Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 27 5 2006 59 Toros Cumbre de vulgaridad y conformismo SAN ISIDRO Monumental de las Ventas. Viernes, 26 de mayo de 2006. Decimosexta corrida de feria. Lleno de no hay billetes Toros de Lagunajanda y uno (3 de El Torero, desiguales de presencia, blandos, destacaron el noble 2 y el 3 un sobrero de Mary Carmen Camacho (1 bis) se defendió mucho; un imponente sobrero de La Palmosilla (5 bis) manejable y de corto viaje. Uceda Leal, de grana y oro. Estocada (silencio) En el cuarto, dos pinchazos y estocada (silencio) Eduardo Gallo, de verde botella y oro. Media defectuosa y tres descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, cuatro pinchazos y dos descabellos (silencio) El Capea, de azul marino y oro. Media y descabello (pitos) En el sexto, estocada (silencio) ZABALA DE LA SERNA MADRID. A la vulgaridad siempre se la identifica con el color gris (una tarde gris, un partido gris, un debate gris) pero hay grises más bellos que la propia vulgaridad. El gris perla o el gris marengo, por su elegancia. Una corrida vulgar es peor que una corrida mala. O casi peor. La mala te irrita, te cabrea o desespera; la vulgar directamente te hunde. El toreo y la vulgaridad se repelen. Cuando se establece ese maridaje entre ellos, y sale un torero vulgar, que no es ni técnico, ni arrojado, ni mandón, que simplemente es vulgar, el ánimo sufre un jamacuco que lo aplana, un arrechucho de un dolor que invade el cuerpo a través de la vista, que se clava en los ojos. Si a la vulgaridad se une el conformismo, ya la pájara moral se eleva al cubo. Sinceramente, nadie sabe a ciencia cierta qué cambio se ha producido en Eduardo Gallo para que desde la tarde de Victoriano del Río hasta ayer haya sufrido semejante bajón de ambición. O tal vez es que realmente aquel día no se había producido ningún cambio, y Gallo sigue siendo un matador frío y distante. Allí quedaron los derechazos que cantamos con ilusión y que hoy han quedado con el antifonario al aire, como nosotros. Eduardo Gallo para con el capote un toro que se estira como un tigre preta Capea y el toreo caminan por senderos paralelos que no se tocarán nunca. Deseos no le faltaron: la faena fue abundante, sin respiro entre la cantidad de pases y pases que se sucedieron por los dos pitones. No se desmoralizó ante los pitidos y las chuflas. Una señora definió su estilo como el de esos con- BOTÁN ductores que al tomar una curva con el coche inclinan cuerpo y cabeza hacia el lado de la curva. Y es que la estética de Capea brilla por su ausencia. Malas trazas y buen oficio. Al final bronca, exagerada a mi entender, al diestro salmantino y ovación al arrastre. No se prodigó tanto con el último, sin fuelle. Le plantó la izquierda pronto, tocando muy por fuera, voluntariosamente estéril. A Uceda Leal se le ha puesto gesto y andares de derrota. No le acompaña la suerte, y su lote ofreció casi nulas opciones. Un sobrero cornalón de Mary Carmen Camacho lo descentró de tanto engancharle la muleta con su defensivo cabeceo. Sucia faena. El inválido cuarto lo desinfló ya totalmente. Al menos la tarde fue breve en tiempo, larguísima cumbre de vulgaridad. Se durmió Eduardo Gallo se durmió sobre la rama con un toro de suave nobleza, al que empezó toreando muy templado y ligado sobre la derecha, siguió por derechazos de menos gas y acabó por derechazos embarullados en la corta distancia tras una breve intentona al natural, por donde la embestida se apagaba. La monocorde tónica de la faena acabó demolida por la desilusión. ¿Reaccionaría con el siguiente? De entrada devolvieron al titular, y apareció un imponente y ensillado sobrero, hondo como un pozo, alto como un ciprés y armado como la Legión, que ya era el segundo sobrero de la jornada. Y no fue ni malo ni bueno, quizá reservón, el de La Palmosilla, sin romper nunca del todo hacia delante. Pero el que no rompió en nada fue Eduardo Gallo, que no apostó, que no se jugó un alamar. La pregunta queda respondida. El siguiente en entrar en liza fue El Capea. Funcionó el toro de El Torero, que embistió mucho, a veces no todo lo humillado que se desea para hacer el toreo. Lo que pasa es que lo que inter- EL APUNTE DE PARRA