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32 Internacional ELECCIONES PRESIDENCIALES EN COLOMBIA SÁBADO 27 5 2006 ABC Según las encuestas, el presidente colombiano resultará reelegido este domingo en buena parte por sus resultados en materia de seguridad. ABC visitó dos pueblos que resumen el panorama. En uno de ellos la paz es total. En el otro, la guerra no se detiene. Por eso la pregunta que todos se hacen es ¿podrá Álvaro Uribe mantener la casa en relativo orden cuatro años más? Uribe rentabiliza la mano dura TEXTO Y FOTO ALEJANDRA DE VENGOECHEA. CORRESPONSAL VIOTÁ (CUNDINAMARCA) Hace cuatro años Viotá era un pueblo irremediablemente infeliz. Y la causa se hacía llamar Negro Antonio comandante guerrillero, terror de esta tierra a la que se llega por una carretera bordeada de naranjos en flor. Entonces, Viotá, a dos horas de Bogotá, la capital, era bastión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) la guerrilla más poderosa de este país andino. Y Antonio, un hombre fornido, de mirada brillante y dientes muy blancos, se hizo temer por su pericia en las pescas milagrosas como bautizaron los secuestros en los que retenían a cien personas y se quedaban con diez. Por culpa de Antonio, Viotá se quedó solo. Los ganaderos vendieron fincas y muchos de los 7.000 habitantes huyeron. El Negro nos llamaba. Debíamos subir a una montaña. ¿Qué trajo? preguntaba. Primero le dimos marranos, un reloj, una grabadora. Y luego... En ocho años de extorsiones alcancé a darle 1,5 millones de huevos le contaba a este diario Óscar Beltrán, agricultor de 45 años, que volvió a Viotá para dedicarse a sus cien mil gallinas. Soldados colombianos patrullan por las calles de Viotá, una población antaño sometida por el Negro Antonio jefe de las FARC Amarrada a un palo La historia de Waldina Velásquez, campesina de 80 años, es aún más irreparable. En 1998 el Negro Antonio la secuestró, la amarró a un palo de madera carcomida, la obligó a dormir en el piso encima de unas hojas de plátano. Su familia pagó 45.000 dólares de rescate. Ella no olvida. Los demás tampoco. Después de Dios, Uribe afirman los tres sentados plácidamente en los zaguanes de sus casas empapeladas con el cartel ¡Adelante presidente! eslogan de la campaña de Álvaro Uribe Vélez, abogado de 53 años que hace cuatro triunfó tras prometer ser firme con la guerrilla. Viotá es un ejemplo vivo de que lo ha logrado. En cuatro años, Uribe aumentó la Fuerza Pública en un 30 por ciento (en Viotá, por ejemplo, hay 200 soldados) y redujo el secuestro en un 78 por ciento, las tasas de homicidios en un 35 y los asaltos a poblaciones en un 84 por ciento. Por eso y pese a que como presidente- candidato evitó asistir a debates públicos con los otros cinco contendientes (siendo Carlos Gaviria, el candidato de la izquierda, el que mayor contrapeso le ha hecho con un tenue 19 por ciento) Uribe encabeza las encuestas con más del 53 por ciento. Mañana, cuando 26,5 millones de colombianos acudan a las urnas protegidos por más de 200.000 soldados, se prevé que Uribe gane en la primera vuelta con más del 50 por ciento de los votos, convirtiéndose en el primer presidente reelecto en 64 años. Incluso en otras zonas del país donde las FARC aún mantienen una fuerte presencia, el apoyo es irrestricto. Es el caso de Rivera, en Huila, un pueblo al sureste en el que, en febrero pasado, las FARC asesinaron a plena luz del día a nueve concejales. Estoy con Uribe ahora más que nunca. Tenemos la esperanza de que va a acabar con la guerrilla le explicaba a ABC Leida Puentes, una de las viudas de los concejales. Nos han dado muy duro porque estamos en una de las zonas estratégicas de las FARC. Pero pese a los problemas Uribe es el único de los candidatos que promete mano dura. Con la guerrilla la única salida es obligarlos a recapitular explicaba Hernando Pinto, el alcalde de Rivera. Irene Gutiérrez, 48 años, madre de cuatro hijos, viuda también de la misma masacre, interrumpe: ¿De qué seguridad hablan si todos los días hay muertos? Aquí no ha habido inversión social critica. La cuestión social Lo social, junto al cuestionado proceso de paz con los paramilitares de extrema derecha- -que permitió desmovilizar a cerca de 30.000 combatientes en cuatro años bajo la promesa de no ser extraditados a los EE. UU. y recibir una pena máxima de ocho años para delitos como masacres, desapariciones y desplazamientos- ha sido el talón de Aquiles de Uribe. Lo que viene será más difícil. Deberá ser más estratégico y tener mejor plan pues sus logros fueron muy visibles tras un muy mal gobierno (el de Andrés Pastrana, 1998- 2002, donde fracasó el proceso de paz con las FARC) Las ganancias fáciles se acabaron. Deberá dedicarse a lo social que es menos inmediatista y más a largo plazo opinaba Sergio Jaramillo, director de la ONG Fundación Ideas para la Paz. Germán Espejo, analista de la Fundación Seguridad y Democracia, no es optimista tampoco. Aunque Uribe logró que el Ejército fuera más ofensivo, mientras se protegió aquí no se protegió allá. Los logros de Uribe no son irreversibles. A él le gustan los trofeos rápidos. En el segundo periodo eso se acabará En Viotá son conscientes de que cuatro años más de Uribe no resolverán décadas de conflicto. Pero eso parece no importarles. Uribe es su trofeo. Por lo menos por ahora. Las FARC invitan a acudir a las urnas a los colombianos A. DE VENGOECHEA BOGOTÁ. En cada elección presidencial han sido determinantes las negociaciones con la guerrilla de las FARC, alzadas en armas hace más de cuatro décadas. En 1998, Andrés Pastrana se reunió con Manuel Marulanda Vélez, el máximo líder, y tras comprometerse a desmilitarizar un amplio territorio, ganó. Hace cuatro años, Uribe triunfó con la tesis contraria tras el fracaso de los diálogos de las FARC con Pastrana: prometió derrotar a la guerrilla militarmente, lo que ha cumplido, y por eso ha mantenido una popularidad que no ha bajado del 55 por ciento estos cuatro años. Pese a que en al menos tres oca- siones Uribe ha ofreció negociar, sólo esta semana ha hecho una propuesta concreta. Dijo que si las FARC mostraban alguna voluntad de diálogo mediante un cese de hostilidades u otro gesto comparable, estaría dispuesto a ampliar la zona desmilitarizada de 180 kilómetros cuadrados propuesta por Suiza, España y Francia en el sur del país, destinada a crear un sitio en donde negociar con la condición de que no haya presencia militar ni guerrillera. Aunque la respuesta fue un no rotundo, las FARC, en vez de sabotear los comicios, invitaron a la población a participar en las urnas, pero exhortándolos a votar por un candidato que no sea Uribe.