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28 5 06 CLAVES DE ACTUALIDAD ¡Zapata vive! ...aunque con dudas sobre su leyenda Emiliano Zapata, el caudillo del sur prendió en el imaginario de los mexicanos. Luego, el cine hizo el resto. Pero algún dato pone en duda la gloria de su muerte y hasta su lema Tierra y libertad POR MANUEL CASCANTE CORRESPONSAL EN MÉXICO Z apata vive! ¡La lucha sigue! Casi un siglo después de su muerte, la figura de Emiliano Zapata permanece en el imaginario de los movimientos revolucionarios. Famélicas legiones enarbolan todavía el estandarte del caudillo del sur el líder más popular, junto con Francisco Villa, de la Revolución Mexicana (1911- 1920) Pero recientes revelaciones cuestionan algunos de los mitos en torno al luchador agra- rista, empezando por el grito de guerra que le sobrevivió: Tierra y libertad Roberto Calleja Garibay, el mayor coleccionista de documentos de Zapata en el Morelos natal del guerrillero, sostiene que el lema sería una invención o una simplificación del que utilizó el revolucionario, y asegura que los cierres de sus cartas tienen la leyenda Reforma, Libertad, Justicia y Ley la misma que figura en varios billetes y monedas de oro que acuñó el Movimiento Libertador del Sur. El eslogan Tierra y Libertad pudo surgir de un político o un investigador de la época inmediatamente posterior, quien lo habría plasmado en algún documento y de ahí pasó a formar parte del escudo del estado de Morelos. También pudo tomarse de alguna pintura de Diego Rivera, para abreviar el ideal zapatista. ¿Cómo murió? Más decepcionante es la posibilidad de que Zapata no hubiera muerto víctima de una emboscada, trágico final inmortalizado en celuloide por Elia Kazan y Marlon Brando. Un documento oficial sugiere un the end mucho más prosaico y deja abierta la puerta a que Zapata ganara el Olimpo en una pelea de cantina. El director de cine Felipe Cazals afirma que posee un acta notarial donde Miguel Alemán padre da fe, como testigo oficial de que a Zapata lo mataron en una cantina de Jamiltepec. Sin embargo, según el investigador Tomoo Terada en El Universal, la versión no está exenta de problemas. No existe un pueblo llamado Ja- Zapata muerto. La evidencia no impidió la fantasía de su inmortalidad Un documento oficial sugiere un the end mucho más prosaico y deja abierta la puerta a que el líder revolucionario ganara el Olimpo en una pelea de cantina miltepec en Morelos, sino en Oaxaca. John Womack, destacado experto en la historia del zapatismo, considera milagroso que el cadáver pudiera aparecer con la sangre de las heridas todavía fresca en Cuautla. Pero existe un pueblo en Morelos que se llama no Jamiltepec, sino Jumiltepec... Los devotos del santo laico preferirán la versión oficial: El jueves 10 de abril de 1919, poco después de las dos de la tarde, Emiliano Zapata se acerca, montando su caballo y acompañado por sólo diez compañeros, a la puerta de la Hacienda de Chinameca para encontrarse con Jesús María Guajardo, el coronel carrancista que recientemente se había pasado al bando zapatista y lo había invitado a comer. Apenas al llegar al dintel de la puerta, una guardia de los soldados de Guajardo (quien en realidad había fingido su deserción y tenía órdenes de su jefe, el general Pablo González- -a su vez de acuerdo con el presidente Venustiano Carranza- para capturar y matar al Atila del Sur guardia que aparentemente se prepara a rendirle honores, de repente le acribilla por sorpresa, a traición, y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no levantarse más Así narraba los hechos Salvador Reyes Avilés, secretario particular del guerrillero. Era el último capítulo de una historia que arranca en San Miguel Anenecuilco el 8 de agosto de 1879, cuando nace Emiliano Zapata Salazar, hijo de modestos campesinos. Tras ser elegido presidente de la junta de defensa de las tierras locales, en 1910 recupera por la fuerza los ejidos de Villa de Ayala para ponerlos en manos de los aparceros. Ese mismo año se suma al levantamiento de Francisco I. Madero contra Porfirio Díaz. Tras el asesinato de Madero y el ascenso al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerba y Zapata gobierna de manera casi autónoma en Morelos. Su intento de emprender una reforma agraria radical (la tierra es de quien la trabaja) lo enfrentan al nuevo presidente, Venustiano Carranza, quien lo manda asesinar. El cadáver de Zapata fue trasladado a Cuautla en la noche de aquel mismo día. Guajardo lo arroja sobre el pavimento para que González pueda cerciorarse de que realmente era Zapata. Posteriormente, en el cuartel de la policía local, se le tomarán fotografías. El entierro no se realiza hasta el sábado, para dar oportunidad a que se difunda la noticia. Sin embargo, a pesar de la exhibición de sus restos, del acta notarial, comienzan a correr rumores de que Zapata no ha muerto, que en realidad se fue con un amigo árabe, que lo vieron cabalgar en un caballo blanco... ¡Zapata vive!