Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión MIÉRCOLES 24 5 2006 ABC AD LIBITUM VISTO Y NO VISTO EL MÚSICO DE ZAPATERO POLÍTICA DEL ¡QUE SE J... les; que se j... los cabos y sus hijos de p... pues a A política del ¡que se j... es la clásica política todos ellos les decimos adiós cuando se arrastran de progreso, pero a la española. Consiste en de vuelta a sus barracones. No habrá ascenso alguplantear problemas que no existían y, al misno para vosotros a este lado del océano, así que mo tiempo, transponer los que había en el plano de lo animaos, muchachos, y que se j... insoluble. Azaña fue el gran maestro. Que se jodan tituló su salutación al noviazgo del De Azaña se decía que, como todos los seres inferioPríncipe una sibila de muchísimo progreso que pasa res a su misión, había tenido que suplir la autoridad, por ser la única mujer admitida en la madrilela competencia y el temple que le faltaban con ña Hermandad de las Negritas: Yo te cito, si la habilidad, la complacencia, los favores, las tú me citas Que se j... ¿quiénes? Que se j... combinaciones... Asaltante del Poder, al fin y esos, los pijos, los señoritos, los fachas... ¿Por al cabo, procedió, no como el que pretende haqué? Porque el Príncipe no se había echado cer viable un régimen, sino como el que tiene una novia de sangre real. En realidad, la sibila prisa de apandar con el botín antes que el adde muchísimo progreso estaba haciendo suyo, versario reaccione violentamente. pero no lo sabía, el concepto de distensión de Al asumir funciones de gobierno muy desproporcionadas con su capacidad de estadis- IGNACIO RUIZ la realeza que Franco le expuso a Pemán con QUINTANO ocasión de la boda de Don Juan Carlos con Dota, Azaña emprendió una política de excluña Sofía: Me alegro del suceso, si han de ser felices. sión que colocó fuera de la comunidad civil a la miPero no crea usted, Pemán, que era sustancial el tetad de los españoles, enconando las pasiones de un ner que ser la novia de sangre real. Hay en España no modo tal que hizo ya imposible el desarme de los espípocas muchachas que sin ser personas reales mereritus. Clasificarlo entre los gobernantes con sentido cen un trono. de lo real, concluyó un cronista de la época, sería tan Si será Rodríguez la sombra de Azaña que ahora, abusivo como incluir al amolador entre los músicos con la ayuda de Llamazares- -comunismo rústico- porque hace ruido con una rueda de piedra. juega a hacer una república como El Koala hace un Una sombra de Azaña y su política del ¡que se j... corrá para ganar la murga del verano. Uno no es la es Rodríguez con sus tropas fugitivas, sus gays emmadre de Rambo, que sabe asegurarse el porvenir bravecidos, sus estatutos populares (populares coleyendo el de los demás... ¡en las nalgas! pero no remo los fandanguillos, que decía el otro: un particular sulta difícil imaginar esa república chinchorrera y los compone y los demás dicen ¡olé! sus monos zapateril- ¡años felices de La Verbena de la Palopimpantes, sus Rosas Blancas de la Paz, sus etarras ma cuando los zapateros de portal compartían con mansos y, por supuesto, ese Otegui, ay, que es el mis Don Francisco las ideas federales! -del ¡que se mísimo retrato espiritual de Lanza del Vasto... Y a j... con sus republicanos uterinos, o republicanos los que no les guste, ya saben: ¡que se j... de toda la vida, y sus republicanos de placenta pre ¡Que se j... era una cancioncilla- -recogida por via, o afiliados del 14 de abril, según la clasificación Nicholas Hobbes en su libro Militaria -que entohecha por Miguel Maura. Me gusta la República naban los marines de la segunda guerra mundial si- -decía el otro día un personaje de El Roto- Porque guiendo la melodía de Bless em all Benditos luego viene Franco. Que el final nos coja haciendo sean ¡Que se j... que se j... los esbeltos, los bajos franciscanamente la voluntad del Señor. y los altos; que se j... todos los sargentos y suboficia- E N su alocada búsqueda de la grandeza plurinacional española- -que la Historia le perdone- José Luis Rodríguez Zapatero ha encontrado un punto estético de referencia que, además de cuadrar con sus planes educativos, es un rescoldo de aquella movida, básicamente madrileña, que, impulsada por el PSOE marcó los mínimos de la cultura nacional en todo el siglo XX. Me refiero al fenómeno zopenco y cutre que, con el nombre de El Koala, puede entenderse como síntoma, no necesariamente como fruto, de una manera igualitaria, enemiga de la excelencia, de entender la política y de aplicar los recursos públicos al desarrollo cultural. M. MARTÍN Un monstruo como El FERRAND Koala no se improvisa. Ese nivel de tosca zafiedad exige muchos años de preparación y, sobre todo, el apoyo entusiasta de los medios públicos de difusión. Jesús Rodríguez, ahora El Koala y antes Ducati, es una semilla punk- Santos Putos fue su primer grupo- -que, en el calor de la falsificación cultural del felipismo, fue creciendo hasta ser una estrella del Canal Sur, esa gloria cultural que, con cargo al Presupuesto, sostiene la imagen de Manuel Chaves y del socialismo andaluz. El daño de las televisiones públicas suele medirse en euros; pero es más intenso en su aportación contracultural. Ahora El Koala, como corresponde- ¡opá! le pone banda sonora a la política disgregadora de Zapatero. Es el rock rústico que, como si se tratara de música sinfónica, le cuadra a quien ampara una política en la que líderes de dimensión nacional, aunque de raíz autonómica, pueden manifestar sin un solo sonrojo su envidia por no ser montenegrinos. No hay efecto sin causa y, en ese orden y al margen de lo folclórico, hay que empezar a temblar. Cuando una determinada política amenaza el bienestar de los ciudadanos, en un tiempo en el que lo conceptual apenas interesa, es cuando suenan las alarmas. Mientras crece la inseguridad ciudadana y al tiempo que Zapatero cabalga en un arriesgado potro de reformas estatutarias rompedoras de la idea tradicional de España, la Bolsa ha perdido, en los últimos siete días, lo que llevaba ganado en todo el año. Ya sabemos que la Bolsa, por especulativa, no da la medida exacta de la situación económica; pero, por representativa de la realidad empresarial, marca muy claras las tendencias del mercado y de la situación. Hasta ahora, el zapaterismo, beneficiario de una inercia heredada, disfrutaba de la bonanza europea en unos notables niveles de crecimiento atemperados por una inflación excesiva y neutralizadora; pero cuidado, entre deslocalizaciones, crecimiento de la inestabilidad laboral, movimientos sindicales, incertidumbres patronales y pérdida real del poder adquisitivo de los ciudadanos, el paisaje empieza a cambiar. El Koala, con toda propiedad, escribe el himno inicial de la segunda parte de la primera legislatura de Zapatero. L