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ABC VIERNES 26 5 2006 Internacional 31 El vicepresidente de EE. UU. podría verse forzado a testificar contra su ex jefe de Gabinete Incómodo recordatorio de las tácticas que se utilizaron para justificar la guerra de Irak P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Dentro del cúmulo de problemas que afronta en estos momentos la Administración Bush, el caso de la espía delatada se está convirtiendo en un incómodo y repetitivo recordatorio judicial sobre las tácticas utilizadas por la Casa Blanca para justificar la guerra de Irak. A la vista de los indicios reunidos en el proceso formulado contra Lewis Libby, el fiscal especial, Patrick Fitzgerald, planteó la posibilidad de utilizar como testigo estrella de la acusación al vicepresidente de EE. UU. Dick Cheney, enfrentándole contra el que fuera su fiel jefe de Gabinete hasta su forzada dimisión el pasado mes de octubre tras ser acusado de falsos testimonios, perjurio y obstrucción a la Justicia. El pronunciamiento del fiscal Fitzgerald, especializado en delitos de co- rrupción política, identifica a Cheney como un testigo lógico para el juicio contra Libby, previsto para el próximo mes de enero. Sobre todo, por las anotaciones atribuidas al vicepresidente sobre una copia del famoso artículo publicado el 6 de julio de 2003 por el embajador Joseph Wilson criticando los argumentos utilizados por la Administración Bush para invadir Irak. Diplomático jubilado al que una semana después del artículo se intentó desacreditar revelando a través de filtraciones periodísticas que su esposa, Valerie Plame, era agente secreta de la CIA. Dick Cheney en un discurso en el hotel Sheraton de San Diego, California del New York Times, instruyendo a su jefe de Gabinete para que salieran a la luz todos los datos relacionados con los reproches formulados por el embajador Wilson. Según las declaraciones prestadas por Libby, su jefe se consideró personalmente agraviado por el embajador Wilson, asunto sobre el que el vicepresidente y Libby mantuvieron múltiples conversaciones. El fiscal Fitzgerald expresó su deseo de utilizar las anotaciones manuscritas de Cheney sobre una copia del artículo de Wilson para demostrar la molesta reacción del vicepresidente y la importancia que sus ayudantes dieron AP Cheney se siente agraviado De acuerdo a los testimonios reunidos con ayuda de un gran jurado, el vicepresidente Cheney se habría molestado notablemente al leer ese alegato contra la guerra en las páginas de opinión a los esfuerzos por refutar ese texto. Con todo, este documento no llegaría hasta el umbral de resultar penalmente incriminador para Cheney, por no encontrarse el nombre de Valerie Plame ni ordenar expresamente la divulgación de su identidad secreta. Junto a estos avances en el sumario contra Lewis Libby, Washington sigue con especial atención la evolución de las pesquisas del fiscal Fitzgerald, que pese a haber invertido tres años en el caso todavía no ha cerrado la opción de procesar a otros altos cargos como Karl Rove, el legendario gurú electoral del presidente Bush.