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ABC VIERNES 26 5 2006 Internacional 29 Rechazado el recurso que pretendía la rehabilitación del Zar ruso y su familia El Tribunal Tverskói de Moscú ratifica el fallo de la Fiscalía General b Los descendientes de Nicolás II Desarticulan en Guinea Ecuatorial un escuadrón de la muerte en la guardia de Obiang EFE MALABO. Miembros de la guardia presidencial de Guinea Ecuatorial, los pretorianos de Teodoro Obiang, y militares en activo son, al parecer, los autores de la muerte de siete personas halladas en diferentes puntos de la capital, Malabo. La Policía ha desarticulado al denominado Grupo de los Plateados (un escuadrón de la muerte que ha asesinado a más de media decena de personas en los últimos días. La operación policial, realizada al comienzo de esta semana, se saldó con la detención de una veintena de personas, entre ellas un hermano del ex embajador de Guinea Ecuatorial en España, José Ela Ebang. El detenido manifestó que el arma que poseía era propiedad de su hermano (Ela Ebang) Hace una semana, la radio oficial guineana informó de que los cuerpos de al menos seis personas habían sido hallados en Malabo decapitados o despojados de sus órganos genitales, globos oculares y lengua lo que atribuyó a un plan criminal macabro y diabólico recurrirán ante el Tribunal Supremo y deben desmotrar que el Monarca, su esposa e hijos fueron fusilados por motivos políticos R. M. MAÑUECO MOSCÚ. Los descendientes de Nicolás II, el último Zar ruso, se han topado con un callejón sin salida en su anhelo de justicia. Resulta que para poder obtener la rehabilitación del Monarca hay que demostrar con pruebas fehacientes que fue fusilado en compañía de su esposa e hijos por motivos políticos. Según el Tribunal Tverskói de Moscú tales pruebas no existen y, por tanto, la Familia Real rusa sólo pudo ser masacrada por delincuentes comunes, no fue víctima de la ola de terror que desataron los bolcheviques tras la Revolución de 1917. El tribunal moscovita se ratificó ayer en el mismo fallo que emitió la Fiscalía General de Rusia el pasado mes de febrero, cuando rechazó la intencionalidad política del magnicidio. Tanto la demanda ante la Fiscalía como el re- curso ante el Juzgado del barrio Tverskói fueron presentados por la Gran Duquesa María Románova, cabeza visible de la Casa Imperial rusa. German Lukiánov, abogado de los Románov, aseguró ayer que recurrirán ahora ante el Tribunal Supremo de Rusia. Sin embargo, es poco probable que progrese este nuevo recurso. La rehabilitación, obtenida en los últimos 14 años por más de cuatro millones de represaliados por el régimen soviético, puede, en el caso de la nobleza rusa, conducir a la exigencia de que sean devueltos bienes y propiedades. En la Prensa rusa aparecieron recientemente informaciones que aseguraban que la Gran Duquesa había pedido la restitución del Palacio de Invierno en San Petersburgo, sede actual del Hermitage, una de las pinacotecas más importantes del mundo. María Románova desmintió tales rumores. Hay también quien ve en la rehabilitación de Nicolás II una puerta abierta a la restauración monárquica en Rusia. Pero lo cierto es que la situación raya el absurdo. El último Zar ruso, su esposa y sus cinco hijos eran prisioneros de un destacamento a las órdenes de un comité de la Guardia Roja de los Urales cuando fueron vilmente ejecutados sin juicio ni defensa alguna. Antes habían sido trasladados desde San Petersburgo a la localidad siberiana de Tobolsk, y fueron a parar finalmente a Yekaterimburgo, en donde fueron recluidos en la casa de un tal Ipátevski, un antiguo ingeniero expropiado por los bolcheviques. Razones de la matanza Los historiadores creen que la decisión de eliminar al Zar y a su familia fue adoptada debido al temor de que pudieran ser rescatados por una unidad de la Guardia Blanca que combatía en las proximidades contra el Ejército Rojo. Uno de los argumentos que esgrimen los Románov para exigir la rehabilitación es la imposibilidad de que nadie se hubiera atrevido a quitar la vida a Nicolás II sin una orden de Moscú. La matanza tuvo lugar en los bajos de la casa Ipátevski el 17 de julio de 1918. El edificio fue demolido por orden de Borís Yeltsin siendo jefe del Partido Comunista de Sverdlovsk (nombre que adquirió Yekaterimburgo durante la época soviética)