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ABC MARTES 30 5 2006 65 FIRMAS EN ABC en Pakistán, Turquía y Myanmar durante los noventa. El opio es doce veces más rentable que la producción de trigo. Ello ha permitido la recuperación del espacio agrícola, la supervivencia de la población rural y el mantenimiento de poderes paralelos que debilitan la autoridad del estado. Las recientes fumigaciones de Nangarhar y Kandahar provocaron envenenamientos masivos del agua y graves problemas de salud, y es allí mayor la presencia talibán. La resistencia de Hamid Karzai a las fumigaciones exigidas por los Estados Unidos no han hecho sino desplazar en el tiempo una política muy arriesgada. La erradicación forzosa contribuirá al fortalecimiento de talibanes, comandantes que protegen cultivos y mueven el tráfico de opio, y a la extensión de la mafia rusa. Dada la percepción que tienen los afganos sobre la ayuda internacional, es probable que se unan diversos resentimientos y sean agitados por los talibanes para percibir dicha presencia como algo extraño, ideologizándose el discurso con un carácter anti- occidental y panislámico, y presentando al contingente internacional como extranjeros irreverentes, más como un ejército de ocupación que como una fuerza internacional de ayuda. Es necesario que el problema del opio se resuelva cortando el flujo de éste al exterior, mediante la interdicción y golpeando tanto laboratorios como intermediarios del mercado de la heroína, que son sectores puramente criminales. Atacar el problema por la parte más débil, el campesinado, es poner en peligro tanto la reconstrucción como la presencia de la fuerza internacional ISAF, entre la que se encuentran los españoles. BELÉN BOVILLE LUCA DE TENA PROFESORA E INVESTIGADORA AFGANISTÁN: RECONSTRUCCIÓN Y PROBLEMA DEL OPIO Es necesario que el problema del opio se resuelva cortando el flujo de éste al exterior, mediante la interdicción y golpeando tanto laboratorios como intermediarios del mercado de la heroína... multaneamente una manzana envenenada: pone en peligro los otros sectores productivos y amenaza el proyecto de recuperación porque fortalece el poder económico y militar de los señores de la guerra y de los talibanes; atrae a sectores criminales de las mafias internacionales y del terrorismo islámico. Al ser un cultivo sin regular, afecta a los campesinos más pobres y desasistidos. Las soluciones son muy complejas. Sería muy sencillo erradicar los cultivos de amapola mediante la fumigación química o biológica, tal como insiste el Gobierno norteamericano lanzando una especie de Plan Afganistán al estilo del Plan Colombia, pero las consecuencias serían perversas y pondrían en peligro la lenta y firme reconstrucción de la democracia y la legitimidad del actual Gobierno. Las experiencias internacionales anteriores muestran que la erradicación termina por desplazar los cultivos a otras regiones, sin resolver el problema. La actual predisposición afgana es consecuencia de las políticas antinarcóticos E l Real Instituto Elcano, junto a los Ministerios de Defensa y Exteriores, ha organizado el seminario internacional España en Afganistán para conocer la realidad de un país en el que España tiene un contingente de 570 efectivos. Según el barómetro del Instituto Elcano, la misión humanitaria que recibe mayores críticas, por parte de los españoles, es Afganistán, probablemente debido a la complejidad y los peligros que requiere la reconstrucción del país asiático. La presencia española, junto con efectivos de otras 35 naciones, conforma la Fuerza Internacional (ISAF) que bajo mandato de la ONU, coordina la OTAN, y que tiene la misión de mantener la paz y la seguridad necesarias para la reconstrucción. La guerra ininterrumpida con su secuela de destruc- ción ha dejado al país agotado, a la cola del desarrollo humano y con los índices más desfavorables de Asia, comparables al África sub- sahariana. Pobreza y desestructuración extremas, junto con difusión de armas y un entorno ecológico y regional adecuados, han hecho de Afganistán el primer productor mundial de opio. El cultivo de la amapola sustenta a más de 300.000 familias: el 10 por ciento de la población afgana. No existen precedentes en ningún país y en ninguna época, dado el volumen impresionante del opio en la economía, que supone más de un tercio, el 34 por ciento de la economía afgana. Este sector es el más activo y de mayor crecimiento, permitiendo junto con la ayuda internacional, una equilibrada balanza de pagos y la activación del consumo y los servicios. Pero es si- JAVIER LÓPEZ PERIODISTA ESPAÑA: LIBRE Y SIN ALAS E deja perplejo la posibilidad de blindar el río Guadalquivir en el Estatuto que consagra la realidad nacional andaluza. Pienso: en el mejor de los casos nos encontramos ante un sarampión que pasará pronto. No es posible que haya tanto y tanto espíritu reaccionario. Nos invade una corriente que nos lleva a las cavernas Los ríos recorren nuestra piel de toro, y son metáfora perfecta de ese humus nacional que constituye ¿por qué no decirlo? el inequívoco hecho diferencial de las Españas. Ahora rizando el rizo del absurdo de Taifas pretenden hacerlos propiedad exclusiva de pequeña autonomía entaifada. Me pregunto cuál es el problema del patriotismo español desde aquel 1978 que parecía ser el punto de partida de una reconciliación social sin parangón. La última deriva de España lo demuestra, una vez más: llevamos en nuestras venas, que son como nuestros ríos, el sello cainita. España sigue M siendo una utopía como sugestivo proyecto de vida en común. Me da un poco igual este o el otro Estatut, me da un poco igual porque lo importante no es la letra sino el espíritu. ¿Cuándo en Cataluña se han sentido cómodos, alegres y entusiastas con el proyecto común? Es hora de mirar nuestra realidad cara a cara: ¿Qué debemos hacer para que Espanya sea catalana? Seguramente esa será una tarea pendiente, aunque también: ¿Cuál es la senda para la consecución de una Cataluña espanyola? Ortega hablaba de conllevarnos porque tanto derecho tiene un catalán a no sentirse español como un español a no sentirse como tal sin la realidad catalana. Recientemente, en el fulgor del éxito europeo de Fútbol Club Barcelona, imaginaba una escena imposible. Fantaseaba con la visión de un forofo que en su alegría futbolera uniera los colores nacionales españoles a la celebración. ¿Hubiera sido posible? La respuesta es obvia. Entonces, estamos an- te un problema de libertad y democracia, no solamente de patriotismo. Resulta desesperante, desde luego, para los que encontramos en la mejor acepción de las Españas el cauce más preciso del patriotismo español ver como nuestro margen es agobiantemente estrecho, entre separatistas y separadores. Los separatistas son el caldo de cultivo de los separadores y viceversa, mientras que una España integrada y libre sigue durmiendo el sueño de los justos en el baúl de las ensoñaciones posibles. En el setenta y ocho se aflojó hasta la nada el cinturón férreo, centralista y excluyente y vimos la luz, pero era un espejismo. Ahora rebrota la peor pesadilla, historias surrealistas de ríos que son míos o son tuyos. ¿Cómo es posible tanta mediocridad? Y en este punto es donde viene a mi memoria aquella estrofa: España camisa blanca de mi esperanza quien puso el desasosiego en nuestras entrañas, nos hizo libre pero sin alas, nos dejo el hambre y se llevó el pan Emblemática canción que popularizó Ana Belén en años de transiciones y esperanzas. Hoy, aún con tantos desequilibrios, tenemos pan y tenemos un sistema de libertades donde puede florecer la libertad del espíritu. Sin embargo, nuestra alma sigue aquejada de desasosiegos seculares. Seguimos buscando esas alas con las que mantener un vuelo firme y armonioso sin sobresaltos continuos sobre nuestro ser y nuestro estar. El problema no es que España se rompa, como llevan diciendo veinticinco años los amantes del Apocalipsis nacional. Lo que ocurre es que España tiene un corazón casi parado, si acaso latiendo a ritmo lento, insuficiente, y con espasmos de enfermedad crónica. Pero los que la queremos, los que la amamos con actitud crítica, nos merecemos un corazón joven, vigoroso y capacitado para irradiar en este mundo de incertidumbres y congojas una nota clara de lo occidental. Y en esa tarea nos necesitamos todos: castellanos, andaluces, vascos y gallegos, catalanes y canarios. Por un imperativo tan simple como este: las gentes que vivimos en esta secular piel de toro, Diócesis Hispanorum romana, tenemos muchos más motivos para la unión que para la separación. No hay más que gustar esa savia común que nos alimenta, imperceptible para paladares nacionalista de uno u otro signo o visiones ideológicas estrechas. Ese es el gran reto de un patriotismo español en libertad. Patriotismo, eso sí, que solamente puede ser auténtico si se fundamenta en la pluralidad nacional. Pero este es el tiempo de reivindicar el tronco común.