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8 Opinión MIÉRCOLES 24 5 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. NO HAY QUIEN PUEDA CON LOS TRÁNSFUGAS Cuanto más autogobierno, peor La campaña publicitaria del Estatuto transmite la idea de que la transferencia de competencias al Gobierno catalán en cualquier materia es una supuesta garantía de éxito. Sin embargo, la gestión autonómica deja mucho que desear. Por ejemplo, desde que la Generalitat tiene competencias en economía, la renta per cápita de Cataluña ha caído respecto al resto de España. ¿Dónde está esa gestión autonómica tan eficiente? Es más, conforme en los últimos años se ha ido traspasando capacidad de decisión y tramos de impuestos a la Generalitat, el crecimiento económico de Cataluña ha ido disminuyendo, como han demostrado los últimos datos del INE. ¿De qué sirve que se transfieran las competencias al gobierno autonómico, si los ciudadanos salimos perdiendo? José Martínez Tortosa Barcelona Anorexia y medios de comunicación En un programa del corazón de una televisión comentan unas imágenes de una famosa estrella de Hollywood con su novia, que acaba de dar a luz. Ella es una chica joven, con una estupenda figura. Pero, a pesar de ello, la voz de la locutora afirma en off: Se ha propuesto perder diecinueve kilos de peso antes del día de la boda para ser así la novia más guapa de California La noticia, que muchos de los lectores habrán visto y olvidado al minuto siguiente, a mí me ha causado un profundo impacto. De manera refleja ha venido a mi memoria la imagen de mi hija de diecisiete años, una vez más ingresada en la Unidad de Trastornos de Alimentación del Departamento de Psiquiatría del Hospital Niño Jesús de Madrid. Ella, como las otras niñas ingresadas, mira con ojos hundidos e inexpresivos a través de las ventanas. Los pijamas azules que llevan dejan entrever unos cuerpos consumidos en esa lucha contra el gramo y la caloría a la que, de manera obsesiva, dedican su vida. Varadas, en vía muerta, ajenas a lo que debía ser una vida normal de colegio, amigos y familia, pasan las horas aburridas, esperando ese momento de ansiedad y sufrimiento: la comida. Pienso que esas frases que identifican belleza y delgadez, o los miles de planes de adelgazamiento, o alimentos cero calorías o, en fin, las pastillas que prometen la pérdida milagrosa de kilos, cartucheras, piel de naranja... pueden influir dramáticamente en otros muchos niños adolescentes o pre- adolescentes que, con la inseguridad que caracteriza esa edad, se lancen a la carrera autodestructiva de la delgadez suprema. En la búsqueda del éxito cifrado en el físico, no en la personalidad, terminan perdidas en el laberinto de enfermedades psíquicas como la anorexia o la bulimia. Pienso en las familias, en mi familia, en tantos momentos de sufrimiento observando, impotentes, cómo nuestras hijas sacrifican su futuro en una meta equivocada, que cambia no sólo su físico, sino todo su comportamiento y su carácter. Creo que la sociedad debe ser consciente de este grave problema, y evitar esas frases irresponsables. Tal vez así contribuirían a evitar el dolor y el sufrimiento de tantos niños y tantas familias españolas. Agustín Motilla. Majadahonda (Madrid) S EGÚN el nuevo Pacto antitransfuguismo firmado ayer por todos los partidos políticos, los tránsfugas no podrán ser incluidos en listas electorales ni mantener o cambiar mayorías. Cabe dudar seriamente de su utilidad. Porque eso mismo dice el vigente Acuerdo sobre un Código de conducta política en Relación con el transfuguismo más conocido como Pacto AntitransfuguisLUIS IGNACIO mo. Los partiPARADA dos políticos se comprometen a impedir la utilización de tránsfugas para constituir, mantener o cambiar las mayorías de Gobierno de las instituciones públicas, a no apoyar ninguna iniciativa que provenga de los mismos, y a desincentivar el transfuguismo político a través de la adopción de medidas disuasorias de carácter económico, reglamentario y protocolario El problema del transfuguismo proviene de que el artículo 67.2 de la Constitución prohíbe expresamente la existencia del mandato imperativo, lo que implica que los elegidos defenderán los intereses de sus votantes según su propio criterio y no son simplemente representantes de aquellos obligados a continuas consultas. Y porque según la Ley Orgánica del Régimen Electoral General son los partidos los