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ABC LUNES 29 5 2006 25 Mahmud Ahmadineyad, tras negar el Holocausto, muestra su deseo de visitar Alemania en el Mundial de fútbol Álvaro Uribe, a un paso de ser el primer presidente reelegido en Colombia desde hace más de un siglo Los niños primero más de 40.000 afectados P. M. DÍEZ YAKARTA. Varias ONG dedicadas a la Infancia se han volcado con el envío de ayuda humanitaria a los afectados por el terremoto para tratar de paliar la situación de más de 40.000 niños afectados por la catástrofe. Save the Children ha enviado ya a un equipo especializado en protección infantil a la zona de Bantul. El Gobierno indonesio ha pedido urgentemente alimentos para niños (especialmente bebés) medicamentos y tiendas de campaña para cobijar a las familias. Save the Children ya ha comenzado a distribuir 1.000 kits de emergencia a familias afectadas. Además de alimentos infantiles, medicamentos, mantas y tiendas de campaña, esta organización distribuirá kits de higiene y utensilios para cocinar. Por su parte, la ONG Plan Internacional anunció que está proporcionando material de supervivencia a las víctimas y, por el momento, ha repartido alrededor de 2.000 kits higiénicos, 1.500 mantas, 5.000 colchones y 6.000 lonas de emergencia. Soldados indonesios retiraban ayer a las víctimas atrapadas bajo los restos de las casas en Yogyakarta EPA A cada momento se tiene noticia de más muertos. La situación es desesperada y falta el material básico para socorrer a las miles de víctimas, sin plaza en los hospitales Vida y muerte bajo los escombros JÚNIA N. GAMA nismos internacionales se han volcado tras la llamada de auxilio. Una petición que se resume a la perfección en la experiencia de Warjianto, un vecino de la devastada Bantul que ayer relataba al diario local The Jakarta Post: Se han acabado las sábanas para cubrir a los muertos después de rescatar 37 cadáveres de nuestro vecindario, entre ellos el de mi hijo Además de las pérdidas humanas y materiales, en Yogyakarta se ha visto dañado el templo de Prambanan, que data del siglo X y está declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco, mientras que el vecino palacio budista de Borobudur, fechado en el siglo VII, se ha salvado milagrosamente de la ira de este nuevo terremoto. MADRID. Utilizando sus propias manos, soldados, equipos de rescate, voluntarios, vecinos y familiares de las víctimas excavan entre los escombros de las casas y edificios de las provincias de Yogyakarta y Bantul, las dos areas más afectadas por el terremoto que asoló la isla de Java a las seis menos cinco de la mañana del sábado. Miles de superviventes exhaustos y angustiados continúan buscando a sus parientes y sus objetos personales en medio de los destrozos, mientras el hedor de los cuerpos en descomposición empieza a impregnar el aire de la región. El segundo día después del seísmo, la situación seguía lejos de estar controlada. Yo conducía por la costa de Yogyakarta y percibí que la destrucción es enorme. Hay cadáveres por las carreteras y la ciudad está cubier- ta de escombros declaró por teléfono a ABC Paulette Song, miembro de la ONG Intermon Oxfam, que presta ayuda a las víctimas facilitando agua potable, generadores eléctricos, material médico y comida. Los familiares de las víctimas empezaron ayer a enterrar sus cadáveres en tumbas improvisadas, en breves ceremonias en las que se leen algunos fragmentos del Corán, el libro sagrado del Islam, religión mayoritaria en Indonesia, país con mayor número de musulmanes del mundo. Atender a cien heridos al día He hablado con un médico encargado de uno de los hospitales de Yogyakarta y me dijo que durante este fin de semana atendió una media de cien heridos al día asegura Paulette. La principal dificultad a la que se enfrenta ahora Indonesia es la escasez de los materiales básicos para socorrer a los miles de heridos que se amontonan en los suelos de los hospitales. Desde la escasez de camas hasta la falta de abrigo para las familias, que se niegan a volver a sus casas por el miedo a nuevos temblores, el panorama es desolador. La situación evoluciona a peor, las cifras siguen creciendo. Asusta recibir noticias de más muertos a cada momento sentencia Paulette. Por otro lado, el pánico entre la población parece haberse aliviado: El estado de ánimo está mejorando. Estuve en una villa muy afectada por el terremoto, no había electricidad ni agua, pero aún así las personas sonreían y tenían esperanzas de encontrar a sus parientes comenta a este periódico la voluntaria de Intermon Oxfam.