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ABC LUNES 29 5 2006 35 Madrid Rafael Simancas, designado candidato del Partido Socialista a la Presidencia de la Comunidad La doctora Noelia de Mingo salió de la cárcel con un permiso penitenciario para visitar a su padre Está recluida en la enfermería de Alcalá- Meco, donde puede ver TV, escuchar radio y recibir visitas matanza en la Jiménez Díaz entra en su recta final. La acusada está controlada y estable, toma su medicación y es consciente de la realidad M. J. ÁLVAREZ MADRID. Noelia de Mingo Nieto, de 34 años, saldrá el próximo miércoles de la prisión de Alcalá- Meco en donde permanece recluida, para escuchar, en vivo y en directo, el veredicto del tribunal que la juzga. Tres muertos. Siete heridos y numerosas víctimas, que aun hoy, no han podido superar la pesadilla vivida en la Fundación Jiménez Díaz. Ocurrió el 3 de abril de 2003, fruto de la espiral sangrienta que provocó y que ha llevado al banquillo de los acusados a la entonces residente de tercero. En estas semanas, testigos directos, lesionados, y familiares de los fallecidos se han visto obligados a revivir la tragedia. Todos, menos la doctora que los protagonizó. Su familia, residente en El Molar, se ha cerrado en banda. Su abogado defensor y primo, ha hecho lo propio. La tímida, cerebrito y mosquita muerta a decir de unos, e introvertida, seria y triste según la propia médico residente, pasa sus días en la enfermería de la prisión. En contacto con otros reclusos con los que conversa, por recomendación terapéutica ante su patología: esquizofrenia paranoide, y su innata tendencia al aislamiento, Con el mismo régimen que el resto. Siempre en la enfermería. Primero en Soto del Real y después en Alcalá Meco. Puede escuchar la radio, ver la televisión, leer y recibir visitas. De sus padres y hermanos, Mario y Eva. Noelia, la mediana, recientemente pudo salir para ver a su padre, Juan. Obtuvo un b El juicio por la Noelia de Mingo, a su llegada al tribunal el pasado día 8 permiso penitenciario vigilado, según ha podido saber ABC. En la actualidad está controlada y estable, toma la medicación cada día, es consciente de la realidad y está adaptada al su vida carcelaria, según las fuentes consultadas. Su carácter retraído y sus dificultades de adaptación han condicionado sus relaciones sociales y de amistad desde su más tierna infancia. Desde 2 de EGB se sentía incómoda con sus compañeros y, especialmente, con las figuras de autoridad explica el informe forense. Apenas hizo amigas (las abandonó tras el Bachiller porque vivían lejos de su domicilio) Pasaba JAIME GARCÍA gran parte del tiempo en su casa, con su familia, que la definió como una hija buenísima Sobre su carácter indicaron: Nunca ha sido charlatana, nunca ha dado problemas, ha sido siempre callada Nunca salió con ningún chico ni tuvo relaciones sexuales, tal y como indicó la propia acusada, quien se reconoció heterosexual. La carrera de Medicina se le hizo muy cuesta arriba- -repitió tercero y quinto- y el MIR, aún más. Por esa época se relacionaba con una amiga con la que preparó los exámenes en una academia. Aprobó la oposición al segundo intento y en junio de 2000 ingresó en La Concha Mantenía su puesto de trabajo con cierta dificultad, sobre todo, las guardias. En la Semana Santa de 2001 algo no marchaba ya bien en su cabeza. Los síntomas de su mal le hacían oír voces que la insultaban: eres esquizofrénica, una retrasada mental, bisexual, vamos a entrar en tu casa... Contaban detalles de ella que nadie podía saber, por lo que la grababan desde la infancia a través de alguna tecnología moderna como satélite... luego, emitían sus imágenes por internet Sus padres fueron al médico de cabecera la primera vez que le contó las alucinaciones y delirios que sufría. Le dejaron claro que eso sólo ocurría en su cabeza y le obligaron a tomar la medicación que les prescribió. El doctor ya indicó que podría padecer esquizofrenia y le recetó un antipsicótico. Estuvo de baja un mes, aunque el parte aludía a un trastorno adaptativo ansioso- depresivo No volvió a hacer guardias tras hablar con su tutor. A los cuatro o cinco meses dejó el tratamiento; desde entonces, todo fue de mal en peor. Pensaba que sus compañeros estaban compinchados. Que todos eran actores, incluidos los pacientes y ella iba a actuar, como en un circo La eximieron de muchas funciones docentes y asistenciales, salvo ver a nuevos pacientes. Y a partir de ahí, se recluyó totalmente en su mundo delirante. Hasta que estalló el 3 de abril de 2003 y sufrió el primer y único brote violento hasta la fecha. Acuchilló con frialdad, sin sentimiento de culpa No sabemos si ese mundo a pesar de ser obligada en prisión a seguir el tratamiento, ha cambiado. De Mingo dijo no estar preocupada ni inquieta por el futuro, ni por el juicio. ¿Lo estará cuando escuche el veredicto? ¿Hablará o sequirá absorta en su mutismo? Sólo ella tiene las respuestas.