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ABC JUEVES 25 5 2006 Cultura 61 Soy un fetichista y el premio Mariano de Cavia es algo vertiginoso. Me da vértigo -Durante la misa los cardenales tuvieron que sostener sus ropas para que no volaran. La última imagen del día fue la de ese viento desatado y el cielo repleto de periódicos. Roma se llenó de hojas de periódicos y el viento debió escarbar en los basureros para elevar esos centenares de palabras. ¿Vivir esos días le marcó? ¿Para un escritor de periódicos como usted fue algo distinto a todo lo que había experimentado hasta entonces? -Día a día fue un cúmulo de circunstancias felices: el contacto con los peregrinos, las entrevistas que me concedieron Navarro Valls- -que es el hombre que más sabe del Vaticano junto al cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, que fue secretario personal de Wojtyla- los cardenales Herranz y Bertone, el presidente del Senado italiano, Marcello Pera... ¿Qué supone el premio para un fetichista literario como usted? -Es el premio con el mejor elenco de grandes de la literatura española, algunos de ellos maestros míos- -como González- Ruano o Gabriel Miró- -y otros que forman parte de mi genealogía- -Nieva, Arrabal, Gimferrer- Y, por supuesto, es el premio de ABC. Mi carrera literaria está unida a ABC. Mi lema podría ser: Semper fidelis Me siento muy unido a ABC. El Cavia ha sido desde siempre un sueño ornamental. Soy un fetichista de muchísimos de los que lo han cosechado. Es algo vertiginoso. El Cavia me da vértigo. Permítame que le cuente una cosa que me ha sucedido cinco minutos después de que me comunicaran que había resultado ganador. La noticia aún no había trascendido y de repente alguien me llama desde un periódico digital para preguntarme: ¿Es verdad el rumor que circula de que la empresa Vocento ha decidido prescindir de su colaboración o que usted se va a ir a otro periódico por desavenencias con la dirección de ABC? ¡Imagínese cómo me pudo sentar eso con el subidón de adrenalina por el momento gozoso del Cavia! Esa llamada digital obedece a una campaña de difamación que circula contra ABC. Y en estos casos reivindico el editorial que publicó ABC tras la proclamación de la II República, de plena vigencia: Nuestra fe y nuestros principios no se los lleva el huracán de pasiones que ha turbado tantas conciencias y ha extraviado a una gran parte del pueblo, sumándolo (creemos que pasajeramente) a esa otra porción que en toda sociedad propende a la rebeldía con los peores instintos, y sobre la que no se ha laborado jamás una política honrada Yo creo que cuando ABC está siendo difamado y calumniado, esas palabras tienen un nuevo sentido: ABC también puede decir que seguiremos y permaneceremos donde estábamos Para mí el Cavia es la mayor alegría literaria de mi vida. El más deseado. Es como entrar en el panteón de fantasmas benéficos que me han marcado como lector. PREMIO LUCA DE TENA Oriana Fallaci es una de las leyendas del periodismo internacional. Camino de cumplir los ochenta años y enferma de cáncer, su combatividad y la inquebrantable defensa de sus ideas la convirtieron en los años sesenta y setenta en un auténtico referente Oriana Fallaci, rabia y orgullo para un periodismo rebelde e implacable TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN SOTELO MADRID. Camina ya por los finales de la setentena, pero hace treinta y cuarenta años era la periodista más célebre y admirada, incluso amada, no sólo en Italia, su patria, sino de Europa a América y desde Asia hasta África. Recorrió con valor todos los puntos en los que la guerra aniquilaba a seres humanos (por ejemplo, Vietnam) y entrevistaba sin concederle la más mínima tregua a la mentira a personajes como el Negus, Kissinger, el Sha, Indira Gandhi, Willy Brandt... en un etcétera que dejaba a los poderosos, a través de sus propias palabras, desnudos frente a la Historia. La rabia y el orgullo dominaban el periodismo rebelde y comprometido con el que se había aliado, aunque, en 2002, esas dos inmensas palabras- -rabia y orgullo- -le sirvieran para titular un libro en el que, impulsada por el infierno del 11- S en Nueva York- -ciudad donde reside parte del año, otras temporadas las pasa de incógnito en la Toscana- se convirtió no ya en enemiga de los terroristas árabes, sino en alguien que ataca sistemáticamente al Islam. Hacía tiempo que se refugiaba en el silencio- -lleva años conviviendo con un cáncer- El acto terrible que derribó las Torres Gemelas la indujo a escribir con la pasión que la caracteriza. Dijo: Hay momentos en la vida en los que callar se convierte en una culpa y hablar en una obligación. Un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del que uno no se puede evadir Y añade: Yo no me hago la valiente: yo soy valiente Así que va a por todas, aunque hubiese elegido el autoexilio y el silencio. Algo que, por otra parte, negó tras el 11- S, cuando confesó que llevaba años con una novela a la que llama Mi niño pero que no pudo continuar el 12- S, tal era la pestilencia de la muerte de tantos inocentes. Declara que tiene valor en la paz y en la guerra, con la derecha y con la izquierda Oriana Fallaci, en una imagen tomada en 2002 AP Reconocimiento a una brillante trayectoria Instituido en el año 1929, el premio Luca de Tena reconoció durante décadas la excelencia de los artículos sin firma. Desde 2001 se destina a premiar la trayectoria profesional de grandes periodistas. El primer galardón lo obtuvo el maestro de periodistas Indro Montanelli, y en esa línea de importancia se encuentra la italiana Oriana Fallaci. Es conocido su desinterés por este tipo de distinciones, alguna de las cuales ha rechazado públicamente. El Jurado del premio Luca de Tena era consciente de esta circunstancia, pero con independencia del propio criterio de Oriana Fallaci ha considerado que su brillante bagaje profesional en el periodismo debía ser reconocido con este galardón que han recibido, además de Montanelli, Jean d Ormesson, Antonio Mingote, Alejandro Junco y José Antonio Saraiva. Fuerte carácter Lo demostró ya con diecinueve años. Dos antes había comenzado a trabajar como reportera en un diario de su ciudad natal, Florencia. Un buen día la obligaron a escribir falsedades sobre un mitin del comunista Palmiro Togliatti, mentiras que ni siquiera tenía que firmar. Escandalizada- -tiene un fuerte carácter- contestó que no escribiría. Entonces, el director del diario- un demócrata seboso y engreído -la informó de que los periodistas eran mercaderes de pala- bras obligados a escribir las cosas por las que se les pagaba. No debe escupirse en el plato en el que se come sentenció. Oriana respondió: De ese plato coma usted, porque yo prefiero morirme de hambre Fue despedida. Ella, no obstante, siguió pensando que la palabra escrita influye sobre los pensamientos y las acciones de la gente más que las bombas. Y esa responsabilidad no se ejerce a cambio de dinero Autora de diversos libros, hizo una incursión en su vida privada en Carta a un niño que no llegó a nacer (1975) Oriana se había casado con el revolucionario y poeta griego Alekos Panagoulis, de quien se enamoró al entrevistarlo a su salida de la cárcel en la que estuvo por intentar asesinar a Georges Papadopoulus. Los títulos más recientes son El Apocalipsis -ataque a los matrimonios entre homosexuales- -y La fuerza de la razón -enfrentamiento entre civilización árabe y cristiana- Se marchó de Italia porque los ideales de su tierra yacían en la basura La mente de Oriana vaga ahora por un mundo que podría decirse que le asquea. Se puede estar o no de acuerdo con ella, pero nadie puede negarle la difícil virtud de no haber mercadeado con la palabra.