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44 Madrid MIÉRCOLES 24 5 2006 ABC Vecinos de Moratalaz, atemorizados ante la ola de secuestros exprés que sufren La banda asalta a punta de pistola a las víctimas y las retiene durante horas C. H. MADRID. Una banda de suramericanos tiene atemorizados a buena parte de los vecinos del barrio de Moratalaz. Cuatro de ellos, según la Jefatura Superior de Policía, han sufrido el violento asalto de estos delincuentes. Fueron retenidos e intimidados con armas. Les robaron objetos de valor y el dinero de las cuentas. Una de las víctimas, que prefiere guardar el anonimato, fue asaltado la madrugada del pasado día 10. Venía de trabajar, a las cinco de la madrugada- -relató a ABC- Entré en el garaje para aparcar en mi plaza y vi que los fluorescentes estaban fundidos. Como por la mañana ya habían asaltado a otro vecino, me fui directamente al ascensor. Oí unos pasos, me giré y vi a cuatro jóvenes, de unos 20 años y suramericanos, con gorras, portando pistolas y machetes Se temía lo peor. Me quedé junto a la pared- -continúa- Me dieron con la pistola en la cabeza y una gran paliza. Luego, me metieron en el maletero y me quitaron las tarjetas de crédito; al pedirme el pin les dije que no me acordaba, porque estaba muy nervioso, y empezaron a gri- tar: ¡Si no nos lo das, te matamos! Mientras que le sacaban 1.200 euros de la cuenta, dos de los asaltantes se quedaron reteniéndole en el coche. Además, le sustrajeron todo lo que llevaba de valor encima: unas gafas graduadas valoradas en 500 euros, la alianza... En total, casi 4.000 euros. Estuvo una hora en cautiverio. Cuando dijo que le faltaba el aire, no tuvieron nada mejor que hacer que tirarle agua encima. Mi mujer- -añade- -me llamó diez minutos antes de que esto ocurriera. Al pasar el tiempo, extrañada, me volvió a llamar, y el móvil estaba fuera de cobertura. Avisó a la Policía, pero le respondieron que yo estaría de copas por ahí. Ella dijo que yo no bebo, y que debían de haberme secuestrado Así fue como la esposa, aterrorizada, bajó al garaje y se encontró a su marido en medio de un charco de sangre. Hubo que darle varios puntos de sutura en la cabeza, entre otras atenciones sanitarias. Tuve tanto miedo, que llegué a despedirme mentalmente de toda mi familia cuando estaba dentro del maletero reconoce el vecino agredido. La víctima sabía que volverían a hacerlo: ¡Jodido viejo, aquí hay mucho carro, mucho chollo! decían los delincuentes. Y volvieron. Y tanto. En total, además de los dos golpes en la calle de Luis de Hoyos Sainz, 190, han cometido otros en Valdebernardo, 24. La noche del pasado lunes se produjo el quinto y último. Según Jefatura, son cuatro robos en total. En un mismo día tuvieron lugar dos secuestros en el bloque 140, pero varios días después también secuestraron a otros dos en el de al lado indicó a Ep Eloísa, una residente de la zona. El primero tuvo lugar el día 9. Eran las ocho menos cuarto de la mañana. Aquel día, Alejandro, uno de los vecinos de la urbanización, entraba en el garaje de su bloque de viviendas para coger el coche y marcharse a trabajar, indica Efe. De repente, tres sujetos le asaltaron con un cuchillo, que le colocaron en el cuello, y dos armas de fuego. Tumbado, con las manos atadas con cinta adhesiva, le metieron en el maletero de su propio vehículo. Le robaron la cartera, el pasaporte, el móvil y varias tarjetas de crédito. Obligado a entregarles el pin de la cuenta corriente, le quitaron 700 euros. Estuvo retenido durante unas cuatro horas. La víctima declaró que le pusieron una pistola en la frente; el que llevaba el cuchillo estaba bastante nervioso El garaje, medio vacío Las primeras investigaciones apuntan a que se trata de un grupo de jóvenes colombianos. El pánico más evidente se ha instalado entre los vecinos de esta zona de Moratalaz, muy cercana al barrio de Valdebernardo (Vicálvaro) Por ello, los presidentes de las comunidades de vecinos de la calle de Luis de Hoyos Sainz han convocado para mañana una reunión en la que pretenden aprobar la contratación de seguridad privada para sus garajes. Mientras, las plazas de estacionamiento están casi todas sin ocupar. Tampoco bajan a los trasteros. Hay mucho miedo en este vecindario de profesionales de clase media. Por el momento, aún no se han producido detenciones.