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62 Espectáculos VIERNES 26 5 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Diego Peretti y Juan Luque, protagonistas de Tiempo de valientes de Damián Szifrón ABC El joven director argentino Damián Szifrón debuta en la gran feria madrileña con Tiempo de valientes una película donde el mayor desafío al que se enfrentaba era la denuncia, con ironía y sentido común, de la obscena corrupción policial en su propio país Humor en los tiempos del cólera TEXTO: ANTONIO ASTORGA MADRID. Los valientes ya no son superhéroes. Los tiempos cambian y los bravos también. Ahora los héroes se enfundan en pieles de psicoanalistas o de policías de barrio, se apellidan Silverstein o Díaz, se llaman Mariano o Alfredo y son judíos o argentinos. A estos tipos de interés dan vida Diego Peretti y Luis Luque (que obtuvo la biznaga al mejor actor en el Festival de Cine de Málaga por su interpretación del buen policía Alfredo Díaz en Tiempo de valientes Es como si Woody Allen se metiera en la piel de Clint Eastwood define su película Damián Szifrón, un joven director que ha volcado honestidad, valentía y sentido común en una historia que atrapa desde el pitido inicial. El filme generó elogios unánimes en Argentina, pese a que denuncia un fabuloso y obsceno cóctel de corrupción, meclado con uranio enriquecido, dentro de los servicios de inteligencia argentinos. Hay en mi patria casos obscenos de corrupción confirma Szifrón. Y encantó en los festivales de Peñíscola y de la Costa del Sol. Ahora comienza a jugar en las grandes ligas. La historia arranca con el psicoanalista judío- argentino (Silverstein- Peretti) involucrado en un juicio penal. Aconsejado por su abogado solicita al juez una probation figura legal por la que el presunto culpable se compromete a realizar una labor social en una comunidad. Le es asignada la policial para atender a Díaz (Luis Luque) un inspector de la Policía Federal destrozado por la infidelidad de su esposa. Cuando Silverstein invita a Díaz a co- mer el psicoanalista se meterá de cabeza en un fabuloso marasmo. Uno: Díaz descubre que la mujer de Silverstein también le es infiel y la hace confesar a punta de pistola. Dos: Silverstein, destrozado, es psicoanalizado por Díaz, que decide que lo mejor es que le acompañe en la investigación del asesinato de dos tipos. Tres: los dos se enfrentan a peligros físicos y emocionales... Nuestos héroes son dos tipos muy sensibilizados por lo que les pasó afectivamente. Desde esa hipersensibilidad ven cómo todo les afecta- -comenta el director- La amistad les redescubre y les lleva a enfrentarse a los co- rrompidos servicios de inteligencia. La Policía representa periodos oscuros en la Argentina, por eso me gustó la idea de reconvertir un policía en héroe. El hombre frente a la mole de cemente. La burocracia en general esconde la corrupción. Tampoco quería que los malos fueran villanos al estilo de las películas de James Bond Arquetipo Peretti interpreta a un arquetipo de Woody Allen, Buster Keaton o Harold Lloyd, el hombrecillo que se sabe débil e incapaz, que opina mal sobre el uso de la violencia porque esconde su gran temor a enfrentarse a ella. Enhebra una amistad instantánea con Luque y surge el humor en los tiempos del cólera de la corrupción. El humor es el resultado de desarrollar los elementos trágicos de la película. Aplicar el sentido común a situaciones dramáticas deviene en comedia explica Damián Szifrón, que ha conseguido la atención de más de medio millón de espectadores argentinos para un filme con un presupuesto superior a un millón de dólares. El espíritu de Astor Piazzola anida en la banda sonora compuesta por Guillermo Guareschi. Y el del (g) enioMorricone. Tiempo de valientes El valor de la risa limpia Argentina, 105 m. Director: Damián Szifrón Intérpretes: Diego Peretti, Luis Luque, Óscar Ferreyro FEDERICO MARÍN BELLÓN N o deja de ser un rasgo de valentía en estos tiempos que corren rodar una comedia desprovista de chistes groseros y hasta de sexo y, al mismo tiempo, sin la pretensión de ingresar en la selecta academia del humor inteligente. El psicoanalista Diego Peretti No sos vos, soy yo opta por realizar servicios comunitarios cuando es procesado por un accidente de tráfico. El juez le asigna el cuidado de Luis Luque, un inspector hundido bajo el peso de los cuernos proporcionados por su mujer. Lo más novedoso del planteamiento propuesto por Damián Szifrón es su renuncia absoluta a la originalidad. Con el viejo esquema sobreexplotado por Hollywood de la pareja de policías antagónicos, aunque por una vez del mismo color, el director y guionista argentino reserva sus sorpresas para el desarrollo. Está cantado que el agente adquirirá hábitos de psicólogo, mientras el doctor empieza a ganarse la placa. Con el envase tan definido, Szifrón marca diferencias con su habilidad para abrir el grifo de la risa. No sólo la presión del chorro es la idónea, sino que tiene la perspicacia de mantener a raya la espuma de la subtrama policial. Estamos hartos de ver al héroe cómico resolver casos irrelevantes y absurdos. Sin perseguir un realismo imposible, los criminales que persiguen Luque y Peretti son malos de verdad, no grotescos monigotes de los que abundaban en las películas de Cantinflas o en las de Bud Spencer y Terence Hill. La perfecta química entre nuestros dos héroes consigue el acabose: el espectador no percibe que están actuando y se deja llevar adonde ambos quieran arrastrarlo. Szifrón, por último, escapa a la tentación perenne del cineasta argentino medio, deseoso de mostrar al mundo su desgarro interior causado por la necesidad imperiosa de emigrar y el amor incondicional a su tierra. Su película no está desprovista de ideas y abunda la crítica social, pero ante todo antepone el entretenimiento- -sin duda será menospreciado por ello- -y sigue la vieja receta de Billy Wilder: Cuando quiero enviar un mensaje utilizo el servicio de Correos Bendita humildad.