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ABC MIÉRCOLES 24 5 2006 69 Las gentes del teatro se manifestarán el próximo 5 de junio contra el cierre del Albéniz Muti y Verdi levantarán el telón del nuevo Teatro- Auditorio de San Lorenzo de El Escorial 59 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE CANNES La UE impulsa la difusión del cine europeo Los ministros europeos de Cultura adoptaron ayer la Declaración de Cannes en favor de una mejor difusión del cine europeo en el mundo. Nuestras películas tienen dificultades para viajar. Hay que unirse para hacer añicos esa cadena y traspasar las fronteras afirmó Viviane Reding, comisaria europea de la Sociedad de la Información. Firmada por trece ministros de Cultura, el documento subraya que películas y obras audiovisuales reflejan con fuerza las identidades nacionales y la riqueza de culturas. Europa debe apoyar y reforzar su economía y transmitir y promover sus valores en el respeto de los acuerdos internacionales Además, se aprobó ayer la Carta Europea del Cine en Línea, que ilustra el consenso del sector a favor del fomento de mercados lícitos para la distribución y venta de películas en internet. El director, junto a los actores Cate Blanchett, Rinko Kikuchi y Gael García Bernal AFP Iñárritu se atreve con Almodóvar Babel un magnífico y denso puzle sobre los antídotos de la incomprensión b Esta edición estaba necesitando ya con urgencia una gran película para enaltecer y competir contra la de Almodóvar. Y llegó ayer Babel del insondable director mexicano Alejandro González Iñárritu, una auténtica y absoluta pasada E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. El mexicano Alejandro González Iñárritu, director de las fabulosas y espesísimas Amores Perros y 21 gramos trajo ayer al concurso su nueva película, Babel y así a botepronto da la impresión de que lo hizo por dos motivos: el primero, despabilar al personal, que se encontraba desde hace días blandorro y macilento como un boquerón pasado de vinagre con tanto cine mal emanado, y el segundo motivo, pues para darle vidilla a la competición, para fajarse con Pedro Almodóvar, para darle sentido e importancia a ganar la Palma de Oro, para que haya al menos (y ojalá que salgan más) dos títulos capaces de sujetar con fuerza y merecimiento el gran premio de este año. A partir de una historia de ese portentoso fabulador que es Guillermo Arriaga, Iñárritu consigue ensamblar milagrosamente cuatro situaciones ligadas íntimamente en lugares tan distantes co- mo Marruecos, Japón y la frontera entre Estados Unidos y México, aunque con ello nos quiera decir, no lo pequeño que es el mundo, sino lo canijo que lo hacemos nosotros, las personas, incapaces de entender a nadie ni hacernos entender por nadie, solos, incomunicados, aislados, desamparados y a la espera de que el de enfrente abra, aunque sea durante un solo instante, las compuertas de su entendimiento (su comprensión, en el sentido más amplio) y en ese momento encontremos la palabra justa o el lenguaje indicado para que prenda algo allí. Como en todo el cine anterior de González Iñárritu, Babel exprime todas las posibilidades espaciotemporales que le ofrece el cine a una narración, y le procura esa complejidad de ordenarlas por causas y efectos, por fuentes y por impactos: unos niños disparan accidentalmente a una turista americana en el desierto marroquí y una joven japonesa, sordomuda, sufrirá el impacto de la soledad y la incomunicación... un matrimonio que ve cómo se desvanece poco a poco la puerta por la que pasan el uno al otro, tratan de buscarla en unas vacaciones por la soledad del desierto marroquí; entre tanto, la fatalidad y la imprudencia pone a unos niños americanos en la situación insólita de atravesar esa franja de desierto que separa México de los Estados Unidos, la legalidad de la justicia, la vida de la muerte... Una situa- ción incomprensible y trágica cuyos antípodas (o viceversa) no se encuentran en Australia, sino en ese mismo punto y esa misma situación: niños mexicanos en ese mar picado de arena, pero ya es una situación comprendida y cotidiana. Babel nos permite estar en lo alto de la torre y asistir al lío de lenguajes, a tantas circunstancias y situaciones en las que las líneas de comunicación entre los personajes están cortadas. No hay cobertura. El guión, un bordado No hay línea. Se ha caído la red. Una mujer mexicana y unos policías fronterizos; una sordomuda japonesa y el resto del mundo; un americano desesperado, porque su mujer se muere y unos americanos temerosos, porque están en tierra extraña; unos niños que juegan con un fusil que no es de juguete... Y el estilo de Iñárritu nos obliga a vivir todo eso al chasqueo de sus dedos de cineasta, mezclándonos la tortura de situaciones de infinita incomprensión con el placer secante de percibirlas: Iñárritu nos mezcla la tortura de situaciones de infinita incomprensión con el placer secante de percibirlas ¡Dios... Escucháos durante un instante! El guión de Arriaga es, desde luego, un bordado, una precisa tela en la que cada instante y cada sentimiento están tramados; pero, la película es mucho más, es majestuosa, cada música, cada tramo, cada modo de tomarle la cámara el pulso a la historia... Y tan es así, que Iñárritu mezcla actores tan profesionales y profesionalizados como Brad Pitt, Cate Blanchett o Gael García Bernal, con otros que no lo son y hasta que ni siquiera han visto nunca una cámara... pues sorprenderá ver cómo no hay ni el menor escalón entre ellos, ni en el tono, ni en la fuerza, ni en la masa dramática que manejan y expresan... Y se nos ha ido el oremus con este Babel y todavía habría que dedicarle un espacio mediano a la porquería de película francesa que también se nos echó ayer, una titulada Flandres dirigida por Bruno Dumont, que ya tuvo éxito y premios aquí con L humanité La nueva es algo para tomarse tiempo en explicarlo, con unos personajes absurdos y unos hechos caprichosos y fatuos, aunque con unas inmensas ganas de aparentar provocación mediante el tópico sistema del sexo insensato y la violencia desatada y sin venir a cuento. Incluso se inventa una guerra para llevar allí a los protagonistas; una guerra esperpéntica y ridícula, como tramada por esos guionistas chistosos de las teleseries españolas, pero que introduce unas cuantas imágenes intolerablemente burras sólo para darse una importancia y una trascendencia que está muy lejos de tener. El tío resulta, muy, muy en chunga, un cruce desatinado entre Kiarostami y Spielberg.