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52 DOMINGO 28 5 2006 ABC Cultura y espectáculos LOU REED Músico ¿Se supone que tendría que ir a buscar mis discos viejos y copiarme? No lo creo BARCELONA. Su leyenda le precede. Ex cabecilla de The Velvet Underground, genio del transformismo y autor de clásicos del rock como Trasnformer (1972) y Berlin (1973) Lou Reed (Nueva York, 1942) rizó el rizo en 2003 con The Raven álbum doble de canciones, monólogos y relatos con el que musicó el tétrico universo de Edgar Allan Poe. Desde entonces ha venido alternando las giras con los madrugones. Lo primero es lo que le traerá de nuevo a España los días 3 y 4 de junio. Lo segundo, lo que le ha llevado a publicar Lou Reed s New York colección de fotografías digitales tomadas al amanecer a orillas del río Hudson. Poco amigo de las entrevistas, el autor de Magic And Loss responde al teléfono con menos desgana de la esperada y se permite convertir la entrevista en diálogo cuando se le menciona su presencia en el Primavera Sound. Mmm... ¿Usted que cree? ¿Es un buen festival? ¿Debería tocar allí? -Antes de nada me gustaría hablar de la gira que le traerá a España a principios de junio. -Bueno, no hay mucho misterio en eso. Será la gira de una banda de rock. O por lo menos de lo que yo entiendo que es el rock: guitarras eléctricas, bajos eléctricos... Siempre he preferido la guitarra eléctrica a la acústica. De hecho, lo prefiero todo eléctrico. -En sus últimas giras, especialmente las que han pasado por Barcelona, los formatos han sido muy diferentes, como en el espectáculo de música y poesía que ofreció junto a Laurie Anderson en el Grec o la presentación de The Raven en la que actuó sin batería. -Como músico, me gusta hacer todo aquello que me interese y me provoque. No puedo estar haciendo siempre lo mismo porque al final me aburriría. ¿Aún sigue interesado en conseguir el sonido perfecto? -Ah, eso. Sólo intento hacerlo lo mejor posible para pasar un bueno rato y hacérselo pasar al público. Las condiciones no siempre son las ideales, pero aún así siempre hay que aspirar a lo mejor. -Desde hace años viene recuperando canciones de The Velvet Underground y temas de discos como Transformer y Berlin ¿Qué diferencia hay entre tocar estas canciones en vivo y escuchar los viejos discos, algo que creo nunca hace? -No me hice músico para copiarme a mi mismo. ¿Se supone que tendría que ir a buscar mis viejos discos para copiar al Lou Reed del pasado? No lo creo. Sería muy aburrido. Una canción, mi can- Alejado de los estudios desde 2003, Lou Reed regresa a España para actuar en el Primavera Sound de Barcelona (3 de junio) y en el Palacio de Congresos de Madrid (4 de junio) TEXTO: DAVID MORÁN FOTO: ABC ción, es el reflejo de un momento y un lugar muy concreto, y sólo yo sé como tiene que ser esa canción hoy en día. Nadie excepto yo sabe nada de mi música. Las canciones nacen y a las dos horas ya son completamente diferentes, así que prefiero no mirar atrás. Me interesa más crear que satisfacer mi nostalgia. -Desde que le acompañó en la gira de presentación de The Raven Antony se ha convertido en un artista muy popular en España... ¿Ah, sí? Me alegro. Tiene una de las mejores voces que he oído. Mi productor lo encontró en un festival de música independiente, me trajo una cinta suya y tras escucharla quince segundos ya tuve bastante: tenía una voz maravillosa. -De hecho, su última aparición discográfica es precisamente en I m A Bird Now el disco de debut de Antony The Johsons. -Efectivamente. Estoy en una canción llamada Fistful of Love Sólo colaboro con aquella gente cuyo trabajo admiro. No intento cambiarles. Simplemente me sumo a aquello que les gusta hacer. ¿Y qué hay de su propia música? ¿Está pensando en un nuevo disco? -Estoy trabajando en música de meditación. Se supone que la música tiene que afectar al corazón y al cerebro, y eso es lo que intento hacer ahora. -No hace mucho aseguró que The Raven fue un trabajo que no se llegó a comprender del todo. ¿Qué es lo que no se entendió? -En Europa, quizá el problema fue el lenguaje. ¿Usted lo ha oído? -Sí. ¿Pero la edición sencilla o la doble? -La doble. -Ah, ésa es la buena. Pero la compañía discográfica decidió que en Europa nadie quería un disco doble, así que hizo un disco sencillo para que la gente lo pudiese escuchar en el coche. Para mí sigue siendo un disco sorprendente, con todas esas historias mágicas interpretadas por grandes actores que te ayudan a crearte una película en la cabeza. Pero voy decirle una cosa: algunos de mis discos se han hecho populares veinte años después de que los hiciera. Perfect Day se convirtió en un gran éxito veinticinco años después de su publicación. -Entonces habrá que esperar veinte años más para ver qué pasa con The Raven ¡O quizá podría subir ahora! No, en serio, no se por qué, pero hay gente que aprecia más mis discos al cabo de unos cuantos años, como ocurrió con Berlin que tuvo muy malas críticas y ahora está considerado un clásico. ¿Es importante para usted que sus discos tengan éxito y reconocimiento público? -Bueno, supongo que es bonito porque eso permite hacer más discos, pero por otro lado no hago los discos pensando en su repercusión o en el público. Hago los discos que quiero, los que me gustaría comprar. -La primera reacción tras The Raven fue la salida de Reprise (filial de Warner) y un cambio de discográfia. -En pocas palabras: a mí no me gustaba cómo trabajaban ellos y a ellos no les gustaba mi música. -Hablemos de otra de sus pasiones: la fotografía. ¿Ha visto el libro? Se llama Lou Reed s New York Me llevó más de tres años hacerlo. -El día que inauguró la exposición de fotografías en Roma aseguró que su intención era que los neoyorquinos se dieran cuenta de la ciudad tan maravillosa en la que vivían. Da la sensación de la gente no presta atención a lo que le rodea. -Oh, no sé. Quizá es que no todo el mundo ha tenido la oportunidad de ver la ciudad como la he visto yo. -Hablando de Nueva York, hace poco se le pudo ver tocando junto a The Strokes, por lo que me gustaría saber su opinión sobre esa especie de renacimiento musical que parece vivir la ciudad -No voy a contestar a esto último. Sólo le puedo decir que toqué Walk On The Wild Side con The Strokes en la fiesta de aniversario de la revista Rolling Stone y lo pasamos de miedo. Es una gran banda. Me encanta.