González lo importó en 1983. Al margen se había quedado el más grave asunto que afecta a la Nación, la decisión del presidente del Gobierno de negociar con la banda terrorista, porque así lo había pedido Zapatero y el jefe de la oposición había tenido a bien tratar lo justo la cuestión, sólo para dejar claro que apoya al Ejecutivo exclusivamente para acabar con el terrorismo, no para pagar precio político alguno a cambio de su renuncia a la actividad criminal. nanda Rudi, era más generosa con Zapatero, pero el problema del debate no era de tiempo, sino de contenido. Sin tratar de la negociación con ETA, la denuncia de Rajoy sobre el empeño de Zapatero en cambiar el ordenamiento constitucional por la puerta de atrás quedaba cojo. Incluso la demoledora disección que el presidente del PP hizo del sectarismo practicado por el Gobierno contra la oposición resultó incompleto. Inercia económica El jefe del Ejecutivo se estrenó en la exhibición de lectura de datos económicos. La inercia de la buena marcha de la economía heredada de los equipos de Aznar se ha convertido en su principal logro. Lo adornó de anuncios y promesas, ya de tufillo preelectoral, como las de 1000 euros para los jóvenes que estudien en el extranjero. Y así trasteó el debate, Mucha referencia al pasado del PP y hasta de AP, foto de la Azores, orgullo por el matrimonio entre homosexuales en contraposición con la derecha que se oponía al divorcio aunque fue un Gobierno de UCD el que lo introdujo. Sin discurso- -nada de proyectos para la media legislatura que aún queda- -pero con mucho anuncio y alguna ocurrencia como decía Rajoy, Zapatero cumplió su objetivo en el debate: pasarlo sin que se le molestara con el asunto que le ocupa: el final de la violencia que ya evita utilizar la palabra terrorista. También en el PP decían estar satisfechos con que Rajoy hubiera dejado claro cuál es su posición ante la decisión de Zapatero de dialogar con ETA. Y también con que hubiera acertado a denunciar la ineptitud del Gobierno ante el problema de la inmigración ilegal o la inseguridad. Pero había dudas sobre la conveniencia de no haber insistido en el asunto del terrorismo. Zapatero lo había evitado y Rajoy quizá no podía ir más allá para provocarle, pero el resultado es que el debate sobre el estado de la Nación se había desarrollado sin que la soberanía popular representada en el Congreso escuchara dato o mensaje concreto alguno sobre el más grave trance en que se embarca el Estado desde la Transición. Ni siquiera lo que Zapatero había explicado el día anterior a los oyentes de Catalunya Radio. El Congreso no estaba ni de oyente. En la mili Rajoy acabó discutiendo con Marín porque sólo le había dejado hablar 36 minutos y Zapatero llevaba dos horas y cuarto. Luego empleó otros quince y, por las quejas, una última dúplica de cinco más tres que no le dejó satisfecho. Desesperado, el jefe de la oposición pidió debates monográficos sobre los problemas de la inmigración, la inseguridad y la políticas exterior. Veía que Zapatero se iba de rositas sin entrar en materia sobre nada, explayándose en glosar el pasado de los gobiernos del PP y hasta las frases que pronunciaba Manuel Fraga en 1979 sobre el Estatuto catalán de entonces, cuando Rajoy hacía la mili El presidente no tiene límite en sus intervenciones y Zapatero volvió a demostrar que es un maestro en marear la perdiz Aducía el Grupo Popular que en la anterior legislatura el jefe de la oposición tenía más tiempo y las actas acreditan que, en efecto, Luisa Fer- IGNACIO GIL