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ABC DOMINGO 28 5 2006 La Entrevista 11 A la selección siempre le faltan diez céntimos... -Un Mundial, otro Mundial. -Sí, y a la selección siempre le han faltado diez céntimos para la peseta. Desde mi época, y mire que hemos tenido buenos equipos y siempre nos pasa algo... Nunca olvidaré la selección del 62 en Chile. Era un equipazo. Nunca hablo de mí, pero si no me hubiera lesionado, habríamos ganado ese Mundial, estaban muy compenetrados con mi juego, y luego no pude estrenarme y me extrañaron. Yo ahora confío en la mano sabia de Luis Aragonés y de mi amigo Jesús Paredes. ¿Le gusta el equipo? -Tenemos que jugar atrás, hacernos fuertes y sorprender a la contra. No creo que tengamos equipo para arrollar, pero hay jugadores jóvenes que juegan bien. Cesc, Iniesta... pueden llegar lejos si no piensan que la vida me engañó y en las pajaritas de colores. Si son normales pueden tener una carrera bárbara... El Villa ese me gusta. Y Torres, Yo saco la cara por él. Tiene velocidad, fuerza, lucha. En el Atlético tiene demasiada responsabilidad, quizá no sea un director de orquesta, pero ese jugador en el Madrid sería más grande. -Su favorito es Brasil. -Claro, tienen cincuenta jugadores para jugar en la selección. Juegan los defensas, los delanteros, los medios, y si un día hay que pegar un pelotazo a la grada, lo pegan. Individual y colectivamente son estrellas. El presidente de honor del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano, en una imagen reciente en la clínica me caía. No tenía fuerzas. Y se me caía el pantalón. Pero a las veinticuatro horas estaba andando y le dije al médico que me iba, pero nada... Luego, estuve haciendo recuperación. Vino una fisio que me llevó mi hija. Me daba unas palizas de miedo en las piernas, pero arriba, de la cintura para arriba, no dejaba que me tocara. Ahora ahí no me toca nadie. ¿Y con el delantero centro- -así llama al vaso bajo de whisky con hielo- -qué ha hecho? -Pues jubilarlo. No fumo. Como sin sal, sin azúcar, sin vinagre, sin grasas. Un vasito de vino de vez en cuando, que es saludable. Eso lo llevo bien, lo peor es lo de la espalda, pero me defiendo con el bastón y si me tengo que sentar en un carrito, pues al carrito, no me va a dar ningún reparo. Ya no estoy para lucirme por la calle... Es como lo de los besos, ahora me paran señoras jóvenes por la calle y me piden un beso; cuando tenía treinta años no me pedían ninguno... Ahora voy a Valencia a una revisión; espero que no me pase como en la última, que pararon la máquina y casi me ahogo. ¡Qué sensación! Estaban probando, pero casi me voy al otro barrio. Pero unos fenómenos los médicos, las enfermeras... Cómo les admiro, de verdad. Y yo a usted, don Alfredo. El Madrid tiene clase... pero carece de garra, espíritu, amor, fe, entusiasmo Liga, Champions Mundial... La actualidad futbolística se diversifica, ¿Hablamos del Barcelona... ¿Y qué quiere que le diga? Sí, es el mejor equipo del momento. Tanto en defensa como en ataque. Lo que más me gusta es que tiene tres o cuatro jugadores- artistas pero que juegan para el equipo. Esos le dan lustre, pero los demás son buenos. Han tenido regularidad. Han marcado más goles que nadie, les han metido menos. Es un equipo equilibrado. Si no se funde hay tela para dos- tres- cuatro años... y el resto deberá prepararse para equipararse y trabajar muy fuerte, si no... ¿Y usted ve alguno que pueda estar cerca? -Tenemos equipos buenos, pero la Liga está entreverada con los extranjeros que tenemos. A veces pienso que los españoles no quieren o no pueden tomar el mando. El Sevilla ha acabado como una máquina, con velocidad, ritmo, atacan todos, defienden todos. Ese es el equipo ideal, el que todos van adelante y todos van atrás. Esa es la ley del fútbol. No comprendo eso de que ahora juegan muchos partidos y que están cansados. Se concentran en los mejores hoteles, tienen los mejores preparadores con todas las comodidades, viajan en chárter, comen las mejores comidas. ¡Tanto no se pueden cansar! Yo prefería jugar domingo, miércoles y domingo que entrenarme fuerte entre semana. ¿Y del Real Madrid... -Yo no puedo hablar, no me tire de la lengua. Soy el presidente de honor y tengo que ser fiel a mi cargo. Sólo le diré que les pusieron el nombre de galácticos y algunos se lo creyeron sin serlo. Tenemos que trabajar todos para volver a estar donde tenemos que estar. Difícil no hay nada y hay todo. Hay que trabajar, respetar los jugadores que hay y que quieran seguir, y los que vengan tienen que ser aguerridos. A este equipo le falta garra, espíritu, amor, fe, entusiasmo, entrega... Clase hay, se lo digo yo. ¿Qué le parece el asunto del dopaje que acaba de saltar en el deporte español? -Yo de eso no sé nada, y de lo que no sé nunca me ha gustado hablar. -En sus tiempos no pasaban estas cosas... -Y... eran otros tiempos. A nosotros en el Mundial 62, por ejemplo, Helenio Herrera nos daba pastillitas, era muy amigo de las vitaminas. Nos las ponía encima de la mesa y casi nadie se las tomaba. Acababan todas por el suelo del comedor porque se las tiraban unos a otros. Y yo lo más que he tomado ha sido café o te en los descansos, y comía como se tenía que comer. ¿Dopaje? Helenio Herrera nos daba pastillitas. Nos las tirábamos y acababan en el suelo del comedor