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ABC VIERNES 26 5 2006 Cultura 59 LA COLECCIÓN DEFINITIVA Con Antonín Dvorák, el nacionalismo musical checo alcanzó su máxima proyección internacional. Mañana, con ABC, podrá disfrutar de sus mejores obras, junto con las de Smetana El esplendor musical checo TEXTO: COSME MARINA Un historiador atribuye a Miguel Ángel el Cristo de Montserrat EFE BARCELONA. El historiador Anscari Mundó atribuye a Miguel Ángel Buonarroti la autoría del Cristo que, desde 1958, preside el altar mayor de la basílica de la Abadía de Montserrat. En su opinión, sería una obra de juventud del artista florentino realizada poco antes de esculpir La Piedad Mundó (Barcelona, 1923) monje de Montserrat entre 1939 y 1967 y catedrático de Paleografía, Diplomática y Codicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, sostiene con todas las precauciones que el Cristo de marfil de Montserrat se trataría de una obra de juventud de Miguel Ángel, realizada entre 1497 y 1498. Argumenta que la técnica de elaboración, detalladísima, del Cristo de Montserrat sólo es concebible en las manos del más grande artista polifacético del Renacimiento Mundó ha afirmado que el Cristo de Montserrat sigue el estilo Miguel Ángel en la musculatura, los pies, las uñas, el pelo y el peinado detalles que, en su opinión, son exactamente iguales que los de La Piedad MADRID: Entre las creaciones de Antonín Dvorák pocas alcanzan la popularidad de la Sinfonía número 9, en mi menor, Del nuevo mundo, op. 95 una de las obras que se incluyen en este doble trabajo que mañana distribuye ABC. Estrenada en 1893 en el Carnegie Hall de Nueva York, es su gran obra escrita durante su estancia en Norteamérica. Adapta a su lenguaje múltiples influencias y, sin renunciar a sus señas de identidad, incorpora la personalidad de la música estadounidense en una síntesis fascinante. También al periodo americano pertenece una de sus mejores piezas para instrumento solista, el Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, op. 104 que se estrenaría tres años después bajo la dirección del propio Dvorák. los aportes más significativos de la tradición musical germana o italiana a las raíces folclóricas checas. De entre sus extensa producción son sus poemas sinfónicos los que destacan de forma categórica, entre ellos El Moldava que forma parte del monumental ciclo sinfónico Mi patria Escrito en tres semanas y estrenado en 1875, su popularidad es tan grande que, en cierta medida, ha eclipsado al resto del ciclo y su carácter descriptivo se va configurando de forma inteligente y etérea. Las mejores orquestas Todas estas obras están perfectamente transcritas en este doble trabajo discográfico, en versiones de referencia, bajo las órdenes de quien ha sido uno de los grandes directores del siglo XX, Herbert von Karajan. Dos orquestas, en la primacía mundial, las Filarmónicas de Viena y Berlín, sirven a esta música como soporte de excepción, a la altura del solista del Concierto para violonchelo un Mstislav Rostropovich en su esplendor. Además, el prestigioso premio Penguin Rosette avaló la grabación de El Moldava Nostalgias y melancolías El tiempo ha convertido esta partitura en una de las principales para este instrumento y en ella el compositor volcó sus nostalgias y la melancolía del recuerdo de su patria. Estrenada en 1876 en Praga, la Serenata para cuerda, op. 22 de Dvorák es una obra de honda evocación poética, escrita en cinco movimientos, y que resulta especialmente fecunda en una invención melódica muy sugerente y plástica. La figura de Dvorák tiene un claro precedente en la de Bedrich Smetana (1824- 1884) claro sistematizador del movimiento nacionalista adaptando