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ABC MARTES 30 5 2006 57 Cultura y espectáculos MANUEL FERNÁNDEZ- MONTESINOS Patrono de la Fundación García Lorca, sobrino del poeta Que mi tío Federico se quede en Víznar, aunque hagan chalets o campos de fútbol -Carmen Calvo afirmaba a finales de abril que Federico García Lorca era universal y que la exhumación de sus restos, que ella apoyaba, no era un asunto familiar sino que pertenecía a la memoria histórica ¿Qué piensa la familia? -La memoria histórica saber la verdad de los acontecimientos, eso no se puede cerrar: hay que hallarla, mantenerla, revivirla y no falsearla. Estamos de acuerdo. Nadie puede estar al margen de la más grande tragedia que ha ocurrido en nuestro país. Y no fue un día ni tres años, que fueron cuarenta, y eso tenemos que enseñarlo. Hay muchos casos en los que la gente no sabe dónde están sus familiares y eso, por supuesto, se tiene que aclarar. Pero la memoria histórica es la memoria histórica y lo que cada uno de los implicados piensa que hay que hacer con sus familares, eso es otra cosa y es particular. En el caso de Federico García Lorca se juntan varios temas. Porque es un personaje universal, alguno piensa que pertenece a todo el mundo. Pero los huesos de mi tío no le pertenecen a todo el mundo, sino a su familia, y somos nosotros los que debemos decidir. ¿Se sabe exactamente dónde están? -No exactamente. El terreno en torno a donde posiblemente estén enterrados mi tío y los otros tres hombres dos banderilleros anarquistas, Joaquín Arcollas y Francisco Galadí; un maestro de escuela socialista, Dióscoro Galindo y no sé si una cuarta persona, sí está acotado. Se erigió un monolito, se han arreglado los accesos, hay una especie de pasarela de madera y, no lejos de allí, se ha construido un auditorio donde se celebran actos y conciertos conmemorativos. -Además de su tío y de las otras personas que fueron fusiladas con él, ¿cuánta gente hay en Víznar? -Por allí estarán repartidas unas dos mil seiscientas personas, más o menos. El dato específico ya lo daba Ian Gibson en La represión nacionalista de Granada y la muerte de Federico García Lorca (Ruedo Ibérico, París, 1971) He conocido en Granada a gente cuyos parientes fueron asesinados antes o después que mi tío. El asesinato de mi padre Manuel Fernández Montesinos, alcalde socialista de Granada fue, vamos a decirlo entre comillas, algo más oficial. Lo mataron y llamaron a la familia para que retiraran el cadáver y mi padre fue enterrado en un nicho en Granada. Mi tío Federico, no. Los dos mil y pico que sean yo creo que deben permanecer donde están. El Ba- La familia de Federico García Lorca no quiere que sus restos sean exhumados como apoya la ministra de Cultura, quien dice que no es una cuestión familiar sino de la memoria histórica TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: DANIEL G. LÓPEZ Manuel Fernández- Montesinos, sobrino de Federico García Lorca, en ABC rranco de Víznar en sí mismo es la memoria histórica pues está directamente vinculado con todo lo que pasó en Granada. Si se remueve, esa memoria en verdad se perderá. -Pero, concretamente, ¿quién quiere exhumar las fosas de Víznar? ¿Sabe usted si se trata de la familia Galadí? ¿Alguna asociación civil? ¿Familiares de otros asesinados? -Mire, francamente, yo no lo sé. Hay gentes particulares que hablan de la necesidad de exhumar los huesos de García Lorca... ¿Familiares de otras personas? Eso lo desconozco. Y lo dudo. Nosotros no hemos tenido ningún contacto con los familiares de otros Los huesos de Federico García Lorca no le pertenecen a todo el mundo, sino a su familia Para el sobrino del poeta, Viznar es la memoria histórica de lo que pasó en Granada si se allana, se perderá asesinados. Yo, mire, no me quiero meter en la voluntad de nadie. Si no hay más remedio, por imposición de los demás, nosotros tampoco queremos no ser solidarios y entorpecer... Claro que de haber esa voluntad, también se produciría un pequeño conflicto que yo no sé cómo se podría dirimir. Si efectivamente hay cuatro o cinco cuerpos ahí amontonados, será muy difícil exhumar a unos y no tocar a mi tío. Nosotros lo que hemos pensado es que si se exhuma a los otros, mi tío Federico se quede ahí, en Víznar. Aunque encima hagan chalets o campos de futbol. ¿De quién es la propiedad? ¿Existe algún interés inmobiliario? -No lo sé. Yo creo que los terrenos son fundamentalmente municipales. -Pero, ¿la familia Lorca no estaría más tranquila si Federico estuviera enterrado en una tumba donde llevarle flores? ¿O si todo Víznar se convirtiera en un cementerio, en un lugar normalizado o sacralizado? -Nosotros no somos nada partidarios de cementerios. Yo creo que el lugar está lo suficientemente sacralizado con el mero hecho de saberse lo que pasó y lo que hay allí. Abraham Lincoln pronunció una preciosa oración después de la batalla de Gettisburg, en 1863, que costó más de cien mil muertos. Para Lincoln, los vivos no estaban para santificar aquel lugar, pues ya estaba santificado por los que allí dieron su vida. Los vivos lo que tienen que hacer- -dijo- -es continuar la labor que aquéllos defendieron, que su país tuviera un renacimiento de la libertad y un gobierno del pueblo para el pueblo. Y yo creo que es eso lo que tenemos que hacer los vivos. En el caso de mi tío, si hubiese una duda de cómo, quién, por qué o cuándo, pues entonces sí querríamos que esa duda se solventase. Pero esa duda no existe. El lugar más o menos se sabe. Todo el barranco es lo que tiene que ser, un lugar dedicado a las personas que allí fueron tan vilmente asesinadas como parte de la política de terror de un determinado bando. Sin ese terror, no hubiera ganado la guerra. -También Marguerite Yourcenar pensaba que su tío estaba muy bien allí, ¿verdad? -Yourcenar coincidió con mi tía Isabel dando clases en EE. UU. y se hicieron muy amigas. Ella vino a España, estuvo en Víznar, adonde la llevó un taxista que sabía cuál era el sitio. Luego le escribió una carta a mi tía diciéndole: qué extraordinaria tumba para un poeta, con aquellos pinos, el aire, la jara aquella sierra...