Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 5 06 CLAVES DE ACTUALIDAD El Mundial Licencia para faltar (al trabajo) Lo que no logran razones como la conservación de la pareja, el cuidado de la prole, el desarollo de la vida personal o el estrés lo da el deporte rey: España escribe flexibilidad laboral con f de fútbol POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO a misma apisonadora económica en que se ha convertido China podría resentirse: su primer ministro, Wen Jiabao- -confeso admirador de la leyenda Beckenbauer, por ende organizador del Mundial- -ha avisado de que entre el 9 de junio y el 9 de julio, cuando se celebre en Alemania el campeonato futbolístico más importante del orbe, no va a estar para mucho ruido, ya que tiene previsto robarle horas al sueño para poder seguir en directo los partidos, y eso a pesar de que su país no estará en la fase final. En esta ocasión, la diferencia horaria juega en contra del descanso nocturno de la potente Asia, y no como sucedió en la anterior cita mundialista de Corea y Japón, cuando los partidos de allí se celebraban en plena jornada laboral de aquí, haciendo la faena a Europa. Entonces, un informe del Barclays valoró en 638 millones de euros el coste que cada partido ocasionaba a las empresas cuyos empleados abandonaban su puesto de trabajo por seguir la evolución de sus selecciones nacionales. Condescendencia, mucha vista gorda e instalación de pantallas para seguir el espectáculo fueron algunas de las facilidades ideadas por las compañías para evitar el feroz bocado productivo. Ahora, con motivo de la convocatoria germana, el Banco Central de Brasil- -país que tampoco está para muchas alegrías- -ha autorizado a las entidades bancarias a cerrar sus puertas al público en las horas que coincidan con los partidos de la selección nacional- -eso sí, garantizando, al menos, cuatro horas de atención y el mayor sindicato alemán (Ver- di) ha pedido que durante el Mundial se aplique la flexibilidad para que la masa salarial pueda atender al torneo: ni más ni menos que 64 partidos que, a 90 minutos cada uno, más los 15 del des- L canso y sin descuentos, suman 111 horas. La respuesta a la petición sindical no se ha hecho esperar, y el presidente de la patronal, Dieter Hundt, ha indicado que no hay recomendaciones generales y que cada uno se apañe como pueda. Así, su propia empresa conciliará trabajo y fútbol porque- -justificó Hundt- -prefiero que mis empleados estén un cien por cien concentrados en su trabajo a que tengan la mitad de los oídos y los ojos en el estadio Le ha secundado Adidas, patrocinador oficial del evento, que permitirá a sus trabajadores ver los encuentros a cambio de nada, confiando, han dicho, en que tal benevolencia redunde en eficacia. En general, como ocurre en España, el consenso es dar cuartelillo al personal, una licencia implícita para faltar- -algo oficial sería políticamente incorrecto- -que levanta ampollas en aquellos a los que el fútbol les trae al pairo, que caminan peligrosamente en el incierto equilibro de vida personal y vida laboral, e incluso en aficionados al balón a los que la pasión aún no ciega. Querer es poder Pero esta armonía de horarios entre fútbol y trabajo también ha venido a demostrar que querer es poder como señala Marisa Cruzado, codirectora, con Asunción Velasco, de CVA, donde se promueven desde hace un lustro políticas de conciliación, entre ellas la del premio Empresa Flexible. Se alega para defender medidas de flexibilidad ante el fútbol que un evento de este tipo es de interés general, y eso me plantea dudas- -reflexiona Cruzado- Porque ¿acaso no es de interés nacional que la En España, la misma sociedad que es capaz de movilizarse sin complejos por el deporte rey ve mal que un hombre quiera salir antes del trabajo para estar con la familia población española esté envejeciendo apresuradamente y que tengamos la natalidad más baja de Europa? ¿O que se produzca un divorcio cada cuatro minutos? ¿O que se haya disparado el consumo de ansiolíticos de manera alarmante (un 40 por ciento más en cinco años) Seguimos sin considerar un problema de interés nacional que sólo un escaso 13 por ciento de las empresas tengan implantada alguna medida en pro del equilibrio entre vida personal y trabajo y que, en las ciudades, más del 50 por ciento de la población con personas a su cargo reconozca que carece de tiempo libre. Quiso la casualidad que viviera en Barcelona la final de la Champions League, y cualquiera pudo observar que, a partir de las ocho de la tarde, la mayor parte de los trabajos cara al público los ocuparon mujeres. Es curioso cómo un simple partido de fútbol puede servir para respaldar algo que defendemos desde hace tiempo. Pero hay que conseguir ese cambio social que marque la diferencia frente a una sociedad que es capaz de movilizarse sin complejos por el fútbol, pero ve mal que un hombre quiera pasar más tiempo con su familia. En España, la flexibilidad se escribe con f de fútbol Y debería hacerlo, con f de familia o con f de femenino, como apostilla Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE. La flexibilidad es para todos, pero ahora vemos que es factible por el fútbol porque es lo que quieren mayoritariamente los hombres. Vivimos inmersos en un mundo de hombres y para hombres. Las cosas cambiarán