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ABC VIERNES 26 5 2006 Espectáculos 61 donde dormita su locura en El Código Da Vinci fundador de la Hermandad de Mutantes con magnetismo shakesperiano y que cree en la supervivencia de los más fuertes, serán sometidos a una última prueba, principio de la batalla de todas las guerras. En la Tierra Media del cómic La Patrulla X, o los X- Men estos tipos oscuros que les miran aquí abajo con cara de muy mala leche, surgió de la imaginación de Stan Lee y del grafito bien afilado de Jack Kirby, en la década de los 60. Era el más heterogéneo grupo de criaturas con poderes surgido en la Tierra Media del cómic. Lee y Kirby reflexionaban sobre ideales mitológicos y filosóficos y se les ocurrió crear a un telépata fisicamente discapacitado que le obligaba a desplazarse en silla de ruedas (Xavier) A Lee jamás se le pasó por la cabeza que sus pequeñas historias se iban a convertir en una gran superproducción de Hollywood (esta tercera entrega tiene un presupuesto de más de 150 millones de dólares) Hace cuatro décadas Lee y Kirby le concedieron riqueza de drama, conflicto y emociones a sus personajes y a sus historias. Eran superhéroes sarcásticos, antisocilaes y nada perfectos, pero caían muy bien cuando combatían los demonios de su vida afectiva, afrontaban los traumas de la autoestima o se enfrentaban a poderosos villanos en su universo de poderes especiales. Siempre intentamos- -según Lee- -que la gente se pudiera identificar con nuestros personajes; hacer que se parecieran a la gente real, aun cuando fueran poseedores de esos poderes tan increíbles Ahora, en La decisión final la trama de la cura o receta eleva la alienación a su máxima expresión. La cu- ra es el verdadero villano de esta historia afirma Halle Berry. Cuando era niña, la oscarizada chica Bond pensaba que si pudiese cambiar su vida sería mucho mejor, pero a medida que me fuí haciendo mayor he terminado por aceptar que es un completo absurdo. Y esta película derrama luz sobre un tema bastante sombrío Magneto sale de la oscuridad, convoca a un fabuloso ejército de espectros mutantes y principia una revolución. Con magnetismo shakespeariano, el líder y sus mesnadas pretenden eliminar esta cura de humanidad y liquidar a mutante o humano que se le cruce en el camino. La Bella y la Bestia Magneto dice a sus seguidores: ¡Nadie va a curarnos! ¡Nosotros somos la cura! revela Ian Mckellen. Y eso es algo que me parece abominable Para culminar esta épica trilogía se ha reu- nido a las estrellas de las dos primeras versiones, capitaneados por Hugh Jackman, un lobezno manostijeras estepario dotado de carnívoras garras retráctiles. Regresa Anna Paquin como la enajenada adolescente- -Pícara- -que se dedica a abducir energías. Y James Marsden retoma al Cíclope cuyos ojos lanzan un rayo de tal magnitud que puede perforar una montaña mágica. Junto a la Bella Berry emerge la Bestia McKoy, un baranda del departamento gubernamental de asuntos mutantes. Se trata de un genetista mutantemente inteligente dotado de una habilidad física sobrenatural. Pero no se asusten. Quien se esconde tras la Bestia es el doctor Frasier Crane. Igual les receta una buena cura de humildad a este pueblo mutantis- mutantae Eso le pasa por bailar con lobeznos esteparios. Magneto Ángel Bestia Juggernaut Fénix Jean Grey Sir Ian McKellen es uno de los fundadores de la Hermandad de Mutantes; su capacidad magnética es la que le confiere su poder Personaje nuevo en esta tercera (y al parecer última) entrega de la serie, a Ángel lo encarna Ben Foster. Destacan su belleza y sus alas, aunque no siempre éstas resultan ser una ventaja El radiofónico psiquiatra de la serie Frasier se ha mutado aquí en este personaje que tiene algo de Jekyll y Hide, y que cuando se enfada se convierte en un ser bastante peligroso Es uno de los fichajes de esta tercera entrega. Vinnie Jones, en otros tiempos futbolista- -fue un rudo defensa- tiene entre sus peculiaridades una fuerza sobrehumana. De la que se libró Van Nistelrooy La pelirroja del grupo, con poderes telequinésicos y telepáticos (prácticamente ilimitados) está encarnada por Famke Jansen (la actriz de Hard Candy Además, puede volar y devorar llamas X- Men 3 Festival del orgullo friki EE. UU 104 m. Director: Brett Ratner Intérpretes: Ian McKellen, Halle Berry, Hugh Jackman, Fakme Janssen FEDERICO MARÍN BELLÓN l cine- cómic ha recibido un impulso espectacular en los últimos años de la mano de cineastas de carne y hueso que han añadido sus inquietudes a lo que antes sólo eran efectos especiales. En su prometido cierre, la trilogía X- Men sufre el abandono de su director habitual, Bryan Singer, pérdida que se ve compensada por el hallazgo de una cura a las mutaciones de los protagonistas. Este gran golpe de timón le sirve a Brett Ratner para reflexionar, en los descansos de las peleas en las que se enfrasca su inagotable muestrario de criaturas, sobre la opresión de las minorías y lo peligrosa que es siempre la tentación de encauzar a los distintos Aunque el debate no está a la altura, pongamos, de la reciente V de Ven- E detta es imposible amodorrarse en la batalla entre buenos y malos, con la siempre espectacular Famke Janssen en el centro de la acción. La chica, mal teñida y con tendencia a abusar de las llaves de piernas que la hicieron famosa en Goldeneye parece un muestrario de pecados capitales, de la ira a la lujuria, lo que a algunos les producirá pereza y a otras envidia. Pero la miga no se la zampa entera la chica. Dentro del reparto no faltan asideros a los que agarrarse, con Ian McKellen como el más prominente, una vez más. El resto son fugaces puntos de apoyo para contemplar los vistosos efectos especiales, que no terminan de tapar los desconchones del guión. Es difícil, en todo caso, librarse de la sensación de que el conjunto es algo aparatoso. Quizás con menos prisas, se habría sacado más partido de personajes como Mística, Lobezno y el Juggernaut que pone en pie el ex futbolista Vinnie Jones. Las cualidades de la primera saltan a la vista y el sentido del humor de los segundos habría enriquecido el festival. Al otro lado de la balanza, esa ligereza al abordar asuntos capitales y ese tratar a casi todos por igual aumenta la eficacia de una película que no se entretiene en pedanterías.