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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE EFE tro de quince días no saldrá un nuevo título de Pajares y Esteso) o la autocensura en la televisión polaca para no anunciar productos de higiene íntima femenina durante la visita del Papa. Y, sobre todo, la nueva cara de Faye Dunaway. Madre mía, la actriz se ha hecho unos retoques supuestamente estéticos con los que parece treinta años más tonta. No sé si pretende que se le junten las orejas, pero se ha estirado tanto la cara que ahora parece china y sólo se le ven dientes. A todo eso hay que añadir una larga melena rubia a lo Veronica Lake (lástima que no lleve el pelo en la cara) para completar su horrible aspecto. Desde luego, L Oréal no va a ficharla, como sí ha hecho con Jane Fonda o Diane Keaton. Señoras de más de 60 años que no pretenden negarlo. Y hablando de chinas (o de filipinas) recomiendo encarecidamente echar un vistazo a la página 91 del ¡Hola! de esta semana. La magnífica Isabel Preysler (que, por supuesto, no ha ido al cirujano de Faye Dunaway) y Tamara Falcó a página completa. Resulta ciertamente inquietante que la cara de la madre se vea más tersa que la de la hija. Es un poco como cuando Bette Davis rechazó, después de ¿Qué fue de Baby Jane? hacer en una película de madre de Burt Lancaster, al que llevaba sólo cuatro años. No habría sentido el papel, no puedo imaginarme como la madre de Burt Lancaster se excusó. No sé si la Preysler se verá en el papel de madre de Tamara. Por no hablar de Chábeli, que le debe de sacar como veinte años. Una boda que puede ser una locura Gente BEATRIZ CORTÁZAR La pareja de moda, en el estreno de la película Instinto Básico 2 ÁNGEL DE ANTONIO D esconcierto (y muchas llamadas) es lo que sienten los presuntos invitados a la boda de Carmen Martínez Bordiú y José Campos o, mejor dicho, a la fiesta que días después de su enlace religioso los ya esposos celebrarán en el hotel Palacio del Mar de Santander, donde se espera a más de quinientos invitados, aunque la cifra también es sólo un suponer. Me explico. Me cuentan mis incondicionales de la capital cántabra que están en un sinvivir y sin saber qué hacer el 8 de julio, que es cuando se supone que deben ir al jolgorio de los CamposMartínez Bordiú. Todo se debe a que los novios, que están como dos auténticos tórtolos, han evitado hacer invitaciones de su boda y se han dedicado a llamar por teléfono a la gente para anunciarles que cuentan con ellos. En muchos casos no ha habido ni siquiera una llamada, puesto que el propio José Campos ha convidado a la fiesta a conocidos suyos mientras se tomaba un café en cualquier esquina de Santander o cuando se los encontraba en alguna reunión de conocidos. Tan es así que esos mismos invitados a estas alturas no saben si ir o no ir. A mí José me invitó a su boda cuando coincidimos en la barra de una cafetería me asegura una persona que no se atreve a ir, no sea que luego el novio se haya olvidado y no cuente con él. Yo he conseguido que me inviten de palabra hasta en tres ocasiones para asegurarme que contaban conmigo me comenta otro conocido que sigue sin saber si puede ir con su esposa a la fiesta o debe acudir solo. Los novios, como dos tórtolos, han evitado hacer tarjetones de su boda y se dedican a invitar verbalmente, sobre la marcha. Qué corte si luego no se acuerdan de una cara Parece que los novios se pondrán en la puerta del hotel y desde allí recibirán a sus amigos. A los que no conozcan les dirán que se vayan, y el corte puede ser de órdago si acude algún invitado pero esa noche no se acuerdan de su cara. SALPICÓN DE INVITADOS También se comenta- -y mucho- -lo divertido que va a resultar todo por la mezcla de gente que se va a reunir. Desde los dueños de los bares donde los novios juegan al mus por las tardes, y que son encantadores, hasta la mismísima Isabel Preysler, que seguramente acudirá acompañada de su hija Tamara, que ahora quiere ser diseñadora. Un salpicón de conocidos. No está mal. Lo que estará muy bien será la música que pondrá desde las ocho de la tarde hasta las once de la mañana la DJ Charo, la misma que pincha discos en la sala Culturas, propiedad del novio, cada vez que hay una fiesta. A Charo le han avisado de que tendrá cuatro descansos, y será para las cuatro actuaciones que habrá en directo de los amigos- artistas de los contrayentes, como son Los del Río, la genial María Jiménez y algunos más. En fin, que la fiesta promete.