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46 Madrid MIÉRCOLES 24 5 2006 ABC Soy inocente, y lo voy a demostrar El presunto asesino de Costa Polvoranca declaró ayer en el nuevo juicio b Cada vez que me miraba yo no me acobardaba, le mantenía la mirada, y entonces él bajaba la cabeza confesó Filomeno, padre de Ndombele CRISTINA ALONSO MADRID. Filomeno y Paulina, los padres del congoleño Ndombele Augusto Domingos, llegaban ayer por la mañana a la Audiencia Provincial de Madrid con una mezcla de cansancio y esperanza, y con los ojos vidriosos. Estamos un poquito nerviosos, pero bien declaraba Filomeno momentos antes de entrar a la sala en la que se encontrarían, de nuevo, cara a cara con el presunto asesino de su hijo. Aquí estamos, a la expectativa. La madre está destrozada, y el padre lo lleva lo mejor que puede explicaba un íntimo amigo de la familia. Segundos después, los nervios vencían a Paulina: su cuerpo empezó a temblar, sus piernas le fallaron y tuvo que ser auxiliada por sus más allegados. Cuando Paulina ya se había recuperado, un hombre de más de dos metros de altura, de buena presencia, rubio, con gafas y vestido con un traje gris, a juego con su corbata, entraba en la sa- bardaba, le mantenía la mirada, y entonces él bajaba la cabeza El culpable, un muerto Pablo se tiró sobre Ndombele y yo le sujeté, pero se tiró otra vez contra él diciendo: lo apuñalo, lo apuñalo José David señala a Pablo G. S. con el que Ndombele discutió aquella noche, como el más factible asesino del adolescente. Pablo G. S. fue hallado muerto de un tiro en la cabeza al día siguiente del crimen, por lo que la verificación de tal hipótesis es, cuanto menos, compleja. No he matado a nadie en mi vida y me están juzgando por segunda vez por estos hechos. ¿Qué justicia es ésta? manifestó el acusado, visiblemente alterado. La fiscal mantiene, sin embargo, que Pablo entró en el bar donde trabajaba José David y salió acompañado de varias personas, entre ellas el acusado, quien asestó dos puñaladas al menor sin mediar palabra. Tres preguntas muy concretas, por parte de su abogada, Ana Ruiz Vellilla, pusieron punto y final a la declaración de José David: ¿Tiene usted algo en contra de las personas de raza negra? -No. ¿Apuñaló usted a Ndombele? -Nunca. ¿Se considera usted inocente? -Por supuesto que soy inocente, y lo voy a demostrar. Hoy declararán dos de los testigos que presenciaron los hechos: la que era novia de Pablo y un amigo de Ndombele. La abogada del presunto asesino (de espaldas) en primer término la con paso inseguro, agachándose al traspasar el marco de la puerta, no sin antes dar los buenos días a los que se congregaban en los pasillos. Era José David Fuertes, quien presuntamente asestó dos navajazos hace casi cuatro años a Ndombele, de 16 años, en el polígono de Costa Polvoranca (Alcorcón) causándole la muerte. El fallecido, que en paz descanse, y sus amiguitos llevaban tiempo dando CHEMA BARROSO problemas. Eran chicos muy conflictivos Ésta fue una de las frases que pronunció el acusado durante su declaración y que hizo a algunos amigos de la familia revolverse en sus asientos. Antes, durante un descanso, sus más cercanos ya se habían quejado de la insolencia que mostraba el ex vigilante al mirar fijamente y en varias ocasiones a la tribuna, en especial a Filomeno: Cada vez que me miraba yo no me aco-