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ABC JUEVES 25 5 2006 Cultura 63 Antonio López: Vivo la vida con mucha dificultad; soy muy poco velazqueño El pintor obtiene el premio Velázquez; quedó finalista el brasileño Cildo Meireles b Antonio López (Tomelloso, 1936) conoció la noticia del premio mientras ultima un gran retrato de Madrid, que colgará muy pronto en la Asamblea NATIVIDAD PULIDO MADRID. Como a los buenos artistas- -y él es de los más grandes- las musas (y la noticia del premio) le pillaron ayer trabajando. Y no en un estudio convencional, sino en un Parque de Bomberos, el de de Vallecas. Es una de las ventajas que tenemos los pintores- -dice- podemos trabajar desde cualquier lugar Allí ultima un gran retrato de Madrid, Madrid desde Vallecas para la Asamblea, que entregará el 1 de junio. Es un cuadro de una amplitud inusual para Antonio López. Aparece Madrid, dice el artista, desde el 12 de octubre, a la izquierda, hasta los edificios de la Plaza de Castilla, a la derecha. Casi está todo Madrid. Es el más amplio que he hecho sobre esta ciudad, no sólo por tamaño, sino por intención. Tiene 4 por 2,5 metros. Está lleno de Madrid Lo empezó hace ya unos años, pero lo ha alternado con otros trabajos. El retrato de la Familia Real lo ha aparcado momentáneamente, pero dice que ahora volverá a ponerse con él: A ver si en tres o cuatro meses, sobre finales de año, lo entrego También tiene pendiente un homenaje a las víctimas del 11- M. ¿Está satisfecho de cómo ha quedado el cuadro de la Asamblea? -He hecho todo lo que podido por retratar esa inmensidad que es la ciudad de Madrid. Y lo he hecho con mucho interés, porque me parece fascinante por todo lo que muestra de nosotros, de nuestras virtudes y defectos. ¿Y uno como retrata Madrid, aparte de con el alma? -Madrid no es una ciudad que a mí me guste especialmente, porque, como tantos, pienso que se está haciendo excesivamente grande. Aquí transcurren nuestras vidas. Es una creación nuestra y, desde ese momento, tiene interés para mí. Hace mucho que el arte ya no retrata las cosas que son de nuestro gusto, sino las que están cerca de nosotros y que son verdad, que son reales. Madrid tiene algo sin maquillar, muy humano. Es de las ciudades más humanas que conozco. Estamos retratando entre todos Madrid y la ciudad está saliendo a la medida nuestra. Nosotros somos así: muy poco estéticos y muy verdaderos. ¿Cómo lleva a estas alturas de su carrera recibir premios? -Los premios siempre son una alegría enorme. Desde el primero que te dan cuando eres joven hasta éste. Son la confirmación de que tu trabajo tiene validez para los demás. Es importantísimo. Nosotros trabajamos con muchísimas dudas. No sabes muy bien lo que estás haciendo y en qué medida es útil para los demás. El premio te dice: sigue ade- lante, que lo que estás haciendo nos vale. Es fantástico. Y si, además, el premio se llama Velázquez, pues imagínese... -Sí, el gran maestro a quien usted tanto admira. -Entre las cosas buenas de la vida, una de ellas es la presencia de ese hombre. Aunque hayan pasado tres siglos, sigue estando entre nosotros. Además, es español. Hombres grandes hay en Grecia, en Italia, en Alemania... Pero Velázquez es nuestro, y nos habla de lo mejor de nosotros mismos. Cuando las cosas se ponen oscuras, que se ponen muchas veces, hay que mirar a gente como Velázquez y Cervantes, esas pocas personas que nos muestran cuál es la forma de comportamiento mejor. -Velázquez siempre ha sido un referente en su carrera... -Sí, claro. Es de gran valor lo que su- pone Velázquez como ejemplo. ¿Cuál fue su gran aportación? -Esa mirada más inteligente y más amplia sobre el mundo nuestro. Después de tanto tiempo sigue teniendo actualidad. La suya es una forma de mirar de una profundidad y de una generosidad... Tiene todas las virtudes de la sabiduría la mirada de Velázquez. ¿Sigue con la sana costumbre de pasear por las salas de Velázquez en el Prado? La mirada de Velázquez, profunda y generosa, tiene todas las virtudes de la sabiduría -Claro que sí. Sigo yendo. De vez en cuando necesito ver a Velázquez, casi únicamente a él. Es un pintor y un hombre que está contigo casi permanentemente. Es de las presencias que no quieres que te abandonen. -El jurado dice, entre otras cosas, que usted es clásico en su concepción de la pintura, en sus cánones y composición ¿Está de acuerdo? -No sé. Todos somos modernos, de ahora mismo. El concepto de clásico imagino que tiene que ver con algo que va más allá de la inmediatez de los sucesos de las cosas. Algo que tiene consistencia y cierta profundidad. Yo lo entiendo así, no me molesta absolutamente nada. ¿Pero no asusta que le consideren a uno clásico en vida? -Yo me considero muy poco clásico. Me considero muy batallador, un hombre con todos los conflictos de nuestra época. Vivo la vida con muchísima dificultad. En ese sentido no soy nada clásico. Soy muy poco velazqueño. ¿Por qué? -Porque Velázquez es un hombre muy poderoso, además de inteligente. Es el león en la selva. ¿Y usted qué animal sería? -No un animal de vida demasiado fácil. Antonio López, ayer tras conocer la noticia, en el Parque de Bomberos de Vallecas VÍCTOR INCHAUSTI Hunde sus raíces en la más pura tradición realista española ANTONIO VILLARREAL MADRID. Carmen Calvo compareció en el Ministerio de Cultura, junto a algunos miembros del jurado, minutos antes de las cinco de la tarde, para hacer público el fallo del premio Velázquez. Además de los 90.000 euros de dotación, incluye una beca de 30.000 euros y un año de duración para el artista de menos de 35 años que Anto- nio López elija. El jurado, compuesto por Miguel Zugaza, Ana Martínez de Aguilar, Lisette Lagnado, Inés Katzenstein, Alicia Chillida, José Miguel Ullán, José Lebrero, Teresa Velázquez, Carlos Zurita, José J. de Ysasi- Ysasmendi y Julián Martínez, como secretario, estuvo presidido por Ramón González de Amezúa, quien alabó al único pintor realista entre tantos abstractos destacando su lentísimo y extraordinario perfeccionismo El jurado subrayó que la obra de Antonio López hunde sus raíces en la más pura tradición realista española, siendo la obra de Velázquez uno de sus referentes fundamentales por su solidez pictórica y su verosimilitud. Antonio López es clásico en su concepción de la pintura, en sus cánones y composición. Le interesa la realidad, los objetos y los sucesos de la vida cotidiana, dotándolos de un personal sentido poético que le ha valido el reconocimiento internacional. Está considerado como el padre de la escuela realista madrileña y su estilo ha influido en generaciones más jóvenes