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6 Opinión SÁBADO 27 5 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA LEYES CONTRA EL DELITO A pérdida de los más elementales valores éticos, el mal de fondo de todos los problemas nacionales, sirve de base a una generalizada laxitud de conciencia- -individual y colectiva- -en la que son posibles todos los despropósitos. Los pícaros han dejado de ser, como siempre fueron, el contraste debido para demostrar la existencia de los místicos y, trasladados a la política, le han cedido su espacio a la delincuencia que, organizada o sin organizar, se enseñorea de la realidad española. Tanto es así que, en las tele- visiones, el tiempo dedicado a la crónica negra, a los sucesos, supera con amplitud el ocupado por los chafarderos de bragueta y husmeadores de la intiM. MARTÍN midad. FERRAND Los delincuentes se multiplican en número y perjuicios. Asaltos a viviendas, tirones callejeros, secuestros exprés, atracos a mano armada y cuantos etcéteras completan el catálogo de la más indeseable actividad están a la orden del día. Raro será el ciudadano que no tenga cercano algún ejemplo concreto y, al tiempo que crece el miedo de las gentes, disminuye, al menos en las apariciencias, la eficacia represora que, antes que ninguna otra, justifica la existencia del Estado. Sin la debida seguridad la democracia no existe y ningún Gobierno puede justificar su trabajo. Son muchos quienes, quizás para descargar su propia conciencia y eludir una responsabilidad que les afecta, atribuyen ese doloso crecimiento delictivo al incremento en el número de inmigrantes. Eso es algo tan xenófobo como distante de la realidad. En España se desarrolla el delito porque a los delincuentes les sale muy barato el serlo. Inmigrantes y nacionales saben que la torpeza redentora del llamado Código Penal de la democracia- -uno de los grandes errores de González- Belloch- -disminuye sus riesgos profesionales a poco más que nada. Esa es una verdad mostrenca que, de hecho, ya nadie discute y todos aceptan; pero, en un raro ejercicio de irresponsabilidad, se trata de parchear el problema- -gravísimo- -sin buscar soluciones de fondo. Además de reforzar convenientemente los efectivos policiales, lo que más necesitamos para alcanzar unos niveles de seguridad ciudadana aceptables es un nuevo Código que, podado de fiebres progresistas, reconozca con mayor énfasis los derechos de los ciudadanos que los de los que tratan de perjudicarles. Es también preciso cargar las tintas punitivas y despejar ese capítulo buenista tan socialista él, en el que la comprensión del delincuente se antepone a la repugnancia que el delito debe inspirar en una sociedad sana. Aquí, los grandes delincuentes tienen prestigio social y, sin correr el riesgo del desdén, pueden aspirar a muchos honores y a todos los palcos en los que se cuece la malsana salsa de la influencia. No digo yo que se reinvente la pena de remar en galeras, pero tampoco que se olviden del todo los métodos expeditivos. PACO SIESTA tos del mejor gazpacho que he probado en mi vida. Ahí Paco le conocimos el Vitorio y yo al poco de fue donde una noche vimos a Gil- Robles, a la sazón prellegar a Bruselas. Digamos que en 1987 o, a lo sidente del Parlamento Europeo, conocer la victoria de sumo, en 1988. En todo caso, no mucho después su institución sobre la Comisión Santer- -que tuvo fide la adhesión. En la aquí famosa rue Archimède, el nalmente que dimitir en pleno- -horas antes de que esa restaurante madrileño Villa y Corte acababa de abrir victoria, si es que cabe llamarla así, se produjera. Me una sucursal homónima que tenía, a modo de anexo soparece que el Vitorio, Paquito y yo fuimos los primeros terrado, una cantina abovedada y estrecha con paredes en enterarnos. de ladrillo visto que se llamaba y se sigue llamanPaco era un cordobés socarrón y de pocas palado La Bodeguilla A los primeros colonos hisbras, de ésos que sólo intiman con su cuadrilla y panos nos sirvió esta pequeña bodega de hogar sólo hablan cuando se tercia. Enjuto y bien plandonde encender nuestro fuego y cocernos el altado, a mí me recordaba un poco a Manolete. A ma. No tenía el prestigio de la de Felipe Gonzásus amigos nos gastaba unas bromas muy de calez, pero ya ven ustedes que le ha sobrevivido. Y pote y aquí te espero, con su punta de ironía y, ahí, en nuestra bodeguilla, detrás de la barra, trapor debajo de la ironía, algo parecido al desconbajaba Paco. Con muy buena mano para tirar las LAURA cierto, como si ellas mismas desconfiaran de su cañas y muy buenas cañas para pescar amigos. CAMPMANY gracia. Creo que a Paco lo que le pasaba es que A Paco le llamábamos Paco Siesta porque a quería volverse a Córdoba, que le faltaba un patio donlos tiempos había cambiado de plaza y servía copas en de oír correr el agua, y un Séneca con el que charlar de un barecito que ostenta ese nombre, La Siesta pertelo poco y lo mucho que significa la vida, y un tiempo neciente al Hotel Euroflat. Situado a tiro de piedra del más ancho y más recio, como de olivo. A su hija mayor, Berlaymont- -que es el edificio emblemático, con forde la que nos hablaba constantemente y que se llama ma de aspa, de la Comisión Europea- el Euroflat es Laura como yo, le había enseñado a jugar al ajedrez. también uno de los hoteles favoritos de los muchos espaSe ha muerto muy joven, con apenas cuarenta y cuañoles que, entre periodistas, expertos nacionales, eurotro primaveras, nuestro amigo Paco. Hemos compartiparlamentarios y otros arquetipos, llegan a diario a do con él veinte años de espaldas mojadas. Él en su paBruselas a nutrir o exprimir Europa. En el bar que les pel de inmigrante autoesculpido, y nosotros en el nuesdigo, Paco atendía todos los viernes no sé si a la cúpula o tro de turistas sin retorno. Por estos empedrados, todo menos del PP bruselense, pero, si conocía todo lo que el mundo le conocía. Ay, Paquito, qué extraña e intangiallí se fraguaba, como imagino, nunca tuvo la tentación ble, qué digna y prematura, qué morena y de polvo se de airearlo. Fueron tantos años de Siesta que, al final, se nos hace tu muerte. Como si nos hubiera sorprendido quedó con el mote. un granizo de aceitunas. Como si se hubiera vuelto loco Además de en su propio bar, a Paco lo veíamos tamel jardín de los encuentros. Como si no hubiera un balbién, ya fuera de servicio y a sus anchas, en otro local cón donde llorarte. Sé que en alguna parte te ríes. Sé español del barrio llamado El Castañuelas que aquí que a estas horas descansas. Y que asistieron a tu oficio no hay paisano que no visite. Han pasado por él, seguralos ángeles verticales. Y que te veré, más alegre y torero mente, todos los Comisarios españoles, amén de todo el que nunca, tan noble y humano como siempre, allá en funcionariado patrio de mayor o menor graduación y el infinito. Al otro lado, Paco, de la siesta. algún que otro belga deseoso de sucumbir a los encan- L A