que designan a los candidatos y los incluyen en las listas, cerradas y bloqueadas, que deberán votar los electores. Con este ordenamiento jurídico se produce una quiebra del mandato representativo, puesto que se hurta a los representados la potestad de control para otorgársela a las formaciones políticas. Sin embargo, el Tribunal Constitucional ha dicho en varias sentencias que el candidato electo es dueño de su escaño y, por consiguiente, puede marcharse libremente a otro partido, sin que de ello se derive falseamiento del proceso de expresión real de la voluntad popular. Así que solamente cabe la condena moral del tránsfuga. Una condena insuficiente porque desde 1999 se han producido 269 mociones de censura con un total de 226 casos en los que los tránsfugas han intentado forzar el cambio de alcaldes o mayorías. Respeto Expongo un breve pasaje, reflejo fiel de la situación real de las aulas: estoy de guardia en 3 de la ESO. Es un desdoble de Matemáticas y sólo hay cinco alumnos. Dos alumnos con la gorra puesta, otro repleto de piercings y dos chicas: una, absolutamente descolgada y sin ningún tipo de expectativa para el futuro; la otra está en una posición difícil, es borde, descarada; no sé si lo hace para intentar estar a la altura de las circunstancias, o a la altura de éstos, no sé como calificarlos, personajes por decirlo con respeto, aunque no merecen ninguno, pues es lo último que ellos te ofrecen a ti. El respeto se ha perdido. Ahora, por fin, ya todos somos iguales: alumnos y profesores, mujeres y hombres... ¿Nadie habla de obligaciones y deberes? No podemos pretender que se contenga un río que desemboca en el mar; por muchos diques que pongamos: al final son sólo parches que van cayendo y todo vuelve a su ser. No podemos pretender que una mujer sea igual a un hombre, ni que un alumno sea igual a un profesor, porque no lo son. El respeto ya no existe. Mis alumnos no respetan a nada ni a nadie, y, lo peor, no respetan ni a sus padres, y con esto ya estamos perdidos. Los padres y los hijos son colegas. Los hijos pueden hacer lo que se les antoja porque son iguales que los padres. El profesor no tiene autoridad porque es desacreditado por muchos sectores. Cuando intentas hacer uso de la supuesta autoridad que deberías tener, todo el mundo se echa encima. Creo que el tiempo debería detenerse, aunque fuera un instante, para poder pensar en el respeto. Pilar Alonso Bravo Madrid Error garrafal He leído con atención la entrevista a Joan Rodés, director del hospital Clínico de Barcelona, publicada por este periódico el pasado lunes. En ella, el señor Rodés afirmaba que: El alcohol es altamente perjudicial, siempre que se tome abundantemente y sea de alta graduación Desde hace algún tiempo, diferentes personas con cargos en instituciones importantes vienen haciendo este tipo de afirmaciones, tan erróneas como peligrosas. Cuando se consume una bebida alcohólica siempre se está consumiendo el mismo tipo de alcohol, esto es, etanol, independientemente de la graduación de la bebida alcohólica en cuestión. La molécula del etanol es idéntica cualquiera que sea la bebida alcohólica consumida. Así, una bebida comercializada con una graduación alcohóli- ca elevada, como muchos espirituosos, no contiene un alcohol más potente o más fuerte que una bebida con menos grados. De hecho, teniendo en cuenta las medidas estándar que generalmente se sirven, un cubata (40 ml. de bebida espirituosa de 40 combinada con un refresco) contiene la misma cantidad de alcohol puro, y no más, que una lata de cerveza (330 ml. de cerveza de 5 o que un vaso de vino (120 ml. de vino de 12,5 de alcohol) Y es aquí donde está el error, ya que la cantidad de etanol consumida por un individuo en cada uno de los tres casos es la misma, independientemente de la bebida alcohólica consumida. La lucha que todos debemos mantener es precisamente contra el consumo indebido de alcohol, es decir, contra su abuso y su consumo por parte de colectivos de riesgo (menores, conductores, embarazadas... no contra una bebida alcohólica específica, ya que esto supondría desviar la atención del verdadero problema. Y ello, además, desde todos los ámbitos sociales y con independencia de si se bebe cerveza, combinados o vino, ya que el alcohol que contienen estas bebidas es el mismo: alcohol puro o etanol. Jaime Gil- Robles, director general de la Federación Española de Bebidas Espirituosas