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ABC LUNES 29 5 2006 Sociedad 53 Medio Ambiente MARGARITA CLEMENTE Presidenta del Comité de Flora de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (Cites) Las especies exóticas son el pan nuestro de cada día de los países en vías de desarrollo MADRID. Preside el Comité de Flora de uno de los acuerdos- -Cites- -más importantes en el campo de la conservación de especies y el uso perjudicial de la vida silvestre. Pero Margarita Clemente, catedrática de Botánica en la Universidad de Córdoba y hasta hace pocos días vicerrectora de esa institución, es una científica de las que bajan a la arena para conocer sobre el terreno la problemática de gobiernos, pueblos o comunidades que de una u otra forma viven de sus recursos naturales. Su tesón hizo que la reunión que tuvo lugar en Granada como preparatoria de la Cumbre Mundial de Diversidad Biológica, recientemente celebrada en Curitiba (Brasil) sentara las bases para un régimen internacional de recursos genéticos y reparto de los beneficios que éstos generen. Ahora, a poco más de un mes de que se reúna en Lima el Comité de Flora que ella preside, su reto está en sacar a la caoba de la situación en la que se encuentra. ¿Cómo realizan ese control comercial de especies? -Existen tres opciones para la regulación del comercio en forma de Apéndices o listados en donde las plantas y animales son incluidos siguiendo unos criterios científicos. Los que pertenecen al Apéndice I están excluidos del comercio internacional, en él figuran 827 especies. En el Apéndice II los intercambios comerciales están autorizados pero controlados a través de permisos, aquí hay unas 34.000 especies. En el Apéndice III figuran las protegidas dentro de las fronteras de un país miembro y en él se recogen más de 290 especies. -La última conferencia sobre comercio internacional de especies fue en Bangkok hace dos años. ¿Qué ha mejorado y qué ha empeorado en este tiempo? -Se está haciendo un trabajo bastante importante en la revisión de los apéndices. Yo siempre digo que sacar especies de los apéndices es un éxito para el convenio, pues supone que no hay comercio internacional que lo pueda poner en peligro. Se está revisando eso y lo único que ha empeorado es la situación de la caoba, que a mí me tiene muy preocupada. ¿Qué está pasando con la especie? -Los indicios no son nada buenos, no por falta de voluntad de las autoridades de Perú, que están haciendo lo indecible por mejorar la situación, pero hay muchos factores que deben ser considerados y resueltos, porque para hacer una extracción no perjudicial hay que hacer un dictamen científico y para eso hay que saber los efectivos que hay realmente de caoba. Y eso Esta catedrática de Botánica de la Universidad de Córdoba es una de las principales impulsoras de la lucha contra el comercio ilegal de especies amenazadas TEXTO: ARACELI ACOSTA FOTO: JAIME GARCÍA no lo tenemos. Se ha puesto una cuota de exportación que se ha ido bajando, pero una cuota es una medida de precaución, no responde a un dictamen de extracción no perjudicial. Para un dictamen hay que hacer unos estudios de población, cuál es la distribución real, el número de efectivos, la capacidad de regeneración de las poblaciones, en definitiva, ver la dinámica de las poblaciones y ver cómo está la situación en la naturaleza. Perú está haciendo grandes esfuerzos, pero va muy lento. ¿Se tomará una decisión drástica en el Comité de Flora de julio? -Yo estoy segura de que va a haber grupos, como la Unión Europea- -yo voy una semana antes en una misión de la UE- que no va a estar dispuesta a continuar con esta situación. Esto ya se trató en la conferencia de Santia- go de Chile en 2002, han pasado cuatro años y ese dictamen no se ha hecho. En el último Comité de Flora que se celebró en Ginebra, se dijo que en este próximo o nos daban una explicación exacta, no sólo Perú sino todos los paí- El Comité de Flora podría recomendar en su reunión de julio cerrar el comercio de caoba El comercio ilegal de animales y plantas es el tercero en volumen tras el tráfico de drogas y de armas ses del área de distribución, o inmediatamente el comité decidía poner a la especie en el comercio significativo. El comercio significativo es un proceso en el que se evalúan los volúmenes que se han comerciado a lo largo de estos años, se van poniendo medidas y al final desemboca en el Comité Permanente, y ya éste puede cerrar el comercio. El riesgo ahora mismo es que antes de esto el Comité de Flora tome una actitud mucho más dura, recomendando cerrar el comercio y poniendo cuota cero. Es lo mismo que le pasa al elefante, que algunas poblaciones están en el Apéndice II pero tienen cuota cero de marfil. -Hablando del elefante, ¿no le parece más difícil vender la conservación de plantas que la de estos animales emblemáticos? -Sí, eso ha sido así tradicionalmente y no sólo por Cites. Por ejemplo, las organizaciones ambientales focalizan más en los animales. La gente tiene mucha más empatía con algo que se mueve y que es más semejante a nosotros. Una vez dicho esto, la verdad es que ahora mismo hay 5.000 especies de animales y 30.000 de plantas incluidas en los apéndices. En cualquier caso, creo que con el tema de las especies maderables y de las que tienen interés farmacéutico, la gente se está sensibilizando cada vez más y tiene interés en entender qué está pasando en el mundo vegetal. Nunca nos podremos comparar con el poder mediático que tiene una especie carismática como el elefante o el tigre de Bengala, pero cuando la gente ve una caoba cayéndose también se le cae la lágrima. ¿Están las especies más exóticas del planeta en jaque por el contrabando y el comercio insostenible? -Algunas de ellas sí. Y está el riesgo de continuar con ese nivel de extracción y del comercio ilegal, el tercero en volumen tras el tráfico de drogas y de armas. Quizás los datos que tenemos son sólo la punta del iceberg de lo que puede estar pasando. Creo que no sólo hay que concienciar a los ciudadanos del primer mundo sino también a los de países en vías de desarrollo, porque son los que tienen la diversidad biológica. Es decir, son ricos en biodiversidad y pobres de solemnidad. Hay que decirles que les están robando el pan de sus hijos y nietos, porque ya no es sólo la biopiratería, sino que se están llevando la casa a pedazos. Dado lo que hemos oído del cambio climático, hay que tener mucho cuidado y ser muy sensibles con estos temas, porque especies exóticas son para nosotros, pero para ellos son el pan nuestro de cada día.