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40 Internacional MIÉRCOLES 24 5 2006 ABC El Pentágono ve a Pekín como una amenaza militar a largo plazo b El Departamento de Estado con- sidera que el régimen de Pekín tiene mayor potencial que cualquier otra nación para competir militarmente con EE. UU. ABC WASHINGTON. El desarrollo militar de China y el acelerado ritmo de modernización de sus fuerzas estratégicas pueden convertir al país asiático en una amenaza a largo plazo para Estados Unidos, advirtió ayer el Pentágono. En su informe anual al Congreso, el Departamento de Defensa mantiene que la habilidad de China en sustentar poder militar a distancia es limitado, pero tiene mayor potencial que cualquier otra nación para competir militarmente con los Estados Unidos. La modernización de la fuerza nuclear estratégica china, la capacidad de negar acceso por tierra y mar y las emergentes armas ofensivas de precisión, tienen el potencial de plantear amenazas creíbles a fuerzas militares modernas que operen en la región señala el documento, informa Afp. Según un estudio de Pricewaterhouse Coopers, China es la economía más rápida y creciente del mundo, y podría superar a Estados Unidos antes del año 2050 convirtiéndose así en la mayor economía del mundo. Así lo ha manifestado en Shanghai John Hawksworth, director de la unidad macroeconómica de Pricewaterouse Coopers con sede en Londres y autor del informe. Aunque se espera que el crecimiento de China reduzca su actual tasa, sobrepasará a Estados Unidos antes de 2050 basándose en la paridad de poder adquisitivo, añadió Hawksworth. La economía de China ha crecido un 10,2 por ciento en el primer trimeste de 2006, tras alcanzar un 9,5 por ciento el año pasado. Angela Merkel, junto a un retrato del Papa Benedicto XVI, durante su entrevista con el obispo chino Aloysius Jin Luxian EPA Merkel pierde contratos en China al interesarse por los derechos humanos La canciller alemana, preocupada por la falta de libertades religiosas gigante asiático trenes de alta velocidad por 300 millones de euros, pero fracasan las negociaciones para construir una línea de 3.369 millones PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Ya lo dicen los empresarios: si quieres hacer negocios en China, no hables mal del régimen comunista y no menciones la falta de libertades ni la violación de los derechos humanos Quien no parece haber escuchado este consejo es la canciller alemana Ángela Merkel, que ayer concluyó su visita al gigante asiático. Tras su paso por este país como ministra de Medio Ambiente en 1997, la nueva jefa de Gobierno germana llegó a Pekín el lunes en un viaje oficial que tenía un claro contenido económico. b Siemens vende al Así lo indicaban la delegación de 40 empresarios que la acompañaban y la presencia en la comitiva de los titulares de Finanzas, Michael Glos, y Transportes, Wolfgang Tiefensee. De hecho, uno de los puntos clave de las reuniones con las autoridades chinas era determinar la participación alemana en la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad que se va a construir entre Shangai y la vecina ciudad de Hangzhou, a 170 kilómetros de distancia. Un proyecto presupuestado en 3.369 millones de euros. Fiel a una línea de compromiso que ha matenido en otras salidas al exterior, la flamante canciller expresó su preocupación por algunos de los temas más sensibles para el régimen: derechos humanos, censura de internet, Tíbet y libertad religiosa. En este sentido, la protestante Merkel hasta se reunió ayer con el obispo de Shangai, Aloysius Jin Luxian, quien ahora pertenece a la Iglesia Católica oficial controlada por Pekín, pero que ha pasado buena parte de sus 90 años en la cárcel durante la etapa más dura de la persecución religiosa comunista. Como consecuencia, el negocio más importante de los 19 acuerdos firmados entre Alemania y China ha sido la venta de trenes para la línea de alta velocidad Shangai- Hangzhou por sólo 300 millones de euros. Bastante menos de los 1.340 millones que el anterior canciller Gerhard Schröder, no tan crítico con Pekín, logró en su visita de diciembre de 2004 con la venta de 23 aviones Airbus y, por supuesto, una miseria en comparación con los 7.550 millones de euros que China se comprometió el año pasado a pagar a Francia, favorable al levantamiento del embargo de armas, por la entrega de 150 aparatos más del consorcio europeo.