Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10 MARTES 30 5 2006 ABC Nacional Zapatero exige al PP apoyo sin condiciones ni críticas para negociar con ETA su disolución El debate de la Nación, que comienza hoy, incluirá referencias al terrorismo del Gobierno acota así el diálogo con la banda: El proceso para que deponga definitivamente las armas y se disuelva, y el futuro de sus integrantes G. LÓPEZ ALBA MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero afronta hoy su segundo debate sobre el estado de la Nación como presidente del Gobierno, en el ecuador de una legislatura marcada por la expectativa del fin de ETA, con un balance controvertido de las reformas de los estatutos de autonomía y con los flancos abiertos por las avalanchas de inmigrantes y la alarma social creada por las mafias de delincuencia organizada, por lo que pondrá en el frontispicio de su gestión la situación económica y los nuevos derechos sociales para concluir que se ha construido un sólido horizonte de bienestar El pacto para separar el debate general de su comunicación al Parlamento para abrir un proceso de diálogo con ETA no impedirá que se aborde el asunto que capitalizó la edición del año pasado. Zapatero, según fuentes próximas, no tiene previsto hacer en su discurso inicial ninguna referencia que incite a esta discusión, pero se da por descontado que tanto el líder de la oposición, Mariano Rajoy, como los demás portavoces, singularmente los vascos, lo tocarán. Estas referencias b El presidente darán pie al presidente del Gobierno, que podrá esgrimir el alto el fuego permanente de ETA y los tres años- -se cumplen hoy- -que lleva la banda sin matar, pero que también está presionado por Batasuna- -que amenaza con colapsar el proceso si algunos de sus dirigentes, citados mañana de nuevo ante los tribunales, son encarcelados- -y por otros grupos nacionalistas que- -como EA- -respaldan su exigencia de legalización inmediata y de un proceso político paralelo, mientras que las encuestas reflejan un alto grado de escepticismo en la opinión pública y el consenso con el PP ofrece- -cuando menos- -síntomas de inestabilidad Así, el menos interesado en polemizar es el Gobierno, aunque cuenta con referencias al asunto. No se ha hablado de los presos Zapatero adelantó ayer, en una entrevista en Catalunya Radio, cierto malestar por la actitud del PP, aunque la doctrina gubernamental de las últimas semanas es alabar el comportamiento de Rajoy. Yo estaría dando un apoyo cerrado, sin fisuras, sin condi- Blanco atiza el cara a cara con Rajoy, al que reprocha que haya claudicado ante el sector ultra del PP ciones, sin críticas, sin exigencias dijo en tono de queja. Lo di cuando sufríamos mucho. Cuando era líder de la oposición, lo di pleno, constante y continuo, y tengo la sensación de que algunos deberían tener esa actitud agregó, en alusión a algunos dirigentes del PP, que en fuentes socialistas son identificados como Eduardo Zaplana, Ángel Acebes e Ignacio Astarloa. El presidente del Gobierno confirmó que su comparecencia previa al inicio del diálogo con ETA será una simple comunicación y que, con antelación, cualquier fórmula es posible para que el PP reciba toda la información disponible. Con esta precisión aludía al poco interés que, según los socialistas, tiene el PP en que se celebre una reunión previa de la comisión de seguimiento del Pacto Antiterrorista, a la que debería seguir otra de la Comisión de Secretos Oficiales, en la que están representados todos los grupos. Zapatero aprovechó su comparecencia mediática de ayer para acotar el temario de las conversaciones con la banda terrorista: El proceso para que deponga definitivamente las armas, el proceso para que se disuelva como organización y, lógicamente, el futuro de sus integrantes A la pregunta de si eso implica que los presos de la banda podrían salir de la cárcel, se limitó a responder: No hemos empezado a hablar Si el presidente del Gobierno adelantó sus críticas al comportamiento de al- gunos dirigentes del PP, el número dos del PSOE, José Blanco, atizó el cara a cara con Rajoy apuntando que el que hoy comienza puede ser su último debate de la Nación, premonición que fundamentó en la rumorología del PP: unos dicen que Aguirre, otros que Gallardón, incluso hay EDURNE URIARTE SE BUSCA CULPABLE l Gobierno busca culpables. En vista de que los terroristas persisten en portarse como terroristas y ni siquiera tienen la delicadeza de disfrazar el precio político que siempre estuvo en esta mesa de negociación, los estrategas de La Moncloa cavilan alguna honrosa salida para el cada vez más probable fracaso de las ensoñaciones de su líder. Mientras comienzan a deslizar el mensaje de que el proceso está en peligro por culpa del radicalismo de Batasuna y del PP José Luis Rodríguez Zapatero declaraba ayer a Catalunya Radio que algunos no le están ayudando en esta sin- E gular oportunidad de paz después de tres años sin asesinatos. No se refería a los terroristas. Se refería al Partido Popular. ¿Ayudando a qué? Cuando se juega con la ambigüedad y la manipulación de las palabras hasta límites tan peligrosos como lo ha hecho Zapatero, llega un momento en que uno cae en su propia trampa y clarifica aquello que quería dejar confuso. Que la ayuda no era, como ha transmitido a los ciudadanos y a la propia oposición, para negociar con ETA las condiciones de la entrega de armas y de su adiós a la violencia. Es decir, para repetir lo mismo que el PP hizo en Suiza en la anterior tregua. Si era para eso, ni el PP ni nadie en España se han apartado un milímetro de esa ayuda. Incluso los que pensamos que también ese diálogo con los terroristas, el de Suiza o cualquier otro, es altamente cuestionable desde el punto de vista democrático hacemos un esfuerzo para tragar con las razones del pragmatismo y admitimos que el Estado pueda ofrecer este trato deferente de la mesa de diálogo a este tipo particular de asesinos que son los terroristas. Pero es evidente que Zapatero no se lamenta por la falta de esa ayuda, sino por la falta de la otra, la que necesitaría para el lote completo, la entrega de las armas y el fin de la violencia a cambio de un precio político pagado a plazos. Justo a cambio de lo que se rechazó en Suiza. Lo que el jefe del Ejecutivo no había calculado era que ETA iba a rechazar los plazos, que exigiría el precio político desde el primer momento y con una desfachatez que está colocando la ambigüedad gubernamental en el límite de lo ridículo. Tampoco sospechó que las encuestas fueran a mostrarle unos ciudadanos tan poco comprensivos con las concesiones políticas, insensibles al pragmatismo y con tan escasísima cintura para entender sus imaginativas conversaciones con ETA. Nadie censuró al Gobierno del Partido Popular el fracaso de Suiza y la ruptura de la tregua. Porque no había ninguna duda de que aquello era lo que se había dicho que era, un diálogo para verificar las condiciones de la rendición terrorista ante el Estado de Derecho. Y tampoco necesitaría Rodríguez Zapatero más culpables que la propia ETA si su propuesta de diálogo fuera lo que dice que es. Si ETA rechaza el fin de la violencia a cambio de nada, los responsables serán los propios terroristas. ¿O no se trataba de eso?