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ABC MARTES 30 5 2006 Sociedad 53 Educación Momentos críticos Decretos de Grado y Posgrado. El 21 de enero de 2005 aparecen en el BOE los decretos que regulan los nuevos estudios de acuerdo con lo establecido en las declaraciones de Bolonia y sucesivas suscritas por más de 40 países. Objetivo. La nueva normativa pretende sentar las bases para que los estudios españoles sean compatibles con los del resto de Europa, Grado. El decreto determina que las carreras tendrán una carga lectiva de entre 180 y 240 créditos (3- 4 años) Posgrado. Se componen de master y doctorado. La novedad consiste en que los másters tendrán carácter oficial. Subcomisiones. Las cuatro subcomisiones del Consejo de Coordinación Universitaria (Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas, Ciencias Experimentales y de la Salud) elaboran propuestas. Comisión de Expertos. El Ministerio constituye una comisión para depurar estas propuestas. Listado. El Ministerio presenta a la Comisión de Expertos un listado de 73 carreras de Grado (casi la mitad de la actuales) y cuatro posgrados. Directrices generales. Del listado, 25 títulos están en fase de discusión de sus directrices o enseñanzas mínimas propias. Rectificación. Educación dio marcha atrás y mantuvo estudios que supuestamente iban a desaparecer como Historia del Arte, Humanidades y algunas carreras técnicas. REFORMAS QUE NO SERVIRÁN CÉSAR NOMBELA S SIGEFREDO co. La vigente LOU limita ambas exigencias al 25 de los profesores. Además, el profesorado de las privadas no podrá ser funcionario de cuerpo docente universitario en situación de activo y destino en las públicas. La misma limitación será aplicada al personal docente e investigador a tiempo completo. Espacio Europeo. Los responsables del Ministerio están preocupados por la percepción que los ciudadanos tienen del Espacio Europeo de Educación Superior. Es el segundo de los desafíos de la nueva ministra. Su horizonte de implantación es 2010, pero sostiene que se trata de un reto complejo, que requiere prudencia para su desarrollo y diálogo a todos los niveles La ralentización del proceso de reforma de las titulaciones e incluso el cambio de lenguaje al referirse a este proceso no es para sus impulsores una rectificación. No son rectificaciones sobre el cambio emprendido. Hemos puesto el acento en otros aspectos dice Cabrera, porque he heredado un camino bien hecho Las contradicciones, protestas e inquietudes han provocado demasiado ruido y las llamadas a la rapidez para concluir la tarea se han debido a alguna declaración más o menos incontrolada dice la ministra, aunque no pone nombre al autor de esas manifestaciones. El grado y el posgrado se presentan como dos títulos independientes que no van forzosamente en una línea de continuidad Y, por tanto nada hay de incoherente en el hecho de que los primeros programas de posgrado estén listos antes que la puesta en marcha de los grados e acaba de dar a conocer un nuevo proyecto de marco legal universitario. La provisionalidad continúa, desde décadas cuando no se aprueban nuevas leyes, se esbozan normas, iniciativas de reforma de planes de estudio y titulaciones, o políticas de personal. No es una dinámica criticable, corresponde a una institución que debe estar viva y en la tensión que requiere el afrontar siempre nuevos desafíos. Sin embargo, los resultados sí que deben merecer una seria censura, cuando no responden a las necesidades y expectativas. Valorando con inteligencia y perspectiva, se puede anticipar que hay reformas que no servirán para nada, ni corregirán, sino que agravarán los problemas. Nos tendremos que ocupar del nuevo proyecto en sus detalles y contribuir a mejorarlo. Una ley fundamental tiene que servir para satisfacer las necesidades, superar las carencias y avanzar en la línea deseable. Todo ello, en el entorno de la Unión Europea y el mundo global, que- -nos guste o no- -juzgará a nuestras universidades situándolas implacablemente en un ranking de calidad. No se trata de solucionar los problemas burocráticos que la reforma anterior ha provocado, hay que ir a los principios. Es preciso articular un sistema que establezca con rotundidad la carrera académica, los nuevos profesores- -estamos al borde de una notable renovación generacional- -tienen que encontrar un camino claro, basado en la capacidad, la preparación y el esfuerzo. Un camino en el que las instituciones se abran a la movilidad entre ellas y puedan incorporar a los más adecuados. Los principios de la financiación y las garantías para obtenerla deben estar igualmente claros. El ámbito académico tiene que dar cuenta y razón de su rendimiento ante la sociedad que lo financia. Ahora la pregunta es cómo alcanzar esto, si se retrocede en exigencias para habilitar profesorado a nivel nacional, o se suprime la presencia de expertos nombrados por el Parlamento en Consejo de Universidades. Habrá que debatir con seriedad, la opinión de los expertos cualificados es fundamental, como lo es el que la sociedad sepa lo que se juega si no configura una Universidad digna de este siglo.