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ABC LUNES 29 5 2006 Internacional 31 EUROPA Y LA INMACULADA ¿H Reunión plenaria de los ministros europeos de Exteriores en la abadía austriaca de Klosterneuburg AP La UE frenará futuras ampliaciones hasta que logre salvar la Constitución Alemania aceptaría cambios cosméticos, incluído el nombre b Con el horizonte de las elec- ciones europeas de 2009, pero sin saber cómo, los 25 países creen que aún se puede salvar el proyecto institucional ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL KLOSTERNEUBURG (AUSTRIA) Las puertas de Europa se cierran. No del todo, pero se cierran. Los ministros de Asuntos Exteriores se despidieron ayer después de dos días de discusiones informales sobre el futuro de la Unión Europea con un brumoso mensaje de que las futuras ampliaciones de la Unión no se llevarán a cabo si no se resuelven antes los problemas institucionales. Es decir, la ratificación de la Constitución europea. El ministro español, Miguel Ángel Moratinos, lo explicó claramente al final de esta reunión informal en la abadía de Klosterneuburg: Tenemos que honrar los compromisos que hemos adquirido, pero las próximas ampliaciones no se pueden poner en marcha si no se han resuelto las circunstancias institucionales en profundidad Los ministros han enviado expresamente un mensaje a Bulgaria y Rumanía (que por otra parte ya estaban representadas en esta reunión) insistiendo en que se convertirán en miembros de pleno derecho el primero de enero próximo, pero que antes deben cumplir los requisitos exigidos, y en cuanto a Turquía y Croacia, oficialmente las negociaciones seguirán su curso, pero con un horizonte indefinido. En cuanto a los Balcanes Occidentales (Macedonia, Montenegro recientemente separado de Serbia, la misma Serbia, Bosnia, Albania... Austria insistía en que siguen teniendo una perspectiva europea aunque para España, por ejemplo, podrían quedar en el aire mientras no se resuelva el problema de la Constitución. La capacidad de absorción En todo caso, la ministra austriaca, Ursula Plassnik, reconoció que este asunto lo habían tratado con mucho cuidado y basándose en el concepto de capacidad de absorción que es algo que estaba ya en los criterios de Copenhague exigidos a los países que quieren ser miembros de la UE, pero que no puede cumplir ninguno de los países candidatos, porque depende sólo del estado de ánimo de los que ya forman parte del club. La Comisión se ha comprometido a definir en un informe, antes de final de año, en qué consiste exactamente esa capacidad de absorción El frenazo a la ampliación parecería sobre todo un guiño a las opiniones públicas reticentes a la Consti- Después de las elecciones francesas, Berlín podría preparar un nuevo plan de ruta tución en el continente, pero también se ha convertido en un elemento de presión hacia el Reino Unido, que defiende ardorosamente el ingreso de nuevos países empezando por Turquía, pero al mismo tiempo se alegra del naufragio de la Carta Magna. Si quieren ampliación, entonces tienen que aceptar la Constitución dijo Moratinos en un mensaje que parecía dirigido a los británicos. Para facilitar la ratificación, todo el mundo está convencido de que habrá que hacer algún tipo de cambio en la Constitución, al menos desde el punto de vista cosmético. La sustancia es lo que importa, no las formas dijo el alemán Frank- Walter Steinmeier, que representa a un Gobierno que se tendrá que encargar el año que viene- -después de las elecciones francesas- -de poner en claro las ideas para sacar adelante el proyecto. Los ministros confían en el ambiente del cincuenta aniversario de la fundación de las Comunidades Europeas y en el horizonde de las elecciones de 2009. Por ahora, lo único que se mantiene es el proceso de ratificación, algo que parecía perdido hace un año, y esta misma semana Finlandia será el país número 16 en completarlo. Eso y explotar al máximo los tratados actuales a través de cooperaciones reforzadas en campos como los de Interior y Justicia. Algunos hubieran querido añadir ingredientes sociales de cara a la galería, pero para eso no había consenso. ay alguien que recuerde el origen de las doce estrellas de la bandera europea? Me temo que muchos comisarios, eurodiputados y representantes no saben- -o prefieren ocultar- -que son los astros de la celestial corona de la Inmaculada Concepción. Un símbolo que dice mucho, si no de los principios de Europa, sí de los orígenes de la Unión Europea. Cuando la UE se amplió de doce a quince socios hubo quién se preguntó si no aumentaría también el número de estrellas. La respuesta fue que no. Que siempre serían doce. Pero cicateramente, tal vez adelantándose a posteriores debates, se calló el por qué. ALBERTO La Unión Europea SOTILLO fue una creación de la Internacional Vaticana en estrecha cooperación con la Internacional Socialista. Nació, creció y llegó a ser lo que es hoy gracias al consenso y el mutuo respeto entre ambas Internacionales. E incluso hoy sobrevive merced a los ritos y mecanismos heredados de aquellos tiempos. Hoy, sin embargo, en la clase política europea ya no quedan ni cristianos, ni socialistas. Se predica el diálogo de civilizaciones, pero se desdeña profundamente la propia. Y se intenta salir de la crisis en que se encuentra la Unión con pequeñas chapuzas de circunstancias y una continuo remitir de los problemas hacia adelante sin pararse a meditar si no sería conveniente una vuelta a los orígenes para levantar el vuelo y asumir que, tras el no en dos referéndum sobre la Constitución, hay un malestar- -profundo y europeísta- -que no van a solucionar los Pepe Gotera y Otilio del momento. Nuestra clase política asume sin pestañear la eventual integración de una Europa balcanizada mientras se dispone a dar su alegre bienvenida a Estados tan inviables como un Kosovo independiente o de naturaleza tan dudosa como el nuevo Montenegro. Si ya en la Vieja Europa los pequeños Estados propenden inevitablemente a sobrevivir como paraísos fiscales, alguien debería plantearse de qué van a vivir estas Libertonias balcánicas plagadas de mafias, contrabandistas y mercenarios. Por el mismo camino, se expande el barullo Maragall a escala europea o se trabaja con ahínco por integrar a una Turquía con fronteras con Irak, problemas no resueltos de integrismo y un problema nacional kurdo con el que nadie sabe qué hacer. La UE es un club en el que puede integrarse un país musulmán y que debe estar orgulloso de su Arabistán, o población islámica europea. Pero es un club cristiano. Nació como club cristiano, socialista e internacionalista y, si sobrevive, es por cuanto los padres fundadores nos dejaron como herencia. Está por verse lo que harán por Europa la actual generación de Pepes Goteras y Otilios nacionalistas. Bien está el conocimiento del Islam, pero ¿por que no dialogar con nuestra propia civilización?