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30 Internacional LUNES 29 5 2006 ABC MI AMIGO DIEGO, VÍCTIMA DEL TERRORISMO VÍCTOR HAREL. Embajador de Israel en Madrid M onte Scopus, el campus de la Universidad Hebrea de Jerusalén, 31 de julio. Un sol abrasador de medio día, quema sin piedad los blancos edificios de piedra jerosolimitana. La cafetería Frank Sinatra rebosa de jóvenes, reina el típico ambiente estudiantil bullicioso. De pronto, un estallido ensordecedor, una bomba que hace trizas la cafetería. Primero el silencio, casi sepulcral; luego los gritos, el humo y el caos. Y las nuevas víctimas del terrorismo. La estadística a secas nos habla de 9 estudiantes y docentes muertos: entre ellos mi amigo, mi colega, el joven diplomático David- Diego Ladowski, de 29 años de edad, oriundo de Argentina. En esa mañana fatal se encontraba en el recinto universitario para entregar su último trabajo que le acreditaba en maestría en Administración Pública. En diez días debería haber emprendido su primera misión diplomática como segundo secretario de la Embajada de Israel en Lima. Su sueño estaba a punto de realizarse: representar con orgullo al Estado de Israel en el mismo continente en el que había nacido y crecido. Noventa y seis muertos descansan ya en paz anunciaba ese día el titular de la crónica de Juan Cierco, (ABC 24 05 06) Ese día, tras 8 años de búsqueda tenaz, el architerrorista Ibrahim Hamed, jefe de las brigadas del brazo armado de Hamás y cerebro del atentado de la Universidad Hebrea, y de muchos más, cayó en manos de nuestras fuerzas de seguridad. Nunca sabré si Diego descansa ya en paz Sólo sé lo que su padre, Abra- ham, con el alma destrozada, escribe en su Carta a un asesino (en aquellos días aún sin nombre ni apellido) Yo he perdido a un hijo, no sabes el dolor que eso significa, porque nosotros construimos para la vida y no enviamos a nuestros hijos a suicidarse. Tú, en cambio, no puedes comprender, porque sólo te han enseñado desde que naciste el odio, el repudio y la venganza, y a destruir lo que los demás construimos con tanto amor y esfuerzo Afloran las lágrimas... Diego se capacitaba como cadete en la Dirección General del Ministerio de Exteriores que yo dirigía, y como tal le conocí de cerca: culto, abnegado, talentoso, lleno de curiosidad intelectual, todo ello unido a una absoluta dedicación al Estado de Israel. Su trabajo de diplomático no era tal, era una misión en todos los sentidos más sionistas de la expresión. ¡Cuántos sueños hechos añicos! ¡Cuántos planes cortados en seco como flor que marchita! La brillante carrera diplomática que todos le augurábamos quedaría en letra muerta. Y Diego, el hijo ejemplar, el eje de la familia, ya no regresará a su hogar familiar, dejando a Sara y a Abraham embargados de dolor y angustia, paliados (si es que esto es posi- ble) por el orgullo de lo mucho que él ya había realizado a sus 29 años, y por el recuerdo, la memoria imborrable, de todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Si, un día, la organización Hamás aceptara las condiciones exigidas por la comunidad internacional, si un día Hamás reconociera a Israel, renunciara al terror y a la violencia, y en ese día nos sentásemos a negociar con terroristas con sangre en sus manos, ahí, alrededor de la mesa de negociaciones, estarían presentes todos nuestros Diegos miles de ellos, las víctimas del terrorismo palestino, para recordarnos su existencia En el ínterin, yo sigo añorando a mi amigo Diego, el de la sonrisa bondadosa y la mirada clara e inocente. ¡Cuánto te echo de menos! Sharón es trasladado a un hospital de Tel Aviv JERUSALÉN. El ex primer mi- AP nistro israelí Ariel Sharón, de 78 años de edad y en estado de coma profundo desde el pasado 4 de enero, tras sufrir sucesivas hemorragias cerebrales, fue trasladado ayer desde el hospital Hadassah de Jerusalén al de Shiba, en Tel Aviv, que dispone de médicos expertos en el tratamiento de las víctimas de accidentes cerebrales. Según fuentes facultativas, la posibilidad de que Sharón (en la imagen, la ambulancia que le trasladó) recupere la consciencia son casi nulas