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ABC SÁBADO 27 5 2006 49 Canarias y Castilla- La Mancha esperan cambios en el proyecto de ley de parques nacionales Jóvenes procedentes de Rusia y otros países acogieron a Benedicto XVI con un fuerte entusiasmo, algo impensable hace un año patria y en el mundo entero durante el Pontificado de Juan Pablo II Benedicto XVI les invitó a permanecer firmes en la fe que es el lema de su viaje, subrayando la profunda relación entre la fe y la dedicación a Jesucristo en el amor, entre la fe y la práctica de una vida inspirada en los mandamientos Por la tarde, en el Santuario de Czestochowa, añadiría que la fe tiene un puesto no sólo en la experiencia religiosa sino, en primer lugar, en el pensamiento y en la acción, en el trabajo de cada día El Papa les exhortaba a ser consecuentes y también responsables, sintiéndose parte de la larga cadena de transmisión de la palabra de Cristo, que llega desde los Apóstoles y la primera generación de cristianos hasta los polacos y polacas de hoy. En esa cadena ininterrumpida a lo largo de dos mil años, muchos predicadores del Evangelio han dado su vida por transmitirla con fidelidad frente a los poderes políticos del momento o los esfuerzos por falsificar la palabra de Cristo Benedicto XVI visita hoy Wadowice, ciudad natal de Juan Pablo II y que se ha convertido ya en un centro de peregrinación Entre el culto a un santo y la sombra del Holocausto TEXTO: J. V. BOO CRACOVIA. La llegada del Papa a Cracovia puso ayer sobre el candelero las dos marcas de la historia en un lugar que ha sido escenario del Holocausto y cuna de Juan Pablo II. Su ciudad natal, Wadowice, es un centro de peregrinación. El año pasado acudieron más de 500.000 personas, y la cifra aumentará después de la visita que hoy realiza Benedicto XVI. Wadowice ha incorporado a su escudo, dominado por una torre almenada y un águila, las dos llaves del emblema papal, que recuerdan la promesa de Jesucristo al apóstol Pedro. El Papa se encontrará hoy carteles de Santo, ¡ya! cuando acuda a la casa natal de su predecesor. En estos dos primeros días, Benedicto XVI ha podido comprobar que Polonia vive con naturalidad el culto a un nuevo santo que, además, es par- te de la familia. En realidad, el cardenal Joseph Ratzinger había adelantado su certeza en la misa del funeral, cuando afirmó que desde la ventana del cielo, el Santo Padre nos ve y nos bendice La mano fuerte El 20 de abril, en la Capilla Sixtina, donde le habían elegido el día anterior, Benedicto XVI manifestó que me parece sentir la mano fuerte de Juan Pablo II que aprieta la mía; me parece ver sus ojos sonrientes y escuchar sus palabras... Anoche, poco después de llegar a Cracovia, se asomó a la ventana de la residencia episcopal, como hacía Karol Wojtyla en momentos importantes o cuando los fieles, a base de aplausos y canciones, terminaban por obligarle a salir a dar la bendición. Pero a muy poca distancia de la belleza de Cracovia y la tranquilidad de Wadowice se levantan los peores campos de exterminio de la Historia, que serán meta final de la peregrinación del Papa, mañana domingo. Será una llamada de atención sobre los peligros del ateísmo y un gesto añadido de reconciliación entre alemanes y polacos, entre cristianos y judíos en el escenario del mayor crimen de la historia. Miles de personas acompañan al Papa en su visita a Polonia La valoración humana En esa línea, algunos intentan crear la impresión de que todo sea relativo, que también las verdades de fe dependerían de la situación histórica y de la valoración humana Con ese esquema, la fe consistiría en hacer en cada época lo que estuviese de moda. Frente a esa tentación acomodaticia, el Papa les invitó a permanecer fieles a la palabra de Cristo incluso cuando resulte exigente y humanamente difícil de comprender. No debemos caer en la tentación del relativismo o de la interpretación subjetivista y selectiva de la Sagrada Escritura El Santo Padre les encomendó, además, la responsabilidad de entregar a la siguiente generación la herencia de pensamiento de Juan Pablo II, un magisterio de extensión sin precedentes en la historia de la Iglesia. Aunque el Papa acusa el esfuerzo físico, se le nota feliz viendo el calor de la gente y el entusiasmo de los jóvenes, entre los que hay también muchachos venidos de Rusia y de otros países cercanos. La alegría popular fue especialmente notoria en el Santuario de Czestochowa. Le trataban con el mismo cariño que a Juan Pablo II, un fenómeno impensable en abril del 2005, cuando en Polonia se temía que el fogoso amor por el Papa desapareciese con la muerte de su compatriota. A todas luces, el cariño es mutuo. Benedicto XVI, que limita mucho sus viajes, está concediendo cuatro días enteros a Polonia para recorrer los lugares de la biografía de Karol Wojtyla, inseparablemente unida a la historia de su país. Los campos del Tercer Reich En Auschwitz y Birkenau, los nazis exterminaron a más de un millón de judíos europeos, 150.000 polacos, entre los que se contaba lo mejor del país, 23.000 gitanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y decenas de miles de personas de toda Europa atrapadas en la gran máquina de muerte. El Tercer Reich, que despreciaba visceralmente Polonia, levantó en su territorio muchos otros campos como Belzec, Sobibor y Treblinka, cuyo recuerdo también produce escalofríos. Pero al cabo de sesenta años, los supervivientes- -algunos de los cuales recibirán al Papa mañana en los lugares donde fueron prisioneros y testigos de aquella aberración- -son ya muy pocos, por lo que el peligro de pérdida de memoria histórica se añaden a los del revisionismo y la confusión. El Gobierno de Varsovia ha presentado centenares de protestas ante periódicos, instituciones y organizaciones internacionales contra la moda de llamar genéricamente a estos lugares campos de la muerte polacos ocultando la responsabilidad de Alemania y, sobre todo, la del sistema ateo y anticristiano que creó esta abominación.