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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Un producto barato y menos contaminante Para que el automovilista se incline por el uso de etanol el precio de este combustible no debe superar el 70 por ciento del alcanzado por la gasolina, ya que el primero tiene un menor rendimiento, es decir, recorre menos kilómetros por litro. En la actualidad, el etanol representa un ahorro del 40 por ciento, lo que explica su creciente popularidad entre los usuarios. Pero el etanol extraído de la caña tiene otras ventajas: es un combustible vegetal, o biocombustible, mucho menos contaminante; es energía renovable. Brasil es pionero en esta tecnología y el mayor productor mundial de etanol, con 15.400 millones de litros en 2005, un volumen equivalente al 2 por ciento del mercado mundial de combustibles. Según la Agencia Nacional de Energía, en 2025 los biocombustibles brasileños pueden representar el 10 por ciento del mercado energético. Los brasileños, claro, se preocupan por el medio ambiente, pero lo que buscan es el producto más barato. De ahí que se extienda el uso del automóvil flexible En 2004, Chevrolet lanzó el primer modelo tricombustible, y Fiat confirmó para este año el tetracombustible, que permitirá usar gasolina mezclada con biocombustible, gasolina pura, etanol y gas. El biocombustible es la industria puntera de Brasil. El Gobierno de Lula planea aumentar la inversión los Ghosn, anunció un plan para convertir la empresa francesa en la más rentable de Europa en automóviles para el gran público. Y parte de la estrategia se basa en la experiencia de motores flexibles de Brasil. La empresa calcula que para 2009 la mitad de sus vehículos vendidos en Europa podrán funcionar con una mezcla de gasolina y etanol. La tecnología de producción de etanol de caña de azúcar se conoce desde hace más de un siglo, pero enseguida quedó arrinconada por los derivados del petróleo. Hasta 1973, cuando Brasil retomó las investigaciones en fuentes alternativas para reducir su dependencia del oro negro. El 1975, el Gobierno militar de Ernesto Geisel lanzó el llamado programa Proálcool que incentivaba la producción de etanol de caña. Entre 1985 y 1986, el 90 por ciento de los coches brasileños consumían etanol, que era más barato que la gasolina y cuya producción estaba más relacionada con el nacionalismo que con intereses ecológicos. Pero tras la salida de los militares se acabaron los subsidios y el etanol perdió terreno, a la vez que los precios del petróleo empezaban a caer. El volver a lanzar de vehículos adaptados al uso de etanol comenzó en 2002, en un proceso impulsado por las preocupaciones medioambientales y el encarecimiento del petróleo. Eso sí, en la actualidad los vehículos están preparados para circular con cualquiera de los dos combustibles, lo que aleja el riesgo de una nueva crisis de producción de caña. ABC plicó a ABC que la experiencia aún es turbulenta ya que se intenta ajustar la producción a la demanda, pero no le cabe duda de que la recompensa en el futuro será grande. Y con este mismo fin, Severino está desarrollando investigaciones de biodiésel de mamona en Campina Grande, en el estado norteño de Paraíba. También Malasia y Tailandia Pero, por más que haya desarrollado esta industria, Brasil no tiene aún capacidad para atender al mercado mundial con biocombustibles. Mário Mugnaini, presidente de la Cámara de Comercio Exterior del Ministerio de Industria, afirmó a ABC que Brasil no tiene capacidad para cubrir todo el mercado, pero sí puede sacar mucho provecho de su experiencia y tecnología. No tenemos la pretensión de ser los únicos productores de etanol del mundo. Países como Malasia y Tailandia también estarán en condiciones de vender. Pero estamos en vanguardia en la tecnología del sector explicó. Brasil ha entrado en una nueva fase del desarrollo de la tecnología biocombustible y el Gobierno multiplica ahora sus inversiones en la producción de biodiésel procedente de otros vegetales, como mamona, soja, girasol, algodón, cacahuete, piñón y palma. La tecnología permite incluso el aprovechamiento del aceite de freiduría, y la cadena McDonald s apoya la investigación de tal objetivo en la Universidad Federal de Río de Janeiro. En octubre de 2002, el Gobierno de Lula da Silva lanzó el programa Probiodiesel que incentiva entre pequeños agricultores la investigación y el cultivo de la mamona y otros vegetales para combustibles biológicos, como una solución también de problemas sociales, principalmente en el norte, la región más pobre del país. Liv Soares Severino, investigador de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y uno de los principales especialistas en este programa, ex- Mezclas correctas Sostiene Severino que la experiencia de Brasil con el etanol ayudará a cometer menos errores en el biodiésel y ya supone una ventaja tecnológica frente a otras potencias. El ingeniero, que ha trabajado también en India y Venezuela, subraya que la tecnología brasileña en este sector está por delante incluso de la de Estados Unidos. El especialista nos explica que el biodiésel es muy similar al diésel, aunque cada variedad tiene sus limitaciones. El de soja, por ejemplo, se deteriora muy deprisa, y el de mamona es muy viscoso. Tenemos aún que aprender a hacer las mezclas correctas Pero el biodiésel ya está disponible y está siendo usado en industrias y vehículos, que aceptan estos nuevos combustibles sin necesidad de ninguna adaptación mecánica. Cada vez habrá más demanda de combustibles biodiésel, pero si fuese sólo por la preocupación ambiental el proyecto jamás saldría del papel nos reconoce el investigador. Lo que ocurre con este combustible es que por fin es viable económicamente. El hecho de que Bush haya hablado del asunto representa mucho simbólicamente El futuro se despeja. El Gobierno de Lula incentiva el cultivo de vegetales para combustibles biológicos, como medio también para el desarrollo de las regiones más pobres Los principales fabricantes de coches comercializan en Brasil modelos bicombustibles que pueden usar tanto etanol como gasolina