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28 5 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Filatelistas en la Plaza Mayor de Madrid. Los escaparates de las tiendas están llenos de tentaciones para todos los bolsillos Filatélicos El placer es suyo; el negocio, de otros La estafa de Fórum y Afinsa ha puesto a los coleccionistas de sellos en el candelero, aunque lo suyo es otra historia. Pocos buscan réditos económicos: cuando atrapan un tesoro, no es para vender POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO he recomendado invertir en sellos; de hecho, no conozco a ningún coleccionista afectado por lo de Afinsa y Fórum Filatélico En otoño, cita en Málaga En realidad, estas personas no suelen desprenderse de sus tesoros. Encontrar una estampilla deseada es como que la chica o de tus sueños te dé el visto bueno. Esto es así desde que, en 1840, naciera el primer sello postal del mundo: el famoso Penny Black de la Reina Victoria. El doctor Gray, oficial del Museo Británico, empezó a coleccionarlos de inmediato, y su ejemplo cundió entre lo más granado de la sociedad bitánica. La afición saltó de Inglaterra a Bélgica, y de allí a Francia, Alemania... Los coleccionistas de París fueron pioneros en clasificar las piezas. En 1862, en Liverpool, apareció el periódico especializado The Stamp Collector s Review and Monthly Advertiser En 1910 ya existían más de ochocientas publicaciones diferentes en el mundo (cincuenta de ellas en España) Las primeras sociedades filatélicas de nuestro país se fundaron en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife en 1882 (en 2007 cumplen, por tanto, 125 años) La primera exposición tuvo lugar en Viena en 1890. Ahora hay dos muestras mundiales al año. Una se celebrará en Málaga U na carta de Ayllón a Sigüenza con una marca por Aranda de Duero. Un rodeo de casi 200 kilómetros para cubrir una ruta que, por el camino más corto, apenas supera los 80. ¿Cómo se come esto? El coleccionista echó mano del Blas de Arce un libro del siglo XVIII que es un clásico entre los filatélicos, y encontró la respuesta: en aquella época, Aranda manejaba la correspondencia entre esos pueblos de la vieja Castilla. Para quien no comparta afición, es difícil de comprender la satisfacción que sintió este investigador de la historia postal. El inversionista busca un rendimiento económico, aunque no haya visto un sello en su vida. La nuestra es otra guerra: coleccionamos por amor al arte, porque nos divierte comenta Fernando Aranaz del Río, presidente de la Federación Española de Sociedades Filatélicas (www. fesofi. es) Si actúas con sentido común, incluso puedes ganar dinero, pero no es la prioridad. Jamás