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48 LUNES 29 5 2006 ABC Sociedad Auschwitz es un lugar particularmente opresivo para un Papa que viene de Alemania Benedicto XVI exhorta al coraje de resistir al mal e implora la gracia de la reconciliación b Estoy aquí como hijo del pueblo alemán. No podía dejar de venir dice el Santo Padre en su recorrido por los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau JUAN VICENTE BOO. ENVIADO ESPECIAL AUSCHWITZ (POLONIA) Desde el lugar de horror, donde se acumularon los mayores crímenes contra Dios y contra el hombre en toda la historia Benedicto XVI exhortó ayer al coraje de hacer resistencia al mal El Papa cruzó solo y a pie la estremecedora puerta de entrada en Auschwitz, donde campea el lema Arbeit macht frei El trabajo libera iniciando en riguroso silencio el recorrido por este lugar sobrecogedor, particularmente opresivo para un cristiano, para un Papa que viene de Alemania Después de recordar que Juan Pablo II vino como hijo del pueblo polaco Benedicto XVI afirmó que yo estoy aquí como hijo del pueblo alemán. No podía dejar de venir. Tenía que venir Al tiempo que evitaba culpar a Alemania como nación- -pues la mayoría de los alemanes fueron también víctimas de la locura nazi- el Papa recordó que un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de la grandeza, de recuperar el honor de la nación, utilizando al mismo tiempo la fuerza del terror y la intimidación A través de la mentira, la violencia y la exaltación desmesurada del nacionalismo, aquellos criminales consiguieron usar y abusar de nuestro pueblo como instrumento de su afán de destrucción y de dominio Joseph Ratzinger lo sufrió en propia carne, pues el régimen lo arrancó del seminario a los 16 años para enviarlo a una batería antiaérea. A lo largo de su vida, Joseph Ratzinger ha repetido que el mal no está nunca definitivamente vencido: cada generación debe dar su batalla para impedir que vuelva a apoderarse de países enteros, convirtiéndolos en instrumento de muerte, como el nazismo y el comunismo. Ayer, como Papa, advirtió con toda claridad de que precisamente ahora nos amenazan nuevas desventuras, y parece que vuelven a surgir de los corazones de los hombres todas las fuerzas oscuras El Santo Padre identificó explícitamente el abuso del nombre de Dios para justificar una violencia ciega contra personas inocentes, y el cinismo de quien no conoce a Dios y desprecia la fe en Él Por eso alzamos nuestra voz a Dios para que ayude a los hombres a reconocer que la violencia no crea la Supervivientes de Auschwitz observan rezar a Benedicto XVI Ratzinger llega en el papamóvil a la plaza de Cracovia entre una muchedumbre que le aclama REUTERS Más de dos millones de personas en la misa de Cracovia El Papa que se ha ganado en cuatro días el cariño de un pueblo al que Alemania hizo tanto mal confesó ayer que he venido a Polonia y a Cracovia por un impulso del corazón, como peregrino sobre las huellas de mi predecesor. Quería respirar el aire de su patria Lo dijo ante más de dos millones de personas que asistieron a la misa de despedida en el parque Blonia de Cracovia, una gran explanada verde donde ha habido una Jornada Mundial de la Juventud sin que nadie la convocara. El sábado acudieron más de medio millón de jóvenes al encuentro con el Papa, al que se sumaron varios cientos de miles de vecinos de Cracovia. Al final, la mayoría de los muchachos sacaron los sacos de dormir y se quedaron sobre el césped para participar en la misa de hoy. Benedicto XVI pone en marcha multitudes simplemente con anunciar su actividad. En el primer año de pontificado, participaron más de tres millones de personas en las audiencias y ceremonias en Roma, mientras que un millón de jóvenes acudió a Colonia. Y en este viaje a Polonia le han visto tres millones de personas y le han vitoreado como si fuese Juan Pablo II. El poder del odio y la violencia Ayer, desde el inmenso campo de Birkenau, el Papa reveló el objetivo de su visita: He venido hoy aquí para implorar la gracia de la reconciliación. En primer lugar a Dios, el único que puede abrir y purificar nuestros corazones, y a los hombres que han sufrido aquí. Pido también la gracia de la reconciliación para todos los que en este momento sufren bajo el poder del odio y de la violencia fomentada por el odio