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26 MARTES 30 5 2006 ABC Internacional El caos y las lluvias dificultan el reparto de ayuda y el rescate de víctimas del terremoto ABC viaja hasta Bantul, la zona cero del seísmo, que se ha cobrado ya 5.137 vidas b Los más de 200.000 campesi- Ayuda humanitaria española Un primer avión español con ayuda humanitaria fue enviado ayer, un Antonov que despegó de la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. A bordo iban 10 toneladas con artículos de primera necesidad valorados en unos 300.000 euros, tales como tiendas de campaña, mantas, medicinas y ropa de abrigo. El aparato tiene previsto llegar a Indonesia después de 36 horas de vuelo. Un segundo avión será enviado hoy con más ayuda de emergencia, según explicó el secretario general de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) Juan Pablo Delaiglesia. El material médico ha sido aportado por la ONG Farmamundi. Un fondo solidario para atender a las víctimas ha sido puesto en marcha por la empresa Sol Meliá, que ha abierto una cuenta en Bankinter para donaciones. dió su hogar, sus recuerdos, sus pertenencias y, lo que es peor, a cuatro miembros de su familia. De milagro, su hija logró tirar de ella para sacarla de la montaña de cascotes a los que quedó reducida su humilde morada. Ocurrió todo muy deprisa. Me estaba poniendo el mukena (velo musulmán que se utiliza para la oración de la mañana) cuando de repente todo empezó a temblar y el techo se vino abajo por lo que mi marido intentó protegerme cubriéndome con sus brazos explicó ayer a ABC junto a su hija Suparti, de 27 años. Ambas son las únicas supervivientes de su familia porque, a pesar de la valentía de su esposo, el tejado les cayó encima enterrándole a él, a otros dos de sus hijos y a su nieto pequeño. No se podía mover pero, como aún respiraba, la agarré de un brazo y salimos por un agujero de la pared recordó la joven con lágrimas en los ojos ante los amasijos de ladrillos, vigas y bloques de cemento que inundan su antigua calle. Madre e hija consiguieron finalmente salvar sus vidas, pero en la calle el infierno que les aguardaba afuera no era mucho mejor que la muerte. Estaba todo cubierto por una nube de polvo debido a los derrumbes y se escuchaban gritos y llantos procedentes de debajo de los escombros rememoró su nos que se han quedado sin hogar, que ganan unos 42 euros al mes, se preguntan cómo reconstruir sus viviendas y rehacer sus vidas PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL BANTUL. A Indonesia se le acumulan las desgracias. Tras el terremoto de 6,2 grados registrado el sábado en la isla central de Java, que va ya por los 5.137 fallecidos, el caos y las fuertes lluvias están dificultando el reparto de ayuda humanitaria y el rescate de víctimas bajo los escombros de las viviendas derruidas. Aunque el aeropuerto de Yogyakarta, la principal ciudad afectada, abrió ayer parcialmente para recibir los primeros vuelos humanitarios, el propio presidente del país, Susilo Bambang Yudhoyono, reconoció falta de coordinación y pidió más agilidad cuando comprobó sobre el terreno cómo se estaba organizando la ayuda entre los damnificados, que deambulan en masa de un lado para otro en busca de un refugio seguro. Ngatiyah y su hija Suparti han perdido a cuatro miembros de su familia Nada queda en pie Y es que hasta donde alcanza la vista, apenas hay tan solo una casa que se mantenga en pie en esta parte de Indonesia. Donde antes se levantaban pequeños pueblecitos con sencillas viviendas de campesinos rodeadas de plantaciones de arroz y árboles bananeros, hoy no quedan más que escombros y desolación. Y, alrededor de este sobrecogedor drama, una marea humana que sigue luchando por aferrarse a la vida con lo único que les queda, la suerte de no haber perecido sepultados. Bienvenidos a Bantul, la zona cero de este devastador terremoto y donde se han contabilizado la mitad de las víctimas mortales. Viendo el estado de las viviendas en distritos como el de Kampung Salawi, lo extraño es que alguien consiguiera salvarse, pues prácticamente todas las casas se han desplomado al quebrarse las paredes de sus muros. Una de ellas es la de Ngatiyah, una mujer de 55 años que aparenta el doble y que, en apenas unos segundos, per- Los afectados velan a sus heridos que tienen que quedarse en la calle AFP