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50 Sociedad VIAJE DEL PAPA A POLONIA DOMINGO 28 5 2006 ABC Por qué Joseph Ratzinger cooperó en la reconciliación Este- Oeste y no con las teologías latinoamericanas o el nacionalismo de Radio María Benedetko Auschwitz y la Ost- Politik TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA, CORRESPONSAL BERLÍN. Willy Brandt y Egon Bahr se quedaron de piedra. Era 1965 y a los futuros padres de la Ostpolitik- -la pragmática reconciliación Oeste- Este- -les había nacido el niño prematuro lejos de Bonn, en el Concilio Vaticano II: y de obispos de un régimen socialista, recuerda el director de Archivos de la fundación socialdemócrata Friedrich Eberts. La inopinada carta de los obispos polacos a sus homólogos alemanes, en plena guerra fría, ofreciendo perdón, pidiendo perdón parece una obra maestra diplomática de las que sólo atesora el Vaticano en su museo milenario. La idea del arzobispo de Wróclaw (antes Breslau) con tanta herida abierta y la inseguridad de los nuevos territorios, debía mostrar la superioridad de la Iglesia ante la alimentada parálisis socialista y renovar la identidad católica nacional. Pero el cardenal Wyszynski necesitaba un gesto alemán con la nueva frontera y, en 1966, ni los obispos ni los ánimos de millones de cristianos alemanes deportados por el desplazamiento de confines estaban preparados: ¿De quién eran aquellas diócesis ocupadas por la Iglesia polaca? Millones de colonos polacos habían sido instalados en una inseguridad mantenida por Moscú. De Auschwitz ni se hablaba. Carlos Etayo Muere a los 84 años el capitán Etayo, que siguió la huella de Colón b El teniente de navío navarro navegó más de 20.000 millas marinas en embarcaciones idénticas a las construidas hace cinco siglos A. M. -F. MADRID. El teniente de navío de la Armada española y arqueólogo naval Carlos Etayo Elizondo, que alcanzó el reconocimiento internacional por sus travesías en idénticas embarcaciones a las que utilizó Cristóbal Colón en sus viajes al Nuevo Mundo, falleció en la noche del pasado viernes en Navarra, su tierra natal, a los 84 años. Gran apasionado del mar, de la aventura y de la era de los grandes descubrimientos, se decía que Etayo debía haber nacido 500 años antes. A lo largo de su vida navegó más de 20.000 millas marinas a bordo de reproducciones de históricas carabelas y superando los mismos peligros y dificultades que los antiguos marinos españoles. Su última gran travesía por el Mar Tenebroso la realizó en 1992, con 71 años, al cumplirse el V centenario del Descubrimiento de América. A bordo de La Niña III construida gracias a las aportaciones de particulares y fundaciones, Etayo partió con once tripulantes desde Palos hacia América para conmemorar el primer viaje de Colón, travesía que realizó en el mismo tiempo que el almirante. Antes, en la década de los sesenta, el capitán Etayo ya había realizado dos importantes expediciones marítimas, la primera a bordo de La Niña II con la que emulaba a Colón, y la segunda en la Olatrane San Lucas que seguía la estela de Magallanes. Como recordaba ayer a ABC Miguel de la Quadra- Salcedo, hasta a la hora de la muerte, Etayo ha coincidido con Colón, pues ambos han muerto un mes de mayo, aunque con 500 años de diferencia Flores depositadas en uno de los barracones de Auschwitz zo evidente la importancia de la vida del espíritu y su vocación. Ahora llega a Auschwitz como Benedicto no como Ratzinger: su ciudadanía es la cristiandad, no su pasaporte alemán. Pero ha demostrado no ser hombre que evite verdades incómodas y los judíos se quitaron el sombrero cuando en el 2000 dijo públicamente que la insuficiente resistencia de la Iglesia a la atrocidad del holocausto se explica por un antijudaísmo heredado en el corazón de muchos cristianos Adelantándose a un ligero espíritu justiciero generacional, advierte sin embargo contra la arrogancia de investirnos jueces de generaciones precedentes, que vivieron circunstancias diferentes Mejor la viga en el ojo propio y a la Iglesia polaca ha venido a decir que basta de política: De un cura no se exige que sea un experto en economía o en política sino en la vida del espíritu Se lo dijo a los obispos suramericanos en los 80, cuando vio que teología devenía ideología, y ahora a los partidos polacos y a Radio María. Reconciliación Entonces un grupo cristiano en Colonia, y un joven teólogo llamado Ratzinger, aparece por encima de arideces e incomprensiones: una valiente reconcilización germano- polaca sólo podía ser cosa de cristianos. Hoy cabe pensar si es la razón por la que, en cambio, no se ha producido aún entre checos y alemanes. Así, en la primavera del 68, el Círculo de Bensberg se dispone a responder directamente al reto obispal polaco, al margen de la Iglesia. El bien del Memorándum, escribe Ratzinger, superaría sus limitaciones teológicas Y piden que el Vaticano dé el primer paso de reconocer fronteras y diócesis: quieren fortalecer a la Iglesia polaca frente al régimen. Este coraje para las verdades incómodas sería asumido de inmediato por el ministro de Exteriores en Bonn: en coordinación con Roma, cuando en 1970 Willy Brandt se arrodilla ante el gueto judío de Varsovia, el Vaticano reconoce la frontera y la nueva realidad. La distensión polaco- germana e interbloques es inmediata y cuando, en 1978, un arzobispo polaco llega a Papa no duda en llamar a su lado a aquel joven teólogo: el que ha reconocido ahora al viajar a Polonia que, de adolescente, la brutalidad inhumana nazi me hi- De Plaza de Hitler a Plaza de Juan Pablo II J. V. B. WADOWICE. La historia del siglo XX pesa abrumadoramente en Wadowice. Hace sesenta años, el escenario del encuentro de ayer con Benedicto XVI se llamaba Plaza Adolf Hitler y los nazis construían a treinta kilómetros los campos de exterminio que hoy visitará el Papa. Auschwitz en 1940, Birke- nau en 1941, Monowice en 1943... Aquel mecanismo de explotación física de los prisioneros y asesinato metódico a gran escala es el peor agujero negro en la historia de la humanidad. A la ocupación nazi siguió la dictadura soviética, y el centro de Wadowice pasó a llamarse Plaza del Ejército Rojo mien- tras el comunismo creaba una nueva maquina de exterminio. Los lager cámaras de gas y hornos crematorios de Polonia dieron paso al archipiélago Gulag en Rusia y las repúblicas del Asia central. Pero en Wadowice, la historia había iniciado otro salto. Y la plaza mayor se llama ahora Plaza de Juan Pablo II