Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
90 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE MÓNACO SÁBADO 27 5 2006 ABC La primera línea de la parrilla es la victoria Las últimas ediciones en Mónaco revelan que sólo se gana si se sale entre los dos primeros JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL MÓNACO. La teoría de los viernes vacíos de contenido en la F- 1, arranque del fin de semana con poco que hacer, se eleva al cuadrado en el caso de Mónaco. La única actividad destacable ayer en el puerto de los yates era el trajín de bikinis en la piscina flotante que ha montado Red Bull, el especialista en fiestas y en captar teleobjetivos. Un número ingente de pilotos estaba más por el chapuzón y la sauna en el hotel que por la visita a los campamentos de trabajo. Fernando Alonso se alineó con la facción currante. Comió en el chiringuito de Renault porque quería pulir estrategias con los ingenieros para hoy, sesión de clasificación para el Gran Premio de los lujos. Un sábado para decidir el resultado del domingo. Así ha sido históricamente en Montecarlo. Y con el paso de los años se ha acentuado la tendencia. El que sale primero, gana. O como mucho, el que ocupa la segunda posición. Más allá de la primera línea, el resultado canta por previsible: casi nula opción de triunfo. Mónaco goza de inmunidad entre las gentes de la Fórmula 1. Se trata de un circuito a la vieja usanza, urbano, bacheado, con los restos del tráfico diario y que no provoca ninguna adhesión por la parte de los pilotos. No es de los que más me gustan porque no puedes ir al límite, que es de lo que se trata dice Alonso. Montecarlo es único. No se pueden hacer pruebas porque no hay circuitos que se le parezca explica Schumacher. Adelantar es imposible, por lo estrecho y por el tipo de curvas. La aerodinámica del morro del coche es fundamental para poder ganar concluye Raikkonen. diez ediciones, sólo dos pilotos vencieron sin salir desde la primera línea: Montoya (2003) y Coulthard (2000) Lo demás consistió en éxitos de los dos mejores del sábado. Raikkonen, Trulli, Michael Schumacher y Hakkinen certificaron la teoría que hoy intenta aplicar Alonso. El asturiano nunca triunfó en el Principado y quiere estrenarse: Es necesario tomar riesgos en la contrarreloj. Si sales en la primera línea y acabas la carrera, es casi seguro que estarás en el podio. Si no te clasificas entre los cinco primeros, puedes olvidarte de subir al cajón Un concepto que no comparte Schumacher, más veterano y experto en lides monegascas. Sin la pole también se puede ganar. Lo esencial es disponer de una buena estrategia y de un coche rápido. Se puede ganar saliendo desde el tercer, el cuarto, el quinto o el sexto puesto. Más no Fernando Alonso, en los entrenamientos del jueves en Montecarlo AFP En Mónaco, el siete veces ganador del Tour y el campeón del mundo de F- 1 se conocieron al fin. Sólo habían hablado una vez por teléfono, el verano pasado y gracias a Rubiera. Alonso pidió un pronóstico para el Tour a Armstrong y éste le dijo Ullrich Armstrong y Alonso, cara a cara TEXTO J. C. C. Senna, seis triunfos Los pilotos soportan el Gran Premio de Mónaco, pero nadie lo cuestiona. Es como quitar Wimbledon del calendario porque llueve o retirar el Angliru de la Vuelta porque es muy duro. De eso se trata, de potenciar la diversidad. Un vistazo a la estadística desvela, sin embargo, que el rey de Mónaco es Ayrton Senna, para muchos las mejoras manos de la historia, seis veces ganador en el puerto mediterráneo. El adelantamiento imposible en Mónaco cuestiona la esencia de la F- 1. Dos enclaves rebaten esa invitación al aburrimiento: la chicane en la salida del túnel, según se baja en dirección a los yates, y la curva de Mirabeau, una recta antes del famoso giro de 180 grados en el Gran Hotel. Y poco más porque Mónaco pone a prueba la versatilidad de los coches y la pericia de los pilotos. Aquí ganan los buenos dicen las gentes de la F- 1. Ganan, sobre todo, los que exprimen su talento el sábado. En las últimas MÓNACO. Después de presentar unas supersónicas zapatillas con parafernalia Nike en Nueva York, Lance Armstrong cogió su avión privado y se plantó en Mónaco. Invitado por AMD, patrocinador de Ferrari y de su equipo- -US Postal (es uno de los socios mayoritarios) el americano acudió el jueves al puerto de los yates con una única idea en el libro de ruta: saludar a Fernando Alonso. El encuentro se produjo en el campamento de Renault, situado en la pole del puerto, el primero según se entra. Allí donde las acreditaciones vip, las limusinas y los escotes se confunden con el paisaje del Mediterráneo y las barcazas. Armstrong fue directo al grano, como le gusta actuar. Vio el tenderete Renault y preguntó por Alonso. La atracción entre ambos campeones proviene de tiempo atrás. Fernando Alonso adora el ciclismo, su leyenda. Ha nacido en una comunidad ciclista y en más de una ocasión ha manifestado que iría antes a ver una etapa de los Pirineos que a un Gran Premio de F- 1 Su único ídolo fue Induráin y en las votaciones anuales al mejor deportista siempre eligió al texano ganador de siete Tours. A la inversa sucede lo mismo. Lan- ce Armstrong es un apasionado de la velocidad. Su querencia a los coches, a su flota de Porsches y a la F- 1 quedaba retratada en el Tour cada fin de semana de carreras automovilísticas. Siempre preguntaba por el resultado, por los detalles de cada gran premio. Y por ahí surgió la admiración hacia Alonso. El texano no confía en Basso Gobernadores cada uno de su mundo, fascinados mutuamente por el otro, encontraron un nexo en Chechu Rubiera. El ciclista asturiano del US Postal, hombre de confianza de Armstrong, paisano y amigo de Alonso, estableció el contacto el año pasado durante el Tour. Cogió el teléfono móvil de Armstrong y marcó el número de Alonso. La conversación entre ambos, en inglés por la fluidez del asturiano y con retazos en jerga castellana del estadounidense, provocó la curiosidad a dúo. Se citaron sin fecha. El siete veces ganador del Tour se presentó en el campamento de Renault y preguntó por el campeón del mundo Hasta el pasado jueves. En el puerto monegasco, Armstrong se interesó por el espectáculo flotante, por el folclore de camiones alineados convertidos en mansiones. Alonso tiró por otro derrotero: preguntó por la vertiente deportiva. Quiso saber el favorito del ex ciclista para el próximo Tour, el primer Tour sin Armstrong. Como siempre, el texano se expresó sin duda. Ullrich, dijo seguro. Y desmenuzó su pronóstico en base a que las contrarrelojes de este año son eternas (115 kilómetros) y la montaña menos abrasadora que en otras ediciones. Alonso le inquirió por Ivan Basso, el líder del Giro, delfín anunciado porque ha sido el único que ha aguantado al texano en la montaña los dos últimos veranos, pero Armstrong torció el gesto. Se está machacando demasiado en el Giro. Eso pasa factura para el Tour Así que Alonso hizo suyo el vaticinio desde ese momento, amparado en la experiencia de su interlocutor, en el argumento del cansancio de Basso y en la histórica oportunidad para el alemán, al tiempo que se interesaba por las últimas novedades de la operación antidopaje que ha dado con los huesos en la cárcel de unos cuantos conocidos suyos.