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ABC VIERNES 26 5 2006 Espectáculos 65 Nunca podremos descansar ni olvidar hasta que se cierre Guantánamo El documental, que se estrena hoy, obtuvo el Oso de plata a la mejor dirección b Camino a Guantánamo Se non é vero, é ben trovato... Gran Bretaña, 95 m. Director: Michael Winterbottom Intérpretes: Rizwan Ahmed, Farhad Harun E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Camino a Guantánamo dirigido por Michael Winterbottom, está protagonizado por tres británicos que vivieron en primera persona las torturas de esta prisión M S. GAVIÑA MADRID. Ruhel, Asif y Shafiq han visitado esta semana Madrid para presentar el documental Camino a Guantánamo dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross, y que obtuvo el Oso de plata en el último Festival de Cine de Berlín. Estos tres jóvenes británicos, de ascendencia paquistaní, narran a lo largo de más de hora y media su dramática historia en la base estadounidense de Guantánamo en la que permanecieron recluidos durante dos años y medio, hasta que fueron trasladados al Reino Unido donde fueron puestos en libertad sin cargos. A fecha de hoy, ninguno de ellos ha recibido, ni por parte del Gobierno británico ni estadounidense, disculpa alguna. Camino a Guantánamo relata el viaje, casi sin retorno, emprendido por cuatro amigos de apenas veinte años desde Inglaterra para acudir a la boda de uno de ellos en Pakistán. Un trayecto que les llevó desde Tipton hasta Karachi, Kandhar, Kabul y Kunduz, donde fueron capturados por la Alianza del Norte (formada para derrotar al régimen talibán) para pasar después a manos estadounidenses. Cuando vimos a los norteamericanos pensamos que estábamos a salvo, pero no fue así recuerdan con ironía. En Guantánamo, los Tres de Tipton como les bautizó la prensa británica que les senteció desde un principio, soportaron todo tipo de torturas y humillaciones que, sin embargo, nos hicieron más fuertes en nuestro intento de no volvernos locos como les sucedió a muchos Reconocen que esta experiencia les ha vuelto más religiosos, y que esto les ayudó en su cautiverio, pues nuestra religión preconiza la paciencia Aseguran que no odian a los norteamericanos, no tiene sentido y que su mejor venganza es dar a conocer lo que suce- Las torturas y humillaciones en Guantánamo fueron recreadas en Irán de allí dentro y que esto sirva para cerrarlo pues ningún organismo humanitario ha tenido acceso a su interior. Lo más duro en Guantánamo: El miedo. No sabíamos lo que iba a pasar al día siguiente Su concepto del mundo también ha cambiado y se consideran a sí mismos unos combatientes, pero de otra manera Cuando salimos de allí los compañeros nos dijeron: Decid al mundo lo que pasa en Guantánamo Nunca podremos descansar y olvidar hasta que se cierre aseguran. Ahora la vida de estos Tres reyes como les llamaron sus compañeros de cautiverio cuando fue reconocida su inocencia y fueron agasajados con comida en la prisión antes de viajar al Reino Unido, ha vuelto a la normalidad. Asif, que apenas tenía 19 años cuando le detuvieron, se ha casado, y todos ellos viven en el Reino Unido, donde, confiesan, han recibido amenazas de muerte Tras calificar la democracia en Occidente como hipócrita y criticar el concepto de libertad de expresión en Francia, que prohíbe el velo no defienden tampoco la acciones de Bin Laden. Hizo mal, pero lo tachan de fundamentalista, y quién es Bush se preguntan. Cuando invadió Afganistán dijo que era una cruzada. Bush es un fundamentalista cristiano A la presentación del documental en Estados Unidos, este verano, no irán. El FBI nos aseguró que si pisábamos su país nos tratarían mucho peor que en Guantánamo La buena voz Secretos de familia España, Director: Antonio Cuadri Intérpretes: José Luis Gómez, Pilar Velázquez, Biel Durán ANTONIO WEINRICHTER on poco dinero pero mano segura, Antonio Cuadri ha