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28 5 06 PRÓXIMA PARADA NUESTROS CORRESPONSALES Roma Buenos Aires Inglaterra Locos por Wembley Quien visite Londres hará bien en acercarse a Wembley, aunque siga en obras y entre andamios. El estadio se ha convertido en el gran templo del inusitado patriotismo inglés desatado por el deporte rey POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES Bruselas Berlín París ¿Cuál es nuestro problema con Alemania? era el título esta semana de un suplemento de The Guardian dedicado a analizar la particular relación con el coloso del continente, con el que se mantienen raíces compartidas (entre ellas, las de los Windsor) Los ingleses miran a Alemania con respeto, pero también con la desconfianza generada por la Segunda Guerra Mundial. Cada vez que rueda un balón entre los dos países, la prensa británica retoma todos los extemporáneos clichés del nazismo, y este Mundial no es una excepción a pesar de las llamadas a la diplomacia. Medida de todas las cosas Rabat E Nueva York Jerusalén México Washington Berlín Atenas LONDRES EMILI J. BLASCO l vecino de al lado ya ha colocado una banderita de Inglaterra- -los trazos rojos sobre fondo blanco de la cruz de San Jorge- -en lugar de la antena del coche. Cuando ya casi todos los automóviles que circulan por el asfalto lleven ese emblema es que faltarán pocos días para el comienzo del Mundial. Para entonces, también los pubs de la zona estarán cubiertos de enseñas inglesas, y las ventanas de muchos edificios lucirán la misma cruz roja. Venir ahora de visita a Londres, y no digamos cuando estemos ya en pleno Mundial, es aterrizar en medio de un fervor patriótico desatado. Los escoceses tienen su día de san Andrés, y los irlandeses el de san Patricio, para exhibir sus colores mientras se entregan con desmesura a la cerveza. Los ingleses, que en ocasiones se quejan de no tener derecho a festejar su identidad, demasiado subsumida en lo británico, celebran en realidad su fiesta nacional cada vez que juega su selección, sobre todo la de fútbol. Y si se trata del Mundial, y si además éste tiene lugar en Alemania- -el gran rival- entonces no ha lugar para los recatos. una oración por el lesionado Wayne Rooney. Altar y trono. También Isabel II ha reservado ya el 11 de julio para tomar el té con David Beckham, Michael Owen, John Terry y compañía si dos días antes se alzan con el triunfo en Berlín. La final, en caso de que llegue Inglaterra, será presenciada por el Príncipe Guillermo, presidente de honor de la Asociación de Fútbol, que ya tiene permiso de la academia militar de Sandhurst para ausentarse. Moral imbatible El hecho de que el combinado inglés no gane una Copa del Mundo desde 1966 no contribuye a rebajar las aspiraciones. Si ya ocurre en España, que siempre parece que vamos a ganarlo todo olvidando que en realidad nunca pasamos de cuartos de final, ¿qué no sucederá en Inglaterra, con mejor palmarés de triunfos? La histeria que pronto se apoderará de la mayoría de los ingleses tiene que ver con un patriotismo vivamente acentuado por jugarse el Mundial en territorio germano. En la pasión por su selección, los ingleses también expresan un sentido patrimonial del fútbol. A quienes venimos de otros países nos sorprende lo enraizada que está la cultura futbolística en la vida de ciudades y barrios. Es algo que se absorbe desde pequeño: no hace mucho, una joven comparaba el vestidor de Sarah Ferguson con el área de la portería de un campo de fútbol; ciertamente exageraba, pero demostraba que para los ingleses el fútbol es la medida de todas las cosas. Un ejemplo más de la devoción por este deporte y por su selección es el culto que se tributa al estadio de Wembley. Aún no está acabado, en unas obras que se prolongan más de la cuenta y que no permitirán inaugurar el nuevo estadio hasta el año que viene, pero allí ha querido tener la selección inglesa su punto de partida para el Mundial. El martes, el equipo se puso los cascos de obra y dio unas cuantas patadas al balón entre andamios. Quien visite Londres las próximas semanas hará bien en acercarse hasta Wembley, aunque no pueda pasar de la puerta. Anglicanos e hinchas Ni siquiera la Iglesia de Inglaterra ha reparado en que Dios es de todos y, por tanto, diríase que es inútil poner velas para la propia selección. Pero como al fin y al cabo se trata de una iglesia nacional, que iza la bandera inglesa en los templos- -nada que ver con la universalidad romana- los obispos anglicanos han puesto la siguiente oración en su página de internet: Señor Dios, fuente de toda vida y alegría, recreación y habilidad, te pedimos por todos los que participan en la Copa del Mundo, y especialmente por aquellos que representan a nuestra nación Las preces también piden por la buena salud de todos los jugadores lo que ha sido visto como Moscú Pekín Viena Estocolmo La selección inglesa juega con el casco puesto en su visita al estadio de Wembley en obras EPA