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32 Internacional DOMINGO 28 5 2006 ABC Las elecciones a la Presidencia de Colombia se convierten en un plebiscito para Uribe La izquierda, liderada por Gaviria, aspira a lograr los mejores resultados de su historia b De no mediar ninguna sorpresa mayúscula, el actual mandatario será reelegido hoy en primera vuelta con más del cincuenta por ciento de los votos MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL BOGOTÁ. Salvo sorpresa mayúscula, las elecciones presidenciales de Colombia, que se celebran hoy, confirmarán a Álvaro Uribe por otros cuatro años en su despacho del Palacio de Nariño. Tras una campaña sin chispa ni apenas violencia, los comicios se han convertido en un plebiscito para el actual mandatario, tras su fiasco en el referéndum para impulsar quince reformas constitucionales de octubre de 2003 y la polémica modificación de la Carta Magna por el Congreso, que le ha permitido presentarse a la reelección y ser tachado por sus críticos como un Chávez de derecha Es opinión generalizada que Uribe ha gobernado, hasta ahora, para los ricos y con los paras consiguiendo buenos resultados macroeconómicos (con un crecimiento superior a los cuatro puntos en los últimos tres años y un aumento de la inversión extranjera) y logrando pacificar relativamente al convulso país andino, gracias, sobre todo, a la generosa reinserción de más de 30.000 paramilitares, medida severa- mente criticada por defensores de los derechos humanos. Ahora, pues, debería ser el momento para aplicar medidas de contenido social que palien datos preocupantes como una tasa de desempleo del 13,3 por ciento, un índice de analfabetismo del 9,1 y una estimación de la pobreza que afecta a casi la mitad de la población. Así, Uribe ha incluido en su programa propuestas como el Banco de Oportunidades- -para financiar con créditos a bajo interés pequeñas iniciativas empresariales- -o la universalización de la cobertura sanitaria y la educación básica. Las encuestas le dan un 54 por ciento de los votos y no necesitaría acudir a una segunda vuelta. El crecimiento de la izquierda Detrás en los sondeos aparece Carlos Gaviria, candidato del Polo Democrático Alternativo. Su rápido ascenso, pasando del 1 al 20 por ciento de los apoyos en sólo unos meses, apenas servirá para que la izquierda reciba el mayor caudal de votos de su historia. Gaviria apuesta por someter a referéndum el Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos, aplicar una reforma tributaria progresiva y suprimir el IVA en los productos básicos. Un argumento repetido por Uribe para descalificar a su principal oponente ha sido que el país tiene que elegir si apoya el fortalecimiento de la seguridad democrática como camino hacia Un soldado cacheaba ayer a un viajero en un control de carreteras en La CaleraREUTERS la paz u opta por el comunismo disfrazado para entregar la patria a las (guerrillas de las) FARC Gaviria contraatacaba al afirmar que tenemos un país virtual creado por Uribe donde no hay ni problemas ni necesidades, y tenemos un país real donde hay exclusión y mucha miseria Alejados en las encuestas aparecen otros dos aspirantes: Horacio Serpa, del un día poderoso y hoy lánguido Partido Liberal, que promete la creación de un millón y medio de puestos de trabajo; y el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, por la Alianza Social Indígena, quien apuesta por la cultura y la educación. Y, retrasadísimos en las preferencias de los votantes, otros tres candidatos: Enrique Parejo (Movimiento Reconstrucción Democrática Nacional) Álvaro Leyva (Movimiento Nacional de Reconciliación) y Carlos Rincón (Movimiento Comunal y Comunitario de Colombia) Veintisiete millones de colombianos tienen cita con unas urnas, que estarán vigiladas por casi doscientos mil elementos del Ejército y de las fuerzas de seguridad. HITOS Y SORPRESAS ELECTORALES EDUARDO POSADA CARBÓ. Historiador redecibles pero históricas así calificó la revista Semana las elecciones presidenciales de hoy en Colombia. Dentro de lo predecible, sin embargo, hay incertidumbres; y quizá se den sorpresas. Con seguridad, se trata de unas elecciones de gran significado, que sentarán varios precedentes históricos. El primero lo anticipó la misma campaña. Nunca en la historia del país la Constitución había permitido la posibilidad de la reelección consecutiva del presidente en ejercicio- -hasta la reforma reciente del Congreso, confirmada por la Corte Constitucional el año pasado- Estos últimos meses han sido, pues, novedosos para la vida política co- P lombiana, que apenas asimila la idea de un jefe de Estado en búsqueda de votos. El segundo precedente histórico, si las predicciones de las encuestas se cumplen, sería la misma reelección presidencial y, por consiguiente, la perspectiva de un Gobierno que, al final del segundo mandato, habría estado ocho años continuos en el poder. En una nación caracterizada por la ausencia de dictadores o caudillos, el ciclo gubernamental histórico- -efectivo y por disposición constitucional- -ha sido de cuatro años, e incluso de dos, entre 1863 y 1886. El período de presidencias sexenales, introducido en 1886, fue excepcional, de corta existencia e interrumpido por la conocida co- mo guerra de los Mil Días (1899- 1902) La eventual reelección del presidente Álvaro Uribe representaría entonces un cambio fundamental en la temporalidad de la democracia colombiana. En términos prácticos, ello significaría la continuidad del equipo de Gobierno- -aunque se anuncian cambios ministeriales- -y de sus políticas. Este sería otro hecho novedoso, cuya excepcionalidad se aprecia mejor cuando se tiene en cuenta que, desde 1974- -cuando se inició el desmonte del régimen de poder compartido conocido como Frente Nacional- seis de las ocho elecciones presidenciales ocurridas hasta 2002 favorecieron a facciones o partidos distanciados del mandatario de turno. La continuidad reciente más afín de dos administraciones fue la sucedida entre los presidentes liberales Virgilio Barco (1986- 90) y César Gaviria (1990- 94) Los últimos precedentes históricos harían parte de las sorpresas de estas elecciones, por lo tanto no tan predeci- bles. Dos meses atrás, pocos previeron que el senador Carlos Gaviria, candidato del Polo Democrático Alternativo (PDA) -el recién formado partido de la izquierda- fuese a conquistar el segundo lugar en la contienda, ni menos con el 20 por ciento de votación que anuncian las encuestas. Este notable avance del PDA desplazaría al tradicional Partido Liberal (PL) al tercer lugar en las elecciones presidenciales- -un hito más en la campaña- No implicará la extinción del PL, que mantiene una importante representación en el Congreso. Pero sí constituirá otro paso en la consolidación del nuevo sistema multipartidista que está emergiendo de este proceso político. Elecciones quizá previsibles, con algunas sorpresas, e históricas. Pero también llenas de incógnitas y expectativas. Si le renuevan su mandato, el presidente Uribe tendrá otros cuatro años para demostrar la efectividad de sus políticas en la anhelada solución definitiva del conflicto armado colombiano.