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16 Nacional LUCHA CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL JUEVES 25 5 2006 ABC Los centros de internamiento (CIE) canarios están al límite de su capacidad; ABC fue testigo de la saturación en que se encuentran las instalaciones que acogen a los inmigrantes durante su visita a Barranco Seco, en Gran Canaria En colchones por los suelos TEXTO: ERENA CALVO LAS PALMAS. Once y media de la noche. El patio del centro de internamiento de Barranco Seco sigue lleno. Algunos inmigrantes apuran los últimos minutos antes de que los agentes que se encargan del turno, apenas cinco, les llamen para subir a las habitaciones. Es la hora del descanso para los cerca de 300 subsaharianos que acogían en ese momento (ayer se había reducido casi en dos centenares) las instalaciones grancanarias, situadas en lo alto de una colina de la capital de la isla. De estilo colonial, era la antigua prisión provincial; y en 1988 se reconvirtió en centro de internamiento. ¡Vamos, vamos! exclama alzando la voz uno de los policías dirigiéndose a ellos. Uno a uno van saliendo del patio, en fila india, muy ordenados. Son tranquilos, disciplinados y muy educados asegura el agente por los pasillos del centro. Sin embargo, reconoce que la mayoría son jóvenes y comprende que algunas veces no cumplan estrictamente las normas y armen un poco de ruido en las habitaciones Massa Sangaré (nombre ficticio) de los más pequeños del grupo es muy inquieto Mientras el agente lo describe, este malinés, de unos veintitrés años, se desmarca de la fila y se acerca. Llegó a Gran Canaria hace menos de una semana, y ahora, se lamenta, se ve encerrado entre cuatro paredes. Salió desde un punto de la frontera entre Mauritania y Senegal, reconoce, y tardó en alcanzar las costas canarias entre cinco o seis días. Cuando se le pregunta por los barcos nodriza, dice que no con la cabeza y dibuja en un cuadernillo un cayuco, como los que arriban casi a diario a las costas canarias desde hace cinco meses. Para conseguir el billete hacia una nueva vida tuvo que trabajar mucho para reunir los 1.500 euros (1.000.000 francos CFA) que le demandaban para reservarle un hueco en la embarcación. El viaje no fue fácil. Pasó hambre, sed, calor, frío, miedo... Pero lo volvería a hacer. De momento, mereció la pena no lo da todo por perdido. Se pregunta si no acabará en otro punto de España, como alguno de sus compatriotas. Quiere conseguir dinero para su familia, y que se sientan orgullosos de él. En África no hay oportunidades Antes de reincorporarse a la fila, que no ha terminado de pasar, señala una máquina de comida, dice tener hambre. No es el único. Se les proporcionan tres comidas al día, pero son chicos jóvenes y fuertes, que han invertido muchas energías; no es que se descuide este aspecto, pero necesitarían más sustento, es lógico El trabajo en Barranco Seco es duro. Mientras los más rezagados terminan de retirarse, los cuatro policías que ha- cen el turno, más uno que está de prácticas y nos ayuda organizan los documentos de los inmigrantes. Cuando entran en el centro les entregan unos formularios con sus derechos, y rellenan una ficha con su nombre, procedencia, idioma y edad Estos derechos contemplan que sean informados de su situación; el respeto a su vida, su integridad física, y su intimidad; recibir asistencia médica; y ser asistidos por los servicios sociales del centro. También se les reconoce su derecho a ser representados por un abogado. Sin embargo, algunas organizaciones, como la Comisión de Ayuda al Refugiado (Cear) denuncian que no se cumple el derecho de asilo, y que no les informan de las posibilidades de esta figura, que evita que los indocumentados tengan que regresar a su país si por ello pueden correr peligro sus vidas. El problema en muchos casos es la falta de medios. Vamos a destajo se quejan también los agentes. Necesitaríamos mucho más apoyo; que reforzasen los turnos con más policías Este pasado fin de semana la Confederación Española de Policía (CEP) reclamaba 1.500 efectivos más para todo el archipiélago, para colaborar en todas las tareas derivadas de la llegada de inmigrantes a las costas canarias durante este año, que ya sobrepasa las 7.000 personas. Los inmigrantes internados en Gran Canaria han aumentado para descongestionar la saturada situación de los centros tinerfeños; hace unos días incluso se reabrió el acuartelamiento militar de La Isleta, donde no nos dejan entrar para controlar las condiciones en que están los internos Los militares nos cierran el paso, y sólo nos dejan entrar si pedimos un permiso, para que puedan tener a punto los preparativos nos dicen Una sonrisa, al traspasar el umbral En África no hay oportunidades Los inmigrantes que están en estos momentos en Barranco Seco llevan aquí dos o tres días, y ahora mismo llegará otro grupo con decenas de indocumentados que estaban detenidos en la comisaría de Maspalomas al sur de la isla. Es cierto. A las doce de la noche aproximadamente la expedición de subsaharianos accede al centro custodiada por dos agentes. Sus semblantes, serios, transmiten valentía y agotamiento. Qué tal saluda uno de ellos, muy joven, mientras nos dedica una sonrisa al traspasar el umbral. Ya están todos en las habitaciones, los organizamos como podemos El centro dispone de 138 plazas repartidas en tres plantas, poco sitio para tanta gente Ponemos colchones en el suelo para que quepan todos A la falta de espacio se añade que hay unas trece internas en la planta de mujeres, con capacidad para 36, con lo que hay 23 plazas que no podemos aprovechar porque no podemos dejarles dormir juntos Tampoco salen juntos al patio. El contacto entre ambos sexos se limita mucho. Los hombres tienen unas cuatro horas de patio, dos por la tarde y otras tantas por la mañana. Las mujeres disfrutan de la mitad de tiempo de esparcimiento; son las normas Unas normas que, critican los agentes, no se cumplen en determinados casos. Muchos puntos de la Ley se están vulnerando, aseguran. La mayoría de los internos procede de países de habla francesa, y conocen este idioma además de su dialecto Muchos compañeros no pueden comunicarse con ellos, y así es complicadísimo hacerles entender las cuestiones más sencillas El trabajo en Barranco Seco es duro se quejan los agentes que hacen el turno de noche, apenas cinco No se han destinado asistentes, médicos o enfermeras al centro las 24 horas del día, como señala la Ley