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ABC MARTES 30 5 2006 61 Toros Un toro salva el honor de Cuadri SAN ISIDRO Monumental de las Ventas. Lunes, 29 de mayo de 2006. Decimonovena corrida de feria. Lleno de no hay billetes Toros de Cuadri, desiguales de presentación, en general sin fuerza ni poder, pero con retranca; destacó el encastado 5 un sobrero de Arucci (4 bis) malo. El Califa, de nazareno y oro. Pinchazo y estocada atravesada que escupe, aviso y descabello (silencio) En el cuarto, estocada desprendida a toro arrancado (silencio) Domingo López Chaves, de verde botella y oro. Pinchazo hondo ladeado atravesado, aviso y cuatro descabellos (saludos) En el quinto, pinchazo bajo, pinchazo, metisaca, dos pinchazos, aviso y cuatro descabellos (bronca) Javier Valverde, de grana y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos) En el sexto, estocada (silencio) ZABALA DE LA SERNA MADRID. Un toro salvó el honor de Cuadri. Un toro cantó el cumpleaños feliz de las bodas de oro de la ganadería a solas, para mitigar la desazón de Fernando Cuadri, un señor ante todo, con la corrida, si es que la hubiere. Choquero entonó una especie de happy birthday, mister president sin el meloso derretimiento de Marilyn ante J. F. K. La temperatura ambiente era para derretirse, y en general a los cuadri se les fundió bajo el calor africano la buena casta y el poder para dar paso a la escasa fuerza y a la mala casta, en el caso de que ese encogimiento malpensante, esa actitud de espera y de agazapada retranca sea casta de algún tipo. Choquero no fue un toro completo, pero sí un toro pronto, vivo, de alegre galope y encastadas repeticiones. No fue completo porque por el pitón derecho no quiso muleta. Y quizá también por ese punto de no rebozarse por abajo al final de los muletazos. López Chaves lo lució mucho en la larga distancia tras dos puyazos como dos lanzazos en mitad del espinazo. O sea que Chaves, de entrada, entendió y caviló. En su medida artística. Quizá muy abierto. La medida de L. Ch. no sería la de Choquero mas la plaza en estas fechas de días toristas se inclina por la causa. La causa torista, claro. Una ovación tan fuerte en el arrastre no se había oído en toda la feria con toros infinitamente mejores que Choquero Ni con el cuarto de Victoriano del Río que toreó Encabo, ni con el de Domingo Hernández que lidió El Fandi, ni con el sobrero de Ana María Bohórquez de El Juli. Una arrancada hacia los adentros cuando Chaves acudía a por la espada ya convirtió definitivamente a los diez tendidos de Las Ventas en fans de Choquero y Chaves cometió el error de volverse a poner con la izquierda e insistió e insistió- -de dentro a fuera al toro le costó- -hasta que volvió a galopar... El remate desastroso con la espada desató todas las iras contra el chaparro torero charro, como si se hubiera tapado durante la faena o no hubiese dado la cara. Toro, en conclusión, de los que hacen daño, ¿tanto para tal bronca? Bronca así pudo escuchar El Califa. Javier Valverde recibió una monumental paliza del tercer toro al entrar a matar; milagrosamente salió indemne La gente lo debió de ver tan horriblemente, tan fuera de esto, tan trapacero, aun con un lote malo- -un cuadri muy parado y con guasa y un sobrero de Arucci mirón e incapaz de humillar- que directamente pasó. La plaza obvió a El Califa y sus trazas. Chaves había estado valiente con un precioso toro que salió en segundo lugar, de espectacular badana y bella seriedad, que perdió mucho las manos en los primeros tercios, ¿descolgado por esa frágil inercia que lo precipitaba hacia delante o por calidad? En la muleta se resolvió el enigma: el toro metía así la cara de principio pero remataba todos los pases por arriba, des- BOTÁN Choquero no fue un toro completo, pero sí un toro de alegre galope y encastadas repeticiones EL APUNTE DE HUMBERTO PARRA entendido, con aires despistados. López Chaves interpretó correctamente su altura y le hizo ver el trapo siempre, sacando partido de su nobleza a derechas. Dejó muy mala imagen con la espada, porque se puede pinchar, pero de esa manera no. Javier Valverde estuvo valeroso con un tercero estrecho, escurrido y lleno de genio y violencias, que sacaba cuando se decidía a atacar. Tragó lo suyo Valverde, que a la hora de matar se quedó en la cara, sin cruzar al encontrar hueso. El pitón lo elevó por la taleguilla, por encima de la rodilla, y lo ensartó en pleno vuelo por detrás de la chaquetilla; en el suelo se ensañó en la paliza. Por el agujero del muslo no brotó sangre. Por ninguna parte. Un milagro. La imponente lámina del sexto levantó estruendosas palmas por el descarado velamen y su aparato, y mi duda es si un toro así entra dentro del tipo de Cuadri o está fuera del tipo de toro hondo, de negros pitones y encornadura más recogida de la casa de Trigueros. Desde que pisó la arena, el toraco se movió como descaderado o lesionado, y luego en la muleta no se desplazó y se frenó. O sea, que si no embestía lastrado de los cuartos traseros iba frenado de los delanteros. Constantemente. Valverde se justificó y se volcó con un espadazo que ponía punto final a dos asfixiantes horas en las que, por cierto, no hubo una lidia en orden. Ni a caballo ni a pie.