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38 Madrid MARTES 23 5 2006 ABC Hallan un feto varón de 5 meses abandonado dentro de una caja de zapatos sobre una tumba C. HIDALGO MADRID. Si parecía que la crónica de sucesos ya había dado todo lo posible de sí, ayer se produjo un hecho totalmente inaudito en Majadahonda. Una pareja de la localidad encontró, al filo de las cuatro y media de la tarde, una caja de zapatos sobre una de las tumbas del camposanto majariego. Asombrados por ver ese objeto en un lugar tan poco común, se acercaron. Jamás pudieron imaginar lo que iban a descubrir en su interior: el cuerpo sin vida de un niño. Inmediatamente, avisaron a la Policía Local, que, al percatarse de lo que había ocurrido, alertó a la Guardia Civil del Puesto de las Rozas. Un equipo de Policía Judicial se presentó en el lugar de los hechos, y los investigadores de la Comandancia de Tres Cantos han tomado las riendas de la investiga- ción. Fuentes consultadas por ABC indicaron que se trata de un feto varón, de 5 meses, que aún tenía el cordón umbilical, y que habría nacido muerto ayer. La hipótesis más probable es que todo se deba a un aborto, aunque habrá que esperar al resultado de la autopsia, que se realizará hoy, para determinar las causas del óbito y si presenta signos evidentes de violencia. El cuerpo estaba envuelto en una camisa de mujer. Algunas fuentes indicaron que quizá la madre se haya sentido culpable por el aborto y abandonó el feto en un lugar público, para que alguien lo encontrara. La Guardia Civil está recabando datos de los centros de salud más cercanos para dar con el paradero de la madre. MADRID AL DÍA CASCABELES DE LA MUERTE RAMIRO BUENO C ada tarde en la Feria de San Isidro las mulillas transportan en plan barqueras carontianas los últimos tránsitos bovinos hacia el otro mundo. Los jubilados ocupan sus abonos en andanadas para estar así más cerca del cielo. En el purgatorio de los toros broncos algunos cornúpetas aún deben seguir pegando gañafones como las alimañas de Victorino que le tocaban a Ruiz Miguel lidiar con valor legionario. Antaño, incluso saliendo buenos, los victorinos en cada bufido lamiendo las zapatillas del torero producían viáticos moratones. El ojo, perénnemente abierto, de la cúpula celeste de las Ventas trenza recuerdos a través de los telegrafistas vencejos sobrevolando el coso de la calle de Alcalá, 237. El toreo es grandeza según el formidable Joaquín Vidal. Hace posible detenerse los relojes, afirmó el no menos estupendo Vicente Zabala. Con instantes detenidos consolidamos una memoria; argamasa entre los ladrillos de la plaza y en el corazón del aficionado cabal. Ruleta y volcán de pasiones e incertidumbres es el ruedo madrileño, donde se ha visto de todo. Desde ver cortar el primer rabo en ella a Belmonte o el último concedido, con polémica, a Palomo Linares. Los actuales apéndices se guisan en Casa Toribio- -Cardenal Belluga esquina a Roma- según acredita documento notarial en su puerta. Del anillo venteño debió tener un recuerdo postrero Paquito Muñoz antes de arrojarse desde el Puente de San Martín de Toledo. El coso neomudéjar- -iniciado por José Espelius y concluido por Muñoz Monasterio- puede rememorar el valor de acero toledano de Gregorio Sánchez; la naturalidad luminosa de Antonio Bienvenida; los horizontes lejanos en los cites de Antoñete; los descabellos fulminantes de Roberto Domínguez y su lengua afilada contra algún deslenguado del 7. O también puede reseñar el apagón total en una novillada nocturna mientras toreaba El Cid. Pero todo pasa fugitivamente, y lo único inalterable es que los toreros seguirán acudiendo a Las Ventas, vestidos de oro y miedo como escribió Herrero Mingorance. Y las almohadillas porque son las mismas que le tiraban a Cagancho.