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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE en octubre. La otra comienza en Washington este fin de semana. Así que pillamos al presidente de los filatélicos españoles con las maletas hechas. Le echará un vistazo a todo, aunque su especialidad es la aerofilatelia, las cartas voladas algo que enlaza con su otra gran pasión (y también profesión) la cartografía. En las exposiciones no hay venta, aunque se montan mercados paralelos -señala Aranaz- ¿Cuánto vale un sello? Ni más ni menos que el dinero que un coleccionista esté dispuesto a pagar por él. Lo mismo que un cuadro de Picasso. Hay factores objetivos- -la antigüedad y la escasez- pero a partir de ahí todo es especulación. No obstante, se exagera mucho con el precio de las estampillas. En una subasta se encuentran piezas muy interesantes por 90 euros Fesofi cuenta con 23.000 afiliados repartidos en 270 sociedades. Se calcula que en España hay unos 300.000 coleccionistas. La estafa filatélica les ha puesto en el candelero, sin duda por ese error de confundirlos con inversores. Y también por el casting de expertos de la Audiencia Nacional para la práctica de las diligencias periciales sobre los sellos intervenidos. Las autoridades judiciales no han contactado con la federación; no tengo nada en contra de los espontáneos que se han presentado a esa selección, pero ¿quién decide si son válidos? ¿Quién los controla? Me parece un procedimiento un tanto frívolo El universo filatélico es inabarcable. Cuando se habla de él, el común de los mortales piensa en la filatelia tradicional, es decir, en coleccionar sellos de diferentes países y colocarlos en un álbum, clasificándolos por temas, por ejemplo; pero hay otras opciones: enteros postales, aerofilatelia, maximofilia, sellos fiscales... Y luego está el espinoso asunto de las falsificaciones. A las exposiciones suele ir un grupo de expertos para detectarlas. Y los aficionados se avisan y se asesoran unos a otros para que no les den gato por liebre. Los elegidos en el ya célebre casting de la Audiencia Nacional pueden encontrarse con material que supera sus conocimientos. La filatelia a ciertos niveles exige gran especialización. giosos de España. Algunos han mantenido relaciones comerciales con las sociedades que están siendo investigadas, y creen que el aluvión de la prensa daña su imagen injustamente. Se han dicho muchas estupideces estos días Sin embargo, esta mañana es como cualquier otra en la Plaza Mayor, luce el sol, las terrazas están llenas y los comerciantes atienden con su proverbial paciencia a los clientes. El coleccionismo de sellos es una afición que fomenta actitudes positivas como la amistad, la observación, el orden, el conocimiento... Pero además de enriquecernos culturalmente, el valor de lo gastado permanece y puede aumentar dice Santiago Tudela, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Filatelia y Numismática de España (www. anfil. org) Anfil ha hecho pública una nota de prensa en la que afirma que su comercio tradicional y centenario no debe verse afectado por algo que nada tiene que ver con él Entre las 230 empresas que representa no está Fórum Filatélico; Afinsa tiene una tienda en Madrid dedicada al comercio de sellos para colección y, como tal, sí pertenece a la asociación. Al margen del escándalo financiero, la filatelia sigue adelante añade Tudela. Coleccionar no es caro, pues con cien euros al año podemos tener todos los sellos que emite nuestro país incluyendo el material necesario para archivarlos El perfil del filatelista responde al de un hombre de entre 30 y 50 años, pero cada vez hay más mujeres y jóvenes que se acercan a este mundo apasionante e ilimitado. Las joyas de la corona El Penny Black (Gran Bretaña, 1840) es el primer sello de la historia. El originario color negro no resultó satisfactorio, y pronto mudó a rojo. Los sellos del Reino Unido nunca han llevado el nombre del país, sólo la efigie del soberano. El primero que incorporó una ilustración adicional fue el conmemorativo de Wembley (1924) El sello más valioso del mundo es el de la Guayana Británica de un centavo, color magenta, emitido en 1856. No lo busque: sólo existe un ejemplar, vendido en subasta por 280.000 dólares en 1970. Hoy se cotiza a 1.200.000 dólares. ¿Acabarán las nuevas tecnologías con el correo postal? Los expertos lo dudan, a menos que quiebren las relaciones humanas y el afán por guardar cosas. El presidente de los filatélicos españoles hojea el Blas de Arce La filatelia sigue adelante Prefiero no hablar de este asunto Pero si el reportaje va sobre coleccionismo... Da igual Una mañana luminosa en la Plaza Mayor de Madrid. Turistas, paseantes, artistas, bocadillos de calamares, vermús y cañas. Y filatelistas, claro. Pegando la nariz a los escaparates de las tiendas de la propia plaza y de la calle Felipe III. Su calle. Allí están algunos de los establecimientos más presti- Se calcula que en nuestro país hay unos 300.000 coleccionistas de estampillas postales