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ABC JUEVES 25 5 2006 Internacional 31 Cómo evitar una guerra civil palestina Abbas propone a Hamás que se una a la OLP y asuma el plan árabe de Beirut que reconoce a Israel b La Policía del Gobierno islámico se subordinaría a las Fuerzas de Seguridad de Abbas, y Hamás aceptaría los acuerdos suscritos por la ANP con Tel Aviv JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Mahmud Abbas sabe que la salida negociada en el sempiterno conflicto de Oriente Próximo tiene las horas contadas. La victoria democrática de Hamás en las elecciones legislativas palestinas del pasado 25 de enero aceleró la partida de ajedrez en el complejo tablero de la región más convulsa del planeta. Abbas lo tiene claro: Israel juega con las piezas blancas, está en una posición muy ventajosa, tiene el jaque mate a su alcance en apenas una decena de movimientos, el tiempo corre a favor de Tel Aviv, y el árbitro, EE. UU. como ha vuelto a quedar de manifiesto en Washington durante el encuentro entre Bush y Olmert, está inclinado hacia Israel. Así las cosas, y para intentar lograr unas tablas milagrosas, nunca una victoria siquiera pírrica, Abbas se vuelve hacia el Gobierno palestino de Hamás para urdir una estrategia que le salve de la derrota segura. Fuentes cercanas al diálogo nacional inaugurado ayer en Gaza y Ramala por las distintas facciones palestinas, con Al Fatah y Hamás a la cabeza, aseguraron que la oferta del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, al jefe del Ejecutivo, Ismail Haniyeh- -que volvieron a hablarse a través de videoconferencia- consta sólo de tres puntos, los tres muy importantes. Los detalles vendrían después. Un palestino herido ayer en un enfrentamiento con las tropas israelíes es tratado en el hospital de Ramala REUTERS Los tres puntos de la propuesta El primero es la integración plena e inmediata de Hamás en el seno de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Una idea que se ha manejado en el pasado, pero que había quedado un tanto aparcada por la victoria de Hamás en las elecciones y por la despiadada lucha interna que se ha desatado por el poder entre los dos principales grupos palestinos. De ese modo, Hamás asumiría la posición de la OLP respecto de las negociaciones con Israel así como todos los acuerdos del pasado firmados entre ambas partes. Como segundo punto, Abbas le exige a Haniyeh que, por el bien de los palestinos de a pie que sufren una crisis humanitaria de importantes proporciones, Hamás acepte la iniciativa árabe de Beirut, presentada por Arabia Saudí en el año 2002. Ésta incluye el reconocimiento a Israel de todos los firmantes y el establecimiento de relaciones diplomáticas, a cambio de que Tel Aviv acepte negociar un acuerdo de paz basado en las fronteras de 1967. Tercero de los puntos en cuestión: la integración de la controvertida Policía de Hamás. Desde su despliegue en Gaza se suceden los enfrentamientos, ayer con un alto funcionario de la segu- ridad muerto y otros cuatro agentes heridos en el sur de la Franja, además de la muerte de un militante del brazo armado de Hamás. Israel, que no permanece al margen, ordenó una incursión en Ramala que se cobró las vidas de otros cuatro palestinos. Ante la oferta, por supuesto, Hamás haría una declaración pública, con luz y taquígrafos, en la que se compromete a mantener la tregua abierta hace 15 meses para los próximos años y renuncia a la violencia. La entrega de las armas es un asunto más complicado. Lejos de las intenciones de Hamás Ninguno de los tres puntos entra en principio en los planes de Hamás, pero el Gobierno palestino y el grupo que lo apoya son conscientes de que las piezas negras están casi desnudas en el tablero de ajedrez y a punto de comerse entre ellas mismas antes siquiera de plantear batalla a las blancas. De fracasar el diálogo iniciado ayer, y que debe durar varios días con sesiones continuas en Ramala, Gaza y El Cairo (para que pueda participar la dirección de Hamás en el exilio) se podría producir un estallido de violencia generalizado, algo que en principio no quieren ni Al Fatah ni Hamás. Tampoco aceptan, ni unos ni otros, las declaraciones realizadas la víspera desde Washington por Ehud Olmert, apoyadas en su conjunto por el presidente Bush. En la opinión de ambos, tales declaraciones sentencian a la ya difunta Hoja de Ruta, hacen imposible la creación de un Estado palestino justo y viable y amparan la creación unilateral de las nuevas fronteras de Israel. Alfil come peón... Jaque mate.