dirigido una película que empaqueta un montón de cosas en su ajustado metraje: el hastío cotidiano de un matrimonio, uno de cuyos miem- C bros pone más que el otro por mantener el vínculo, el descubrimiento de un hijo hecho y derecho (parido fuera de ese matrimonio) que además trae consigo un terrible secreto que su recién estrenado padre no acepta, la dolorosa reconciliación con la ausencia del ser querido y con los vivos que quedan de nuestro lado... Son las cosas de la vida y de la muerte, es decir, son también palabras mayores a la hora de concebir un relato y una dramaturgia que las contenga sin que parezca que el narrador está engolando la voz: he ahí el mérito, discreto pero no por ello menos valioso, del trabajo de Cuadri, arropado por un entregado elenco: sobresalen José Luis Gómez, un monstruo de la interpretación que aquí encarna admirablemente el físico de un hombre corriente vencido por la vida, y una recuperada Pilar Velázquez, en el papel de su sufrida esposa (aquí sí vale la expresión) que parece haber estado toda la vida a la sombra de su poco ilustre marido, pero que, cuando la vida le pone delante un desafío, sabe estar a la altura de las circunstancias. El trabajo sincero y modesto de todos ellos no debería pasar desapercibido entre el estrépito de los estrenos de primavera. ichael Winterbottom es lo que en inglés y castellano se podría llamar un bottom inquieto y siempre busca en el cine caminos nuevos que recorrer o en los que perderse. En esta película, Camino de Guantánamo vuelve a recurrir a ese sistema mixto de realidad y ficción, como en In this world para narrar la tremenda peripecia de cuatro musulmanes londinenses que se fueron a Karachi para asistir a la boda de uno de ellos y acabaron siendo presos en Afganistán y llevados posteriormente a la base norteamericana de Guantánamo, donde los mantuvieron aislados durante dos años sin acusarlos de cargo alguno. Winterbottom recrea todo ese trayecto y utiliza para ello como actores a los propios jóvenes que los vivieron. Sin duda, hay algo cuestionable y hasta engañoso en empaquetar del mismo modo materiales tan ajenos como las imágenes de archivo y las manipuladas o recreadas para tal o cual efecto, pero es algo que se arroga Winterbottom y asume su apropiación indebida Es decir, hay en el planteamiento del director británico varias confesiones previas: cuenta lo que le cuentan los protagonistas, o dicho de otro modo, se atiene a la versión que siempre sostuvieron de los hechos y por lo tanto la esencia del guión es de ellos; admite que su mirada está dirigida inequívocamente a denunciar el abuso que significa en sí mismo una cárcel como la de Guantánamo, donde no hay garantizado ni el menor de los derechos; consigue y acepta que se le quede en puro boceto y hasta un tanto esquemático y pueril el dibujo de los americanos y de sus servicios secretos; empuja a sus personajes a que saquen unas conclusiones tremendas tras su inhumana experiencia: y es que el paso por Guantánamo les ha radicalizado en sus creencias, lo cual, visto lo visto, es como mínimo preocupante. Por la pantalla, la película transcurre a una velocidad de vértigo; los sucesos se apelotonan; el documento se traba sólidamente con la recreación; Winterbottom no tiene el menor pudor en ese sentido y hace que revivan los hechos como si los hubiera atrapado en el momento de ocurrir, las escenas bélicas, las de barullo e incomunicación, las de apresamiento y tortura... Es una película dolorosa y agotadora, que se narra sin poner el exceso en lo visual sino en lo racional... Es, por decirlo de algún modo, una película menos sentimental que mental, aunque es indudable que consigue de inmediato sus pretensiones, que son las de inculcarle al espectador una idea clara: la cárcel de Guantánamo, ese concepto de prisión, es por completo inaceptable independientemente de la culpabilidad o inocencia de sus presos.