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ABC VIERNES 26 5 2006 Internacional 33 El Senado de Estados Unidos aprueba una salomónica ley de inmigración Tendrá que conciliarse con la de la Cámara Baja, que criminaliza a los ilegales P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Tras limitar a treinta horas adicionales el pasional debate sobre la reforma de la inmigración planteada en Estados Unidos, el Senado federal llegó finalmente a un acuerdo legislativo con suficiente respaldo entre republicanos y demócratas (62 votos a favor y 36 en contra) como para combinar un mayor esfuerzo de seguridad fronteriza, un nuevo programa para la entrada de trabajadores temporales y una ruta para que millones de ilegales puedan eventualmente regularizar su precaria situación. El feroz debate en la Cámara Alta tuvo que superar continuas enmiendas restrictivas como las del senador Jeff Sessions, republicano de Alabama, quien argumentó sobre un aumento pernicioso en el déficit federal al abrir las puertas para que millones de sin papeles puedan acceder a una serie de prestaciones sociales con un coste adicional de hasta 50.000 millones de dólares al año. Argumentos que fueron finalmente derrotados por una mayoría bipartidista encabezada por figuras visibles como los senadores John McCain y Edward Kennedy, quien no ha dudado en calificar la reforma de inmigración como una de las decisiones más trascendentales para el futuro del gigante americano. Con todo, el consenso logrado por el Senado federal no es más que el principio de una batalla adicional y todavía más complicada. Ya que, dentro del sistema legislativo bicameral de Estados Unidos, el texto legislativo de la Cámara Alta debe ser conciliado con la versión aprobada el pasado mes de diciembre por la Cámara Baja. Una alternativa mucho más dura que criminaliza tanto a los inmigrantes ilegales como a las personas que los ayudan, sin contemplar una vía para regularizar a los más de doce millones de inmigrantes ilegales acumulados por la mayor economía del mundo desde la amnistía otorgada en los años ochenta por la Administración Reagan. partido, la Casa Blanca espera desplegar rápidamente en la frontera con México el primer contingente de los prometidos seis mil soldados de la Guardia Nacional destinados a reforzar a los desbordados agentes federales de la Patrulla de Fronteras. Todo este debate ha coincidido con una gira por Estados Unidos del presi- dente Vicente Fox, ya en la recta final de su mandato. El líder de México ha insistido en que ninguno de los países separados por el Río Grande pueden por su cuenta solucionar el problema de inmigración, insistiendo en que el objetivo final debería dar seguridad, legalidad y fluidez a este trafico migratorio. Edward Kennedy EPA Gira de Fox Aunque la versión del Senado cuenta con el respaldo de la Casa Blanca, miembros conservadores de la Cámara Baja han reiterado esta semana de nuevo su oposición ante lo que consideran como una ilegitima recompensa para los sin papeles De poco parece haber servido la reiterada mediación de Karl Rove, gurú electoral del presidente George W. Bush ahora encargado de dirigir la estrategia del Partido Republicano de cara a los comicios legislativos de noviembre. Calendario electoral que está complicando sobremanera las perspectivas de la mayor reforma de inmigración en veinte años. Entre los esfuerzos de la Administración Bush para superar la resistencia del ala más conservadora en su